
—No, está haciendo un viaje.
—¿Pero ésta es la remisería de Oscar Atamañuk?
—Sí, pero ahora no está.
Raúl Ripoll, amigo personal de Sergio Kohen, papá de Nicolás, que murió hace tres años en la ruta 11 de Santa Fe, no podía creer lo que acababa de escuchar. El único procesado por la tragedia vial que les costó la vida a 9 alumnos y a una profesora el 8 de octubre de 2006 y que, según los peritos, “realizó una maniobra no indicada por su profesionalidad y no aminoró la marcha aún viendo el peligro”, no sólo seguía manejando, además es dueño de una remisería y él conduce uno de los autos.
La conmoción y la sorpresa dieron lugar a la acción y Kohen, junto a su esposa, decidió investigar, encontrar “alguna prueba que le diga al juez que esto está tardando demasiado”. Con un informe pago que permite acceder a datos personales y laborales y una serie de llamados telefónicos que tenían siempre la misma respuesta, se dirigió primero al resto de los papás que hoy forman la ONG Conciencia Vial y cree que ya es momento de que este “dato aberrante se dé a conocer”.
PERFIL realizó tres llamados telefónicos a la Remisería Sur, ubicada en Monte Caseros, una localidad de 20 mil habitantes en la provincia de Corrientes. Y en todos los casos, la respuesta fue invariable. Esa agencia es de Oscar Atamañuk y él mismo conduce uno de los coches, un fiat Duna. Inclusive, hasta brindaron un presupuesto e indicaron en un caso que “Oscar está en un viaje”. Además, una familia vecina de la agencia no duda cuando dice “si, aquí enfrente queda la remisería del Oscar”.
El llamado. —Hola, Oscar, hablo del diario PERFIL, qué tiene para decir sobre la denuncia y las pruebas que dicen que pese a estar procesado por homicidio culposo, sigue manejando.
—No manejé nunca más desde el accidente, ni a la ruta salgo.
—Pero, ¿cómo?, ¿nunca más volvió a salir del pueblo... en tres años?
—Sí, bueno, algún mandado, algo de algún pasajero por el pueblo hago, pero mire que yo también soy una víctima de todo esto...
Ante la comunicación de este medio, Atamañuk ensayó varias respuestas, primero dijo que ya no era dueño de la remisería y que ahora sólo tenía un negocio de venta de repuestos de motos; luego, que jamás había vuelto a manejar, que los padres necesitaban encontrar en él a un culpable, hasta que se excusó cuando explicó que “encima dicen que yo era un chofer inexperto y mi tío y mi papá siempre tuvieron camiones, yo manejé desde los 13 años”.
Claro está, de acuerdo a los registros de la AFIP, Atamañuk está inscripto bajo el número 602220 formularios 150 1 y 2 del distrito de Curuzú Cuatiá bajo la categoría de Servicios de transporte automotor de pasajeros mediante taxis y remises y alquiler de autos con chofer. De acuerdo a su número de CUIT, su domicilio fiscal en la calle Alvear 1648 es el de la empresa de remises de la que es titular y se inscribe como trabajador autónomo.
Atamañuk trata de deslindar responsabilidades, pese que al momento del fatal choque, la empresa Godoy, que lo tenía en negro, ni siquiera le había realizado un test psicofísico. Ofrece como prueba “un grupo de más de mil amigos que me brindan su apoyo en Facebook, porque soy una víctima más”. En el diario local, hasta lo llaman “campeón”, el año pasado ganó una carrera con su karting en una particular categoría que se denomina, “estilo libre”.
Vale aclarar que pese a la investigación que pesa sobre sus espaldas, Atamañuk no fue inhabilitado para manejar, aunque Kohen confió a este diario que el magistrado que entiende en la causa, Jorge Galbucera, admitió que “eso puede estar pasando, lo supongo”, ante las advertencias de los padres sobre la actividad del procesado.
“Más allá de que debería haber sido inhabilitado para conducir vehículos que transporten terceros, que siga conduciendo exige un rápido pronunciamiento. Si mañana es condenado e inhabilitado es evidente que durante todo este tiempo estuvo conduciendo una persona que no podía hacerlo”, explicó el abogado de los padres, Marcelo Parrilli.
Los padres, en lucha
“No me sorprende que los periodistas nos escuchen antes que la Justicia”, dicen los Kohen, que al igual que ocho familias más, hace tres años que pelean contra el dolor desde la construcción de conciencia y la solidaridad. Fundaron la ONG Conciencia Vial que el pasado jueves tuvo una convocatoria masiva de asistentes y superó el nivel de donaciones de 2008 cuando Luis Spinetta, León Gieco y Ricardo Mollo, entre otros músicos, brindaron un recital en homenaje al “Día del Estudiante Solidario”.
Los familiares entienden que “se está dilatando la sentencia” pero, sin embargo, siguen con sus actividades y advierten sobre la necesidad de que la población entienda el respeto de las normas de tránsito, que se realicen efectivamente los cursos de exámenes de aptitud, control de horario de descanso de los choferes y que se intensifiquen los controles de velocidad, de alcoholemia y de respeto a los carriles de circulación entre otras medidas. www.tragediadesantafe.com.ar.