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usaron sistemas “open source”

El software del nuevo DNI fue creado por 35 estatales

Con un promedio de edad de 32 años, un grupo de empleados públicos desarrolló el sistema informático con el que ahora se confeccionarán los documentos. Por qué las trabas fueron más humanas que técnicas.

Por Enrique Garabetyan

Oficial. Algunos de los miembros del equipo que depende del Ministerio del Interior y el ReNaPer.

Aunque la tecnología avanza sin detenerse, en algunas áreas el cambio tarda en llegar. Es el caso de los documentos de identidad (DNI) que por más de cuatro décadas –entre 1968 y la semana pasada– se hicieron en el país por medio de un artesanal, inseguro y poco eficiente proceso manual.

Ahora, tras 20 meses de trabajo, un equipo de 35 personas compuesto por analistas de sistemas, programadores y testeadores, coordinados por la Dirección General de Gestión Informática del Ministerio del Interior y la del ReNaPer, acaba de poner a punto un sistema nuevo que, promete, será totalmente digital, veloz y barato.

Los responsables directos del desarrollo de los nuevos DNI fueron Leonel Miglioli, Darío Soffio, Mariano Ramírez, Flavio Brocca y Gastón Martín, quienes le contaron a PERFIL que “la edad promedio del grupo es de 32 años. Somos profesionales con antecedentes en distintas reparticiones públicas y con un background académico en el que se suman profesionales y estudiantes de grado y postgrado de la Universidad de La Plata y la Tecnológica Nacional”.

Software libre. Una de las primeras decisiones para diseñar el proyecto fue la naturaleza filosófica-digital que lo distingue: “Elegimos trabajar con sistemas de fuente abierta (Open Source), porque entendemos que la captura, la gestión y el almacenamiento de datos personales de todos los argentinos sólo puede basarse en herramientas informáticas que garanticen su salvaguarda y persistencia a través del tiempo. De esta manera nos aseguramos independencia de cualquier empresa proveedora y nos deja hacer un análisis y auditoría completa del programa. Además –agregaron– en el futuro se podrá adaptar el sistema a nuevos requerimientos”.

Debido a la particularidad del proceso y a su dimensión, este desarrollo no tenía muchos antecedentes. “El caso argentino tiene características propias, pero sí adoptamos lo que en informática se denomina ‘buenas prácticas’ utilizadas en proyectos parecidos de Chile y España”, reconocieron. Y abundaron que también hubo aportes de know how “de profesionales de la Universidad Tecnológica en la digitalización de grandes volúmenes de documentos y en la firma digital aplicada a comparaciones dactiloscópicas y verificación de datos biográficos, temas en los que nos ayudaron equipos de informática de la ANSES”.

Trabas. A la hora de recapitular, la gran dificultad del proyecto no fue precisamente tecnológica: “El problema central para la implementación fue más de naturaleza humana que técnica. Tuvimos que manejar el cambio en la cultura organizacional que significa pasar de procesos artesanales a uno totalmente informatizado. Por suerte, pudimos superarlo gracias a la disposición y dedicación del personal”.

La inversión total fue de algo más de US$ 18 millones. ¿Cuánto costó el software en sí? “Al usar programas de código abierto y ser un desarrollo propio, el costo no supera el de las remuneraciones del personal que trabajó en el proyecto”, aseguraron.

Edición Impresa

Domingo 08 de Noviembre de 2009
Año V Nº 0416
Buenos Aires, Argentina