
Son igualmente vacíos de contenido. Sólo les importa el éxito pero, como siempre, cuando sólo esto prima, el éxito no se alcanza.

En la confianza que el gobernador bonaerense puso en las frases voluntaristas, en un supuesto apoyo de los K para manejar díscolos o en la artimaña de las testimoniales, es donde nació su trance actual.

La escena es habitual, rutina que hace años dejó de sorprender. Trasponer el muro social que divide el sur del norte de la Capital es un suplicio lento e inexorable.

Pablo Lunati es un árbitro excéntrico, con su extraño corte de pelo a mordiscones y un auto importado de 80 mil dólares que, a juicio del instructor mendocino Pedro Castellano, es imposible adquirir con un modesto sueldo de soplapito.

La primera vez fue hace cinco años. Cuando me mudé de Buenos Aires a San Clemente del Tuyú, tuvimos que dejar atrás buena parte de la biblioteca.

En un poema llamado El siglo, escribe Osip Maldemstam: “Mi siglo, mi bestia, ¿hay alguien que pueda/escudriñar en tus ojos/y soldar con su sangre/las vértebras de dos siglos”.

Al llegar a Oslo, el nuevo Nobel de la Paz leyó una pancarta gigante que decía: “Ya lo ganaste. Ahora merécelo”. Un presidente en guerra que lucha por la paz.

Por alguna razón, los documentales se le dan muy bien al punk. Acaso porque muchos de los grupos de punk rock cumplieron con aquel dictum nietzscheano del “di tu palabra y rómpete”.

Argentina comienza a competir con Brasil por tener salarios bajos, una contrapartida de la dificultad para conseguir capital, al revés de lo que sucede con el vecino.

La victoria de Evo Morales en la elección presidencial de Bolivia llama la atención por lo contundente.
El profesor Fernando Pedroza responde, en la edición del 6 de diciembre de PERFIL, mi nota “Civilización o barbarie” con una serie de afirmaciones que quisiera contestar.
El caso Pomar es un ejemplo de la inseguridad colectiva expuesta en un sufrimiento individual y familiar profundo e irreversible. El Estado no nos protege.
La nueva composición del Congreso Nacional ha despertado enormes expectativas de cambio.
La iniciación sexual de los jóvenes se da cada vez en forma más temprana, y las mujeres lo hacen antes que los varones, coinciden diversos estudios. En general, la edad promedio es 15 años. Los especialistas advierten que la educación sexual no es suficiente, y que la mayoría de los primerizos ignora cuestiones básicas de la prevención, no sólo de embarazos sino también de enfermedades como el sida. “La primera vez no embaraza” es una convicción que tiene casi el 15 por ciento de los adolescentes que ya tuvieron su debut sexual. Un fenómeno que se traduce en el preocupante aumento de las niñas-mamás.
Las encuestas coinciden en que, en apenas dos años, la imagen de la presidenta Cristina Kirchner se desbarrancó unos 40 puntos porcentuales, un deterioro que también afecta a su marido. Según el experto Eliseo Verón, estos números indican “una fuerte decepción”, que no será tan fácil de revertir en lo que resta del mandato porque la Presidenta insiste en el error de hablar mucho sin un pensamiento político, una repetición que la aleja cada vez más de la gente.