
El Challenger 601 es propiedad de International General Services SA, una empresa perteneciente al Grupo Exxel, un grupo inversor que administra fondos de inversión nacionales y extranjeros, que rompió el bajo perfil cuando se quedó con el imperio postal de Alfredo Yabrán y factura más de 500 millones de dólares anuales. I.G.S., su nombre de fantasía, es conducida por Cristian Fabian Assan, un operador de Juan Navarro, el creador del grupo Exxel.
De octubre de 2008 a julio de 2009, confirmó los diez vuelos realizados por los Kirchner a bordo del Challenger. En algunos casos, con gastos superiores a los 30 mil dólares por vuelo, la Presidenta y el Primer Caballero eligieron alquilar un avión privado en lugar de utilizar alguno de los cuatro aviones y un helicóptero que la Presidencia tiene a su disposición para los movimientos de la Presidenta y su familia. Para el alquiler de la aeronave, no hubo llamado a licitación y en todas las oportunidades se trató de contrataciones directas, con una particularidad, no todos los vuelos realizados por el mismo avión fueron facturados a la misma empresa. En la mayoría de los casos, si se hubieran utilizado los aviones de Presidencia, los costos habrían bajado algo más del 50%.
De acuerdo a lo que confirmó PERFIL, de todos los vuelos realizados por la máquina del grupo Exxel, cuatro fueron contratados a Aires Argentinos, una empresa de taxi aéreo, muy reciente en el mercado. El resto de los viajes corrieron por cuenta de I.G.S., la empresa de Juan Navarro. Fuentes de la Secretaría General de la Presidencia aseguraron que el Tango 01, como el Tango 02, 03 y 10, estaban en condiciones de volar en los momentos que se realizaron los alquileres. Como se desaconseja el uso del Tango 01 para distancias cortas, los disponibles, el Tango 02 y 03 (dos Fokker F28 de más de 20 años de antigüedad), no son “del agrado” de la Presidenta. Ahí está, según explicaron, la principal excusa para el alquiler del Challenger, uno de los preferidos de Cristina, junto con el Gulfstream de Eduardo Eurnekian, dueño de Aeropuertos Argentina 2000 (AA200). Fuentes del mercado aeronáutico explicaron que la empresa de Eurnekian sería, en muchos casos, una suerte de enlace entre las empresas y Presidencia. En el caso del Challenger, hubo vuelos que fueron pagados por AA2000, pero no hay precisiones si fueron volados por Presidencia.
Más vuelos y más dudas
Voceros de Aires Argentinos confirmaron a PERFIL que estuvieron a cargo de cuatro de los diez vuelos, pero que no todos fueron facturados a Presidencia de la Nación. Dos de ellos fueron pagados por el Partido Justicialista. Esta compañía es, en los papeles, Cabiline SA, propiedad de los abogados María Inés Questa y Sergio Zanzero, dos abogados. Aires Argentinos le subalquila la aeronave a Navarro, una operación bastante común entre las empresas de taxis aéreos que no es sinónimo de sociedad.
A un valor de 8 dólares el kilómetro, Presidencia pagó 35 mil dólares el vuelo del 18 de mayo, cuando Cristina Kirchner viajó desde El Calafate a Chosmalal, Neuquén y de ahí a Buenos Aires. Luego, el 21 de mayo, la Presidenta se volvió a subir al avión, pero esta vez para ir hasta Coronel Suárez, a un costo de 9.500 dólares. Luego, hubo vuelos a Mar del Plata, Mendoza, La Rioja, Santiago de Chile, Río Gallegos y Tres Arroyos.
De todas formas, la Presidencia llamó a una licitación para el “fleta-miento de aeronaves” para los “traslados aéreos de la señora Presidenta”. El 31 de agosto se abrirán los sobres y se conocerán las ofertas. Algo ya se sabe, habrá más vuelos.