
Un universo de pesadillas leves
D.L.
La muestra Tim Burton podrá verse en el MOMA hasta el 26 de abril de 2010 e incluye, además de quinientos dibujos originales de autor, diseños de vestuario, muñecos y parafernalia de utilería realizada por sus colaboradores. Además, se exhiben las catorce películas que constituyen el grueso de su obra fílmica y algunos videos y proyectos de adolescencia.
Organizados en serie, muchos de los dibujos son diseños para películas (incluso storyboards) y otros, sencillamente, dibujos, pinturas, o fotografías (particularmente impresionante es la serie de polaroids de la década del noventa, impresas ahora en gran formato. Pero también se destacan (no podía ser de otro modo), los niños enfrentados a sus familias en la serie True Love, los monstruitos y payasos. Sería imposible comentar en detalle los ejemplares de la muestra, sobre todo porque lo que impresiona es el conjunto, que es en definitiva el descubrimiento de un universo entero con sus juegos de lenguaje (sus tensiones entre la melancolía y la algarabía) y sus formas de vida más o menos monstruosas.
En el planeta Burton (que, irremediablemente, pronto será parque temático), las niñas tienen mil ojos y de las pupilas ensangrentadas de los niños salen clavos. El Niño Ostra (al que Burton le dedicó un libro) y el Niño Mancha son algunos de los protagonistas de ese universo de pesadillas leves, pero en verdad, cualquiera de nosotros puede verse en esas ruinas de un pasado cuyas voces no terminarán jamás de interpelarnos.