
En ambos libros se tipifican personalidades conflictivas –las llamadas “tóxicas”– y se recomiendan diversas técnicas para poder relacionarse con estas personas. Si bien el autor argentino presenta 13 tipos de esta “gente tóxica” y la norteamericana treinta, las similitudes entre ellas saltan a la vista. “Stamateas menciona todas mi calificaciones de tipos de gente tóxica, cómo tratar con chismosos, manipuladores, controladores, jefes tóxicos. Lo que hace, en algunos casos, es combinar algunas tipologías mías en una sola suya”, explica Glass (Ver recuadro.).
Fama. La doctora Lillian Glass tiene 47 años, es viuda y no tiene hijos y es una de las mujeres reconocidas en el ámbito de la comunicación en los Estados Unidos. Inició sus estudios en la Universidad de Bradley, donde se recibió de Licenciada en Ciencias del Discurso. Luego se doctoró especializándose en Desórdenes de la Comunicación, en la Universidad de Minnesota y tuvo un posgrado en Medicina Genética en la UCLA (University of California, Los Angeles). Comenzó sus prácticas profesionales en Beverly Hills tratando con pacientes con problemas de habla. Según Glass, fue su habilidad en imitar acentos lo que le hizo dar el gran salto a la fama: la contrataron actores que necesitaban aprender esto para componer algún personaje. Entre sus clientes se encuentran Dustin Hoffman –con quien trabajó para darle voz femenina a su famoso rol en Tootsie–, Sean Connery y Nicholas Cage. Actualmente, está en varios programas de televisión como Dancing with Stars (la versión original de Bailando por un sueño), donde brinda sus conocimientos en lenguaje corporal y escribe para la revista Cosmopolitan.
Por su parte, Stamateas tiene sus seguidores locales. Diego Maradona le pidió que escribiera el discurso para el egreso de su hija Giannina, Susana Giménez y Mirtha Legrand han recomendado su libro y, en 2007, trabajó ocho meses ad honorem en la Casa Rosada con el equipo encargado de contestar las cartas del ex presidente Néstor Kirchner. “Mi libro Resultados extraordinarios llegó a las manos de una funcionaria, le gustó y me invitó a dar una charla, después a otra y luego surgió la posibilidad de ir una o dos veces por semana a dar entrenamiento. Tratábamos las emociones que surgían a partir de contestar las cartas y solucionar las crisis de las personas.Me fui cuando sentí que se había cumplido un ciclo”, contó Stamateas a Veintitrés.
Best sellers. Toxic people fue un éxito editorial y se tradujo a 13 idiomas. La editorial Paidós lo publicó en Argentina como Relaciones tóxicas y está agotado en librerías desde 2007. Hace pocos días, Glass lo habilitó para descargar desde su página www.drlillianglass.com con descuento, a 10 U$S (38 pesos argentinos). “Quiero hacer algo por los argentinos que han sido engañados por esta persona tóxica”, explica. En 2007, Glass ya había tenido un problema similar: la editorial que le publicó Toxic people, John Wiley & Sonsors, lanzó otro libro (de Marsha Petrie Sue) con el término toxic people en el título. “Es increíble como aparecieron los dos casi al mismo tiempo. Stamateas seguramente pensó ‘es otro país, otro idioma, de 1995, nadie lo va a saber’.” Su abogado, Eric Bjorgum, está analizando ambos libros antes de accionar judicialmente.
PERFIL se comunicó con Stamateas en dos oportunidades en relación al libro de Glass. El 23 de noviembre, vía mail, su respuesta fue: “La bibliografía consultada para elaborar Gente Tóxica está muy nutrida de otros autores, ya que leo mucho y no estoy seguro de si a esto se le podría llamar ‘estar en contacto’. Y, por otra parte, el tema no es nuevo. Si pensamos en el origen de la envidia, la Biblia misma comienza hablando de ella con la historia de Caín y Abel. Somos complicados y tenemos gente que nos complica la vida, la clave está en tener las actitudes correctas y saber poner límites”. El viernes PERFIL quiso comunicarse con él (de viaje en Israel) pero su agente de prensa transmitió que el pastor se negó a hablar del asunto.