
Hace dos semanas, Bereziuk rompió los esquemas. Apareció en la portada de la revista THC, una publicación que fomenta la cultura canábica. Y lo hizo de la mejor manera: vestida de enfermera hot, con un puñado de marihuana en su mano derecha. Dio que hablar. Cuando todos creían que esa foto era la cimentación de su noviazgo con Alonso –el apoderado legal de esa revista es Luis Osler, abogado de De Vido e íntimo amigo de la ex pareja de la blonda–, Bereziuk empezó a mostrarse con el músico.
La primera aparición fue el lunes 2 de noviembre. La cita fue un exclusivo recital que Fito Páez dio en el teatro Maipo. La rubia y el guitarrista llegaron juntos, de la mano y muy enamorados. Nadie la reconoció, excepto una persona que contó el episodio a PERFIL. Un mes antes, el 2 de octubre, la ex mano derecha de Uberti fue a ver otro recital, pero el de Miranda!, nada sospechoso. Había prestado su boca para la tapa del disco Sexy del grupo Azafata, una banda muy cercana a Miranda! Su presencia no despertaba sospechas.
El viernes, en una fiesta privada en San Telmo, a la que asistieron diversas personalidades del rock, Lolo llegó cerca de las tres de la mañana junto a Bereziuk y un grupo de amigos. El rompecabezas se confirmó. El, vestido con una remera rosa del grupo mexicano Moderatto; ella, impecable y sexy como siempre: minifalda negra bien ajustada, medias de lycra negras y una remera suelta con un sugerente escote.
Lolo la presentó como su novia, incluso recibieron en su mesa la visita de Zorrito Von Quintiero, el bajista de Charly García. La pareja bailó y se besó sin problemas junto al resto del grupo de amigos. Ella, que todavía pasa inadvertida, llegó a cruzarse con Florencia Macri, la hermana de Mauricio. Minutos antes de su llegada, también había estado Nacha Guevara, la diputada nacional electa por el Frente para la Victoria.
Ambos se negaron a hablar con PERFIL, incluso se disgustaron cuando se dieron cuenta de que las fotos ya no eran casuales por el evento, sino que eran para retratar a la pareja y sobre todo a Bereziuk. Incluso, el integrante de Miranda! se animó a intentar evitar las fotos de este diario, con tono violento y tapando la cámara. “Es mi novia, ya está. Para sacarme fotos me tenés que pedir permiso”, fue el repetitivo argumento. La actitud de Bereziuk la dejó en evidencia; lejos de esconderse, se sacó la campera para salir mejor. Más distendidos, se abrazaron, se rieron, se besaron y se tomaron un taxi. La noche recién empezaba.
Política, marihuana, rock & pop
Para Antonini Wilson y Daniel Uzcátegui, los dos venezolanos que viajaron en el avión de los 800 mil dólares, Victoria Bereziuk era simplemente “el pedazo”. Una clara alusión a lo que generaban sus marcadas curvas. Licenciada en Relaciones Internacionales, 31 años y una innata capacidad para hacer de sus dotes femeninos un arma de poder, Bereziuk se convirtió en la espada de Claudio Uberti, la secretaria todo terreno. Según su currículum, era la “responsable de protocolo y relaciones internacionales, del Ministerio de Planificación Federal”
Luego del escándalo y la posterior renuncia de Uberti, ella se mantuvo bajo el ala del Ministerio de Planificación sólo por un tiempo más y retomó los estudios en la Universidad Torcuato Di Tella, donde cursó el seminario “Grandes filósofos de la política”. En el verano se la volvió a ver en Punta del Este junto a su ex pareja, Juan Pablo Alonso. El mes pasado protagonizó la tapa de THC, la revista de la cultura cannabica.