
Como cuando Néstor Kirchner perdió las elecciones del último 28 de junio y recibía felicitaciones por situaciones de las que no éramos protagonistas, desde hace semanas recibo mensajes de aprobación por la posición “ecuánime” que PERFIL viene asumiendo en la guerra entre el Gobierno y Clarín.

“Es imposible que todo el operativo contra Clarín haya sido hecho sin el conocimiento de Ricardo Echegaray, que es un hombre muy celoso de su cargo y que está al tanto de los más mínimos detalles de lo que sucede en su área”, decía ayer, en forma contundente, alguien que supo pertenecer al kirchnerismo y que estuvo en la función pública hasta hace pocos meses.

Néstor Carlos Kirchner es, en términos políticos, un jugador compulsivo. Arriesga lo que venga: prestigio, credibilidad, esposa... y así, aunque, pierda, al menos se garantizará el “¡ooohhh!” de toda la sala.

¿Que tendrá que ver esta pelí de alemanes locos con el papelón de la Selección, tema que había elegido para esta columna? Nada. O bastante, porque la mirada de Maradona toreando a la prensa después del desastre me recordó a ese último Aguirre, tan sumergido en su propio sueño imposible, mientras todo se derrumba.

Hace poco estuve en Buenos Aires y aproveché para ver dos películas: Bastardos sin gloria de Quentin Tarantino y El secreto de sus ojos de Juan José Campanella.

Es el turno de volver a ocuparse de la Encuesta a la literatura argentina contemporánea que publicó el Centro Editor de América Latina en 1982, a partir de un trabajo realizado por Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano.

La próxima cumbre del G-20 –grupo formado en 1999, que integra Argentina– está programada para el 24 y 25 de septiembre en la ciudad de Pittsburgh, Estados Unidos.

Vamos a decirlo sin rodeos: acaba de aparecer uno de los libros del año, ese libro se llama Frutos extraños, y recoge los textos periodísticos escritos entre 2001 y 2008 por la periodista Leila Guerriero.

Curiosa la forma en que funcionan la ideología y/o la corrupción. Si Madoff realiza una estafa con inversiones en la Bolsa de Valores, “la culpa es de un sistema capitalista salvaje”. Pero cuando la estafa la hace un funcionario público, o un “sindicalista amigo”, junto a un vendedor de medicamentos truchos, “es un hecho policial, no tenemos nada que ver”.
Una manera, que encuentro interesante, de describir una sociedad moderna (más o menos desarrollada, para el caso no importa) es abordarla como una configuración de “mundos” que tienen diferentes relaciones entre sí y que están más o menos interconectados.
En la Fundación CEPP publicamos un informe sobre la escuela pública argentina consultando al periodismo especializado. Los periodistas marcaron una encendida defensa de la misma y sus virtudes, pero advirtieron un deterioro y devaluación de su imagen producto de los conflictos que la rodean.
Con la presentación parlamentaria de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, buena parte de la sociedad discute fuertemente el tema de monopolios de contenidos, distribución y la posibilidad real de que llegue a su fin en un par de meses o, por el contrario, se perpetúe.
El país, o se inserta a través del canal financiero externo, ajustando las demás piezas en consecuencia, o lo hace por la vía comercial externa, apoyándose en el tipo de cambio competitivo, disciplinando de modo acorde los otros aspectos.
Cuando Carolina tenía 4 años, su mamá, Rosa, tomó una decisión muy difícil: autorizó una cirugía plástica para reducir el tamaño de la lengua de su hija y atenuar los rasgos “achinados” de los ojos. Carolina había nacido con el síndrome de Down, una alteración genética que afecta al 10% de los hijos de las mujeres mayores de 40 años. “Yo quería verla distinta y no me arrepiento”, admite la madre, en un acto de valentía que refleja una tendencia a estas intervenciones, no sólo en nuestro país. Los especialistas respetan esas decisiones e indican que la clave es reforzar la identidad y la familia.
Una vibrante cultura de blogueros independientes está surgiendo en Cuba. Blogs periodísticos exploran temas económicos y sociales que no aparecen en los diarios, la radio o la TV, que siguen bajo un control estricto del regimen de los hermanos Raúl y Fidel Castro. ¿Habrá una nueva embestida del gobierno o se trata del amanecer de una nueva era? Sin embargo, el fenómeno tiene un alcance limitado porque apenas el 13% de la población tiene acceso a Internet.