
El destino le jugó una mala pasada, cuando un año atrás su esposa murió y de repente tuvo que hacerse cargo de la crianza de los niños. “Queríamos tener una familia grande, y por eso mi mujer se embarazó a pesar de tener 47 años. Lamentablemente tuvo un pico de presión y falleció a los pocos días del nacimiento de los mellis”, relata Miguel. “No lo podía creer, un domingo le estaba festejando el cumpleaños a Alexis y la semana siguiente estaba enterrando a mi esposa”, dice.
Organizarse fue complicado, sobretodo por la demanda constante de los recién nacidos, y las actividades de los más grandes. “Me adapté para hacer las tareas domésticas y de crianza. Pero el instinto materno no se aprende, y eso es insustituible. Somos bastante torpes para muchas cosas”, relata mientras alza a Nadia en brazos y a la vez a Yuri que estalla en llanto.
Miguel se levanta todos los días a las seis de la mañana y prepara el desayuno para toda la familia. Deja a los chicos más grandes en la escuela y a los bebés en una guardería, y por la tarde, cuando sale de trabajar, hace el camino inverso. Pero además, suma las actividades deportivas de Alexis e Iván que practican fútbol y rugby. “Cada vez se complica más porque agregan nuevos hobbies. Pero recibo la ayuda diaria de mi hermana y de los papás de los chicos del colegio. A veces me llaman y me recuerdan, ¿ya compraste tal libro? y se ofrecen a colaborar con los chicos”, cuenta. Además, uno de los chicos está becado en la escuela, al igual que uno de los mellizos en la guardería.
Miguel está pendiente de cada gesto o necesidad de cualquiera de sus hijos. Los aconseja, les inculca el respeto y la responsabilidad, y no se pierde ningún partido de fútbol de los más grandes. “Mi desafío más grande es criar a Nadia, porque con los varones es más fácil. Ya noto que tiene un carácter diferente y hasta tengo que pedir asesoramiento a la hora de vestirla. No me quiero ni imaginar lo que vendrá cuando sea adolescente”, dice risueño.
Hoy, la familia Makotczcnko festejará con su súper papá en un almuerzo al aire libre. Alexis e Iván además le prepararon a Miguel una sorpresa que no quisieron develar, y aseguran que tienen al mejor papá del mundo.