
—Usted construyó para que el actual gobernador llegue al poder. ¿Por qué se distanciaron?
—Desde 1987 veníamos trabajando en un proyecto político. Luego de varios pasos previos llegamos al gobierno, después de la crisis del 2001, y ahí trazamos un modelo de provincia que empezamos a aplicar entre todos. Nosotros lideramos un proyecto con la gente. Le dimos espacio a este Gobierno pensando que esto iba a continuar y resulta que desviaron el camino. Se pensó que gobernando mediante periodistas y dueños de medios periodísticos genuflexos del poder de turno estaba todo bien, y eso implicó gastar más de 12 millones de pesos por mes en publicidad espuria.
—¿Cuándo habla de irregularidad en el manejo de la pauta oficial se refiere a la agencia de González Moreno?
—Con esa agencia había muchas cosas que van a ser, seguramente, objeto de varios procesos de investigaciones judiciales.
—El actual gobernador dijo que en Corrientes la Justicia no existe y que usted la digita desde afuera.
—Eso es menospreciar la autonomía de los poderes y a los integrantes de la Justicia, es pensar que una persona puede gobernar el Poder Judicial y que otras personas puedan tener una influencia sobre el poder. Eso no lo cree ni una criatura de dos años. Ese fue uno de los fantasmas que creó este Gobierno. Se peleó con todos los sectores provinciales. La gente los castigo con el voto.
—¿Por qué la campaña terminó convirtiéndose en una guerra de denuncias cruzadas?
—Nosotros no realizamos ninguna denuncia, no hicimos nada, nosotros hacíamos propuestas políticas, que eso quede claro. Nosotros fuimos objeto de inumerables injurias y agravios, a tal punto de que todo esto que salió a una semana de las elecciones, donde se me vinculaba con unas casas, fue todo armado publicitariamente (NdR: Se refiere a la denuncia que el empresario muerto realizó contra el gobernador electo por presunto enriquecimiento ilícito).
—Si las conversaciones con el Gobierno actual no se encaminan, ¿piensa nacionalizar el proceso de transición?
—Esto se va a conversar exclusivamente dentro de la provincia. Ya no es una cuestión de políticas partidarias, sino de una política de Estado. Si somos personas normales no deberíamos tener problemas.
—¿Cree, como dijo el senador Morales, que hubo un “pacto de impunidad” entre Néstor Kirchner y Arturo por el voto de la Ley de Medios?
—Fue sorprendente el cambio de actitud de la senadora Sánchez. Siempre dijo una cosa sobre este Gobierno y ahora sale haciendo otra. Tendrían que preguntarle por qué ha cambiado. La sociedad es la que mejor juzga las decisiones de las personas. Hay que dejar que la gente actúe.
—¿Hubo una reunión entre el gobernador y el ex presidente?
—No tengo elementos para sostener esa posición, pero sí, me extraña el cambio de voto. Habría que preguntarle a él.
—¿Cree que el empresario se mató o que lo asesinaron?
—Yo no puedo hablar de eso. Sinceramente no lo sé. Fue un hecho lamentable que se tiene que investigar y determinar si fue homicidio o suicidio.
—El oficialismo lo vincula con la muerte por su enfrentamiento con Moreno
—A mí no me hizo ninguna denuncia. Todo fue montado mediáticamente. Mal se me puede vincular con eso. Todo fue un montaje. El Gobierno se cocinó en su propia salsa
—El gobernador lo acusa de ser un “delfín de Gerardo Morales”
—Yo podría decir que él era el delfín de Cobos, pero lo traicionó. El gobernador es una persona que está acostumbrada a traicionar, yo no soy delfín de nadie. Este fue un triunfo solamente nuestro.
*Desde Corrientes.
Un empresario siempre al límite del exceso
El empresario periodístico Hernán González Moreno murió como vivió sus últimos años: al borde del colapso, envuelto en secretos políticos y el manejo de millones de pesos. Amante de las armas, el joven de 28 años, ya había amenzado con matarse en varias oportunidades, cansado de las presiones que recibía del Gobierno provincial porque el manejo de los 30 millones de pesos, del presupuesto con el que contaba la Secretaría de Información Pública, no alcanzaban para hacer repuntar la gestión.
Con un curriculum cargado de noche y excesos, Moreno se hizo conocido en el ambiente del poder político y empresario. Cultor de la ostentación, la noche era su mejor amiga. Nunca olvidaba portar su arma preferida, calibre 22 y dejar, “por las dudas”, la 9 milímetros en la guantera del Toyota Camry, el mismo vehículo donde apareció sin vida producto de un balazo en la cabeza y un arma que no era la de él.
Según pudo confirmar PERFIL, a González Moreno le gustaba el juego. Los miércoles tenía su cita obligada en una mesa de dinero de un casino clandestino que funcionaría en la sede de un pub del centro correntino, sobre la calle San Juan. “En el póquer Hernán era como en la vida, iba por todo. Lo prohibido era lo que le gustaba”, contó a este diario alguién que lo vio jugar en una mesa compuesta por no más de 10 personas, todas con relaciones directas con el poderoso e intrincado ambiente político y empresario de la zona.
En la personalidad del empresario se esconde, según los investigadores, una pista clave para descartar o no la teoría del suicidio. Los amigos, asienten con la cabeza: “Nany no se iba a matar. Lo decía producto del colapso. La noche te quema, pero él no iba a tomar esa decisión. Era un tipo duro, no lo quebrabas con una amenaza”. Ni siquiera un infarto había logrado asustarlo.