
En Comunicación No Verbal, este tipo de gestos recibe el nombre de manipulaciones del rostro. De acuerdo al Dr. Ekman (asesor científico de la serie Lie to Me y principal autoridad de la disciplina), ocurren con mayor frecuencia cuando aumenta la intensidad de nuestro nerviosismo. Es natural estar nerviosos instantes antes de comenzar un partido, pero si comparamos la actitud general del equipo de Argentina con la del de Nigeria, la diferencia es muy grande. En los jugadores africanos no sólo se ve excitación nerviosa, sino temor. Sus rostros están rígidos y algunos bailotean balanceando el peso del cuerpo de un pie al otro, comportamiento no verbal que implica inseguridad y que aparece cuando se teme estar frente al público.
Con la ceremonia de los himnos, la cámara recorre los rostros: Samuel está preocupado, casi angustiado. Demichelis, en cambio, sonríe con superioridad, casi de manera sobradora, se siente demasiado confiado. Mascherano y Messi están muy emocionados, sus ojos manifiestan el esfuerzo que hacen por contener las lágrimas. Los argentinos cantan el himno unidos por una cadena de abrazos; los nigerianos, en cambio, aparecen muy solemnes y cantan con una mano sobre el corazón.
Termina el himno y la cámara enfoca a Maradona. Su rostro muestra el ceño fruncido, en una expresión seria, pero cuando se da cuenta de que está en primer plano se relaja y sonríe para decirnos que no nos preocupemos, que todo está bien. Sabemos que es así porque su sonrisa replica los rasgos de las llamadas “sonrisas de alegría genuina”, que implican la combinación de la elevación de las comisuras de la boca con la contracción de los párpados inferiores, que produce las “patas de gallo”. Este tipo de sonrisas, cuando no son producidas por sensaciones espontáneas de alegría, son llamadas “sonrisas afiliativas”. En el rostro de un líder cumplen la función de unir a su grupo y de apaciguarlo.
Comienza el partido. A los 3 minutos, la cámara muestra el primer plano del rostro de Messi. ¿Qué le pasa? Se ve malhumorado. Aún no ha entrado en el partido. A los 6 minutos, Heinze mete el gol del triunfo, y su festejo muestra la gran descarga que significó para él y para todos. Su estado de concentración es tal que recorre varios metros sacando la lengua, antes de sonreír con todos los dientes, apretados. Maradona también festeja el gol con una mezcla de alegría y furia.
A partir del cuarto de hora, la cámara empieza a seguir a Diego, quien muestra una postura que mantendrá a lo largo de casi todo el partido. Con los brazos cruzados, deja ver el dedo pulgar extendido de una de sus manos, como el gesto de “thumbs up”, que cuando se hace intencionalmente quiere decir “todo bien”. Más allá de su serio semblante, inconscientemente Maradona sigue diciendo que se siente muy confiado. Más adelante, se verá que en su otra mano aprieta un rosario.
A los 14 minutos, un perfecto pase en profundidad de Messi para el pique de Tévez es señal de que ya está metido de lleno en el partido. La cámara enfoca el sonriente rostro de Leo. Se está empezando a divertir, siente que las cosas le salen.
A lo largo de todo el resto del primer tiempo se repiten las imágenes que muestran a Diego cruzado de brazos en actitud de firmeza, y la postura inconsciente de asertividad de su dedo pulgar extendido. El primer tiempo termina. A Samuel se lo sigue viendo preocupado, quizá sea su manera de mantenerse concentrado, pero también es un indicio de que siente que no hay margen para el error.
Segundo tiempo. Los nigerianos entran primero, caminando al paso. Los argentinos, en cambio, entran al trote, mostrando vitalidad y determinación. Una vez en la cancha, los nigerianos se abrazan en círculo y rezan. Son un pueblo muy creyente. Entre ellos hay cristianos, musulmanes y practicantes de las religiones originarias del país. Pero no habrá diferencias en el resultado. Lars sigue mostrando una actitud escéptica respecto de sus posibilidades de emparejar el partido. Mantiene las manos en los bolsillos y hace que no con la cabeza. Ante los repetidos desentendimientos, los jugadores comienzan a lanzarse gestos de enojo entre ellos.
Pero Nigeria también consigue producir algunas jugadas de peligro, y entonces alrededor del minuto 60 Maradona empieza a hacer gestos que expresan la creciente intensidad de sus emociones negativas. Parece estar evaluando la conveniencia de hacer algunos cambios. Lleva su dedo índice a su mejilla y aprieta su mentón con la mano. Juega nerviosamente con su barba.
¿Tiene dudas? En el minuto 66, las cejas de Maradona adoptan una posición típica de sus malos momentos. Se ponen oblicuas, con los extremos internos más elevados y los externos caídos. También se acercan entre sí y se ven profundas arrugas que surcan su frente. De acuerdo con el Dr. Ekman, existen músculos del rostro que se mueven de manera determinada ante las sensaciones características de las emociones específicas. En este caso, la lectura es clara: las cejas oblicuas son una señal biológica de tristeza, su elevación y acercamiento son señal de temor. Maradona lo siente ante la posibilidad de no conservar lo obtenido.
Llega el final. La alegría y el orgullo reinan en las expresiones del plantel y de su entrenador. Pero la sonrisa de Heinze es la más feliz de todas.
*Antropólogo, profesor universitario y capacitador empresarial: www.facebook.com/ComunicacionNoVerbal.