
Las pinchaduras al celular del esposo de Sandra Macri se iniciaron el 23 de mayo de 2008 y el 25 de mayo James, el espía de la Policía Federal, que también trabajaba para el Gobierno porteño, retiró de la SIDE la primera tanda de las grabaciones de los diálogos del parapsicólogo que integra la familia Macri.
“Para Mauricio, la empresa que contrató su padre subcontrató a otra firma de seguridad de la Argentina para espiar a su cuñado. A la vez, esa empresa local contrató a James para obtener las escuchas. Esa es la versión que me contó él”, confesó a PERFIL uno de los flamantes diputados que tomó juramento el pasado jueves. La misma versión la expuso Macri a uno de sus ministros de confianza.
“Ciro James tenía una pyme de las escuchas y estamos seguros de que tenía relación con importantes empresas de seguridad. Por eso, Mauricio no descarta que las grabaciones de su cuñado hayan sido vendidas a la empresa estadounidense que contrató Franco Macri”, confió a PERFIL un ministro del Gabinete del Gobierno de la Ciudad.
La Corte Suprema de Justicia deberá definir si el escándalo de las escuchas debe ser investigado por el juez Norberto Oyarbide o por los tribunales de Misiones, desde donde se ordenaron las intervenciones.