
Nada dijo la Presidenta, tampoco, sobre el argentino que fue clave en este descubrimiento: el virólogo y bioquímico Gustavo Palacios, de la Universidad de Columbia (UC), en EE.UU. Palacios se graduó en la UBA y trabaja desde 2001 en el Centro de Infecciones e Inmunidad de la UC, laboratorio pionero en el descubrimiento de nuevos patógenos y cuyo director es Ian Lipkin, uno de los científicos más reconocidos del mundo por su trabajo en la identificación del virus del Nilo occidental (West Nile Virus) y la secuenciación del SARS.
Por gestión de Palacios, hasta ese Centro llegaron el viernes 17 las muestras del Instituto Malbrán para decodificar el genoma del virus A (H1N1) que circula en nuestro país. “Nos preguntábamos si había alguna característica particular del virus que estaba en la Argentina que pudiera explicar la aparente elevada mortalidad que se estaba observando. Como ex profesional del Malbrán conozco el trabajo de su personal y sabía que estaban sobrecargados con la gran cantidad de diagnósticos y la tipificación de las muestras. Por eso les ofrecí ayuda para caracterizar la secuencia completa del virus con la tecnología que tenemos disponible en nuestro centro”, explicó Palacios a PERFIL.
Proyecto. Desde el inicio de la pandemia, el Malbrán lleva recibidas cerca de 20 mil muestras para el diagnóstico de influenza A (H1N1). Profesionales de ese instituto, liderados por Elsa Baumeister, lograron aislar y secuenciar en forma parcial el virus a partir de las muestras tomadas a dos pacientes –uno leve y otro grave– a principio de mayo. “Esos virus que estaban muy bien caracterizados fueron transferidos hasta acá, donde gente de nuestro laboratorio estuvo trabajando desde el viernes 17 sin parar para decodificar el genoma completo”, sostuvo Palacios.
El anuncio de la decodificación completa del virus local se hizo el miércoles en una conferencia de prensa en el Ministerio de Salud. “Las características halladas permiten decir en general que nuestro virus se parece muchísimo a los que ya se aislaron en México y EE.UU.”, aseguró Baumeister durante la presentación. Pero, consultado por PERFIL, Palacios fue más cauto: “Las conclusiones son preliminares. No estamos analizando sólo estas dos secuencias: el proyecto de investigación implica el estudio de entre 100 y 150 muestras que van a estar caracterizadas completamente en aproximadamente diez días. Antes de sacar conclusiones quisiéramos completar todo el estudio”, sostuvo el virólogo argentino (ver recuadro). Para que en el país también se pueda realizar la secuenciación completa del virus, la Universidad de Columbia piensa transferir parte de la tecnología al Instituto Malbrán.
“Es importante caracterizar las cepas aisladas para estar atentos a la posibilidad de recombinación del virus, que es más importante que la mutación para la evolución de la influenza”, concluyó Palacios.
“Para sacar conclusiones hay que terminar el estudio”
Gustavo Palacios trabaja desde 2001 en la Universidad de Columbia, EE.UU., en el laboratorio líder en la identificación de nuevos patógenos. Aquí, parte de su charla con PERFIL.
—¿El virus que circula en la Argentina es similar al de México y EE.UU.?
—Por ahora sí, pero hay que destacar que son resultados preliminares. No estamos analizando sólo esas dos secuencias del virus; el proyecto implica el estudio de entre 100 y 150 muestras. Antes de hacer conclusiones quisiéramos completar el estudio.
—¿Fue apresurado haber dicho que era el mismo virus?
—Estamos hablando de un proceso biológico y en general esos procesos tienen un desarrollo normal. Claro que podría darse el caso de que estuviéramos estudiando algo que sale de lo común. En principio, creo que es importante que la población sepa que se están realizando estos estudios y que se va a obtener información muy importante desde el punto de vista de la patogénesis de los virus. Los datos son importantes porque las muestras fueron tomadas al azar y no hay ninguna razón para pensar que no son representativas.
—Pero las muestras fueron tomadas en mayo cuando el pico fue a mediados de junio...
—Vamos a estudiar muestras longitudinales, desde las primeras semanas del brote. Pensamos analizar casos seriados, calculados semanalmente, para realizar la caracterización.
—¿Entonces hay que esperar más resultados?
—Vamos a seguir caracterizando las muestras de manera longitudinal. Eso nos permitirá ver las variaciones del virus en el tiempo y determinar si en los casos de mayor severidad hay algún componente viral diferente o si el problema está en el huésped.