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pepe eliaschev, con mauricio macri

“No tenemos un servicio de espionaje ilegal y acá nadie pinchó un teléfono”

El jefe de Gobierno termina su peor semana desde que está en el poder y habla de todo: las escuchas, su nuevo Gabinete, su familia, el juez Oyarbide y de sus aspiraciones para 2011.

Por Pepe Eliaschev

Sombras, nada más. Mauricio Macri reivindica sus planes alrededor de la Policía porteña y una vez más, va contra los Kirchner: “Que se vayan a su casa”, sostiene.

—¿Por qué fracasa la idea de la Policía Metropolitana?

—No estoy de acuerdo. Es una experiencia inédita donde nadie tiene experiencia. La Policía va a salir a la calle antes de fin de año. Ya tenemos una escuela, hemos capacitado, hemos creado una carrera policial completa con los valores que queremos todos, transparencia, derechos humanos, capacitación e inteligencia

—¿Esa es la madre de todas las batallas?

—Una de las prioridades de nuestro primer mandato era ayudar a recuperar la seguridad de la gente, disminuir el miedo, recuperar la tranquilidad. Nuestro primer objetivo, creyendo en lo que el Gobierno en la campaña había dicho, que iba a hacer el traspaso de la Policía y que anunció Daniel Filmus, fue pedir ese traspaso. Cuando se negaron, tuvimos un debate interno porque había muchos amigos que no eran de PRO y decían que lo mejor era hacerse el distraído y solamente protestar, y que el problema de la seguridad fuera de ellos. Nosotros, con nuestra vocación de que no vinimos a la política para hacer eso, sino para transformar, dijimos “no nos vamos a quedar de brazos cruzados, vamos por la tarea inédita”. Nadie que esté vivo hoy tiene la experiencia de haber construido una Policía de cero. Nosotros vamos a hacer una Policía de cero.

—¿Por qué el Gobierno de la Ciudad dijo que las razones del alejamiento de Jorge Palacios eran personales y ahora resulta que no son personales? La carta de renuncia de él no menciona ninguna razón personal…

—Fueron cuestiones personales a las cuales él agregó que quería más presupuesto. Pero el asunto central era el nivel de agresión ante su designación, que lo decidió a retirarse…

—La carta que tengo conmigo dice todo lo contrario. Dice Palacios que “las razones que sustentan mi decisión son de carácter institucional”. ¿Esta carta es verídica?

—Para mí no es oficial esa carta.

—Pero Palacios asegura que no se han podido comprar aún las armas reglamentarias y, lo que es peor, tampoco las municiones de práctica.

—Todo eso tenía que venir de trámites de importación, otra de las trabas que tuvimos.

—No hay presupuesto para la Policía, acusa Palacios.

—El estaba en desacuerdo con el presupuesto que yo le di. Como dijimos, vamos a seguir de a poco, nosotros no tenemos presupuesto. La Ciudad tiene unos agujeros presupuestarios enormes. No alcanza para la cantidad de demandas que tenemos, entonces dijimos “vamos a hacer algo para empezar a preparar lo que debería ser algún día el traspaso de la Federal”.

—¿Hubo compromisos del Gobierno nacional que no se cumplieron en el sentido de que iba a haber una actitud favorable, al menos hasta que la Ciudad armara su Policía?

—Incumplieron, absolutamente. En la reunión que tuve con Néstor Kirchner todavía presidente, cuando me recibió junto a los dos Fernández, me dijo: “Ingeniero, usted va a tener el ciento por ciento de colaboración por parte de mi gobierno. Vamos a llevar adelante planes de obras y si usted quiere hacer su Policía propia, hágala”. Al traspaso él ya había dicho que no, salvo que el Congreso lo aprobara, pero me dijo también: “Lo vamos a ayudar y vamos a coordinar”. Fue todo una falacia absoluta.

—¿Usted le creyó?

—Tuve mis dudas pero dije “bueno, ojalá”. Aparte, él me dijo: “Soy un hombre democrático”, pero de todas las cosas que dijo no cumplió nada, es de terror…

—¿Usted se equivocó con Palacios?

