
Es extraño que hayan pasado tantos años para que la comunidad judía en Argentina –la más grande de América latina, con unos 300 mil integrantes–, pueda recibir la visita del presidente israelí. Pero es que los últimos años fueron muy controvertidos para las relaciones entre Buenos Aires y Tel Aviv. Sobre todo, desde que dos sangrientos atentados –contra la embajada de Israel en 1992, y contra la mutual judía de la AMIA en 1994– hicieron estallar por el aire la confianza entre ambos países.
Ambos golpes continúan impunes, pero Peres entendió que era tiempo de venir al sur: el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad visitó la Venezuela chavista el año pasado y este año volverá a hacerlo luego de pasar también por Brasil. La gira de Peres se inició, precisamente, en suelo brasileño. “Es una movida fuerte de Israel para tratar de contrarrestar lo que se evidencia como una creciente presencia de Irán en la región”, señaló en estos días, por si quedaban dudas, un comunicado de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
La agenda del Premio Nobel de la Paz de 1994 durará sólo dos días en Buenos Aires. Pero será suficiente tiempo para mantener actividades políticas, sociales y culturales de primer nivel. El esquema se iniciará mañana con una reunión con la presidenta Cristina Kirchner en la Casa Rosada y más tarde, con una visita a la plaza seca montada sobre los cimientos de lo que fue la sede diplomática de Israel y también por la AMIA. Allí rendirá homenajes a las víctimas de los ataques terroristas que dejaron un saldo trágico de 107 muertos y más de 500 heridos.
El martes, Peres encabezará un acto en el estadio Luna Park organizado por la colectividad judía en Argentina y luego cenará disfrutando de un show de tango. Por la noche, volverá a Israel bajo las mismas estrictas medidas de seguridad que lo acompañarán durante toda su permanencia en Buenos Aires.
Su periplo se adelanta por una semana al del presidente palestino, Abu Abbas, que llegará a Buenos Aires el próximo lunes. Y también se anticipa por algunos días al desembarco de Ahmadinejad en Brasil, el 23 de noviembre. El ajedrez de Medio Oriente mueve sus piezas en la región.