
Juntos. Celulares, Internet, televisión y videoconsolas son los cuatro universos que los hipnotizan. Si bien al principio se perfilaron como competencia, estos modos de entretenimiento se fueron acomodando y hoy se posicionan como complementarios. “Son formas que conviven; ninguna llegó para reemplazar a otra, sino que más bien cada una tiene su momento y su target preferido. Es alta la cantidad de personas que mientras tiene el televisor prendido también está en Internet o leyendo un diario, usando el celular o escuchado la radio mientras trota”, describió Pía Polizza, directora de la unidad Ipsos MediaCT, responsable del flamante Estudio General de Medios (EGM) Ipsos (ver gráfico).
Sin límites. Una de las principales características de esta generación hiperactiva y conectada es que su demanda voraz de aplicaciones y contenidos provoca transformaciones en las funciones para la que cada dispositivo fue concebido. “Con el celular es evidente. Basta pensar que el mismo aparato puede agrupar juegos, GPS, Internet, Mp3, chat, más la posibilidad de charlar. Esto ya se empieza a ver con las consolas que, de a poco, aceptan DVD y CD de música, películas y acceso a Internet”, explicó Polizza.
Para Alejandro Artopoulos, investigador de la Universidad de San Andrés y coautor del libro Generación Interactiva en Iberoamérica, coordinado por la Universidad de Navarra, los jóvenes hacen que los límites de los dispositivos se esfumen. “Para ellos no hay celulares, consolas, PC o TV. Hay Facebook, MTV, MySpace, Canal Siete o MSN. Los contenidos son el “poxipol” social, sobre todo en video o audio, que están al servicio de alimentar las relaciones sociales con amigos”, ejemplificó.
Brecha. El estrato social es la primera variable de ruptura a la hora de diferenciar tipos de consumo de medios y tecnología de los jóvenes. “El 60% de los chicos de 13 a 15 de nivel socioeconómico alto accede a Internet con alta frecuencia, valor que baja al 16% en los menos pudientes, que son más partícipes de la TV abierta”, concluyó Polizza.