
Dentro de la disciplina de la comunicación no verbal, el estudio de las sonrisas es una nueva área de conocimiento. Las investigaciones muestran que las personas que sonríen son percibidas como más alegres y felices.
Asimismo, los individuos sonrientes han sido calificados como significativamente más inteligentes, competentes y brillantes y, también, como más buenos, agradables, sinceros, sociables, relajados, optimistas, corteses y conciliadores, en comparación con quienes no sonríen.
Por otro lado, el sonreír hace que tanto los rostros conocidos como los desconocidos sean considerados como más “familiares”. Estos estudios también muestran que las sonrisas incrementan las calificaciones de atractivo estético y estatus social. Todos estos atributos están directamente relacionados con la percepción de liderazgo.
Pero no existe una única categoría de sonrisas, sino muchas diferentes. Esto se debe a las distintas combinaciones de los movimientos faciales que las producen. En el contexto evolutivo de la especie humana, en el que han predominado las interacciones repetidas y de largo plazo entre miembros de grupos pequeños, los patrones de expresión facial han cumplido la función de proveer información precisa respecto de las intenciones de los sujetos.
Por ejemplo, dado que los dientes inferiores se proyectan hacia adelante cuando se experimenta ira, las sonrisas en las que sólo la hilera superior de dientes queda al descubierto, mientras que la inferior se mantiene oculta, tienen la función de expresar una intención apaciguadora y afiliativa.
La principal consecuencia adaptativa de las sonrisas afiliativas es la promoción de la inteligencia social, pues favorecen las dinámicas grupales de integración cooperativa, de modo que emisores y receptores se benefician de una relación recíproca y altruista.
En sus malas épocas, era habitual que Maradona utilizara sonrisas para enmascarar de manera narcisista sus emociones negativas de tristeza y temor.
No sólo intentaba que los demás creyeran que estaba alegre, cuando en realidad no lo estaba, sino que además pretendía proyectar constantemente una fachada de “winner total” a través de las típicas “sonrisas de coté”, que reflejan la actitud canchera y jactanciosa de la soberbia argentina.
Ahora, no sólo vemos en el rostro de Maradona una importante reducción de expresiones emocionales negativas, sino que también vemos, con alta frecuencia, sonrisas de verdadera alegría, gozo y diversión, y un tipo especial de sonrisas que comunican apaciguamiento y afiliación.
Este tipo de sonrisas son habituales en personas que se caracterizan por su actitud empática, producto de haber alcanzado una comprensión que representa la superación de sus tendencias emocionales negativas, o de grandes adversidades en sus vidas. Como podemos observar en la fotografía, la sonrisa del Diego y la del líder sudafricano Nelson Mandela son idénticas.
*Antropólogo, profesor universitario y capacitador empresarial. www.facebook.com/ComunicacionNoVerbal.