—No, mi mayor error fue haber subestimado el nivel de conflicto personal que pudiera tener un hombre con una trayectoria tan importante como la de él dentro de la fuerza y fuera de la fuerza.

—¿Le consta que hoy en la Ciudad hay delito amparado por la Policía Federal? ¿No está ahí la madre del borrego?

—Nosotros creemos que el nivel de descontrol que hay en la calle es absoluto.

—Hablo de negocios amparados por la Policía…

—Hay crecimiento de la venta ambulante, de la prostitución, de los talleres clandestinos…

—¿Amparados por o avalados por la Policía Federal?

—Hay, como mínimo, pasividad y ocultamiento bochornosos de las estadísticas por parte del ministro Aníbal Fernández.

—¿Hubo realmente espionaje? ¿No se dieron cuenta y, en consecuencia, hay ineptitud en el Gobierno de la Ciudad? ¿O fue con aval y conocimiento suyo? ¿Desconocimiento, ingenuidad, ignorancia o dejadez?

—Acá nadie pinchó un teléfono, nosotros no dimos ninguna orden de que pincharan teléfonos, no tenemos una organización paralela como algunos dicen, o sea un servicio de espionaje ilegal

—¿Qué interés podría tener usted en conocer las conversaciones de Sergio Burstein?

—Ninguno. No tengo el interés de conocer las conversaciones de nadie. Dedico mi tiempo a la gestión y no me sirve escuchar lo que habla nadie.

—¿No fue por ineptitud o ingenuidad de ustedes? La ingenuidad política se paga caro…

—¿Pero cuál es la ingenuidad?

—No haber sabido que los podían infiltrar con tipos como James y que si las cosas que dice hoy Palacios ustedes las presumían, les iban a hacer la vida imposible y no deberían descartar las infiltraciones…

—Pero este señor James, más allá de toda la historia mediática tan atractiva que se ha montado, fue a hacer las pinchaduras como policía federal...

—¿Qué lo llevó a nombrarlo jefe a Palacios? ¿Era determinante que fuese respetado o elogiado en los Estados Unidos, Israel y la DEA?

—Sí, no improvisé.

—¿Por qué esas recomendaciones le importaban tanto?

—Lamentablemente, por el nivel de falta de instituciones que hay en este país. Si alguien lucha contra el narcotráfico en el mundo es la DEA. Entonces ir a preguntarle a la DEA (Palacios estuvo 10 años en narcotráfico en la Policía Federal) era la mejor forma de saber si este señor era honesto o no.

—¿Subestimó los peligros y últimamente se dejó estar?

—Pero mucho no puedo hacer porque, finalmente, más que seguir trabajando en la construcción de la Metropolitana para que esté en la calle, que es lo que la gente necesita, hay que esperar el avance del proceso judicial. Por eso también fui muy enfático en decir que espero que el juez Norberto Oyarbide demuestre imparcialidad e investigue en un lado y en el otro y se conduzca con prudencia, porque ha sostenido una agenda mediática. Hay cuatro causas judiciales abiertas por escuchas telefónicas y en ninguna se avanzó absolutamente nada. Una de ellas fue la que abrieron todos nuestros legisladores y algunos de la oposición en el momento del juicio a Cromañón. ¡Ni siquiera se llamó a declarar a los denunciantes!

—El juez Oyarbide dijo que hay una “Gestapo de Macri”…

—Esas afirmaciones son temerarias. ¿Estamos ante una Gestapo porque alguien denuncia que pincharon teléfonos?

—En el gobierno de PRO abundó la inexperiencia, la improvisación y también un poco de ingenuidad, por no haber imaginado una pelea como ésta. Macri: “Calavera no chilla”...

—Yo he escuchado mucho en estos días eso de nuestra falta de experiencia e ingenuidad. Ahora, ¿adónde nos llevaron estos 25 años los “experimentados”? Al demonio. Cada vez hay más pobreza, violencia y asesinatos. Entonces, la verdad… ¡que se vayan a su casa! Que nos dejen a otros ciudadanos intentar hacer algo distinto. Porque, lo único que han construido es un mejor pasar para ellos. Ninguno puede justificar su patrimonio y en la calle cada vez hay más miedo. Entonces, sobre este cuento de la experiencia, yo me remito a los hechos.

—¿Es creíble Oyarbide?

—Es una pregunta muy delicada. Creo que él tiene una larga trayectoria, lo cual no significa que, porque la tenga, no deba, en cada uno de sus actos, reconfirmar la confianza de la sociedad y mejorar las instituciones.

—¿Le parece que en Oyarbide sus antecedentes personales y privados importan para determinar su conducta jurídica?

—Espero que no y que eso no le quite independencia.

—¿La familia Macri es un déficit importante suyo? ¿Le complica la vida más de lo que se la soluciona esa permanente aparición de cuñadas, ex cuñados?

—Ayudar, mucho no ayuda…

—¿Tienen debilidad los Macri por las escuchas telefónicas y el espionaje?

—No me consta. Me parece que la ex mujer de mi hermano tiene un reclamo económico con mi hermano y usa todas las excusas habidas y por haber para ver si logra cobrar y lo busca a partir de la prensa…

—¿Hay chantaje o intento de chantaje?

—Claramente, cuando uno está haciendo un pleito de divorcio y busca la prensa, lo hace para ver si tiene un resultado.

—¿Piensa que políticamente llegó a un techo en Buenos Aires y que mientras estén los Kirchner en la Casa de Gobierno la ciudad es ingobernable?

—Hoy es ingobernable con esta forma de entender la convivencia, el respeto por el otro, el cuidado del espacio público.

—Con un Kirchner en la Casa Rosada, ¿qué le queda como jefe de Gobierno? ¿Cuál es la salida? ¿Por arriba, por abajo, por el costado?

—Por arriba. Hay que hablarle a la gente de que hay otro país. Por eso votó el 28 de junio de otra manera. Es un país que tiene una enorme oportunidad. Hay que transmitir y alimentar la esperanza para que estos dos años pasen lo más rápido posible.

—No veo en sus palabras ninguna autocrítica.

—Mi mayor autocrítica es haber subestimado el nivel de conflicto…

—¿Los pasos que se dieron con la Policía usted los reivindica totalmente?

—Creo que, en un camino inédito de construcción de una institución nueva, hemos hecho lo mejor posible. Y cuando nos equivocamos, corregimos. No somos necios.

—Prometer que antes de Navidad va a estar la Policía en la calle, ¿no es correr un riesgo?

—Con miedo no se gobierna. Se hace con coraje. Acá hay coraje. Vamos a arrancar con mucha prudencia. A partir de la semana que viene, con la asunción de (Eugenio) Burzaco, vamos a decirles cuál es el cronograma de tareas, en un in crescendo, con tareas simples, básicas, para ir aumentando el nivel de responsabilidad sobre los delitos, de cobertura, para que en un año tengamos cerca de 2 mil efectivos colaborando con la Federal. Venimos a ayudar.

—¿Cuáles son los cambios inminentes en su Gabinete?

—Puede haberlos por cuestiones de cansancio y agotamiento.

—El jefe de Gabinete dice que usted es un perezoso, un improvisado y un incompetente. ¿Cómo se regresa de esas palabras?

—No se regresa. Habría que esperar a la próxima elección para que la gente le diga definitivamente: váyase a su casa. La gente está harta de escucharlo a este señor, que lo único que falta que diga es que no tiene bigotes. Es capaz de negar hasta las cosas más obvias del planeta. Son inusitadas, insospechadas, las cosas que pueden llegar a negar. La gente ya se agotó de este proceso de agresión, de confrontación, de mentira.

—¿Usted se propone saltar de la Ciudad al país?

—Quiero ofrecerle a la gente una propuesta de país en línea con lo que venimos diciendo y haciendo estos dos años en la Ciudad. Se puede. Podemos generar consenso, una política común y después tener matices de diferencia, hablando, dialogando, sentándose con el otro. No puede ser que seamos el único país trasnochado que vive en la confrontación. Tengo una decisión tomada: vamos tener una muy buena propuesta para el 2011, para que la gente sepa que la Argentina tiene gente que sabe cómo y por dónde se sale adelante.

Edición Impresa

Domingo 22 de Noviembre de 2009
Año V Nº 0420
Buenos Aires, Argentina