
En el primer partido de cuartos de final, en Ostrava, Juan Mónaco mostró un buen nivel pero no pudo ante Berdych, que lo derrotó en cinco sets. Luego, el mejor argentino del ranking sacó el pecho en un estadio en llamas y puso las cosas en orden: venció en sets corridos a Minar y empató la serie. De esta manera, el equipo nacional quedó bien parado en un choque que, en la previa, se veía más que complicado. Hoy será clave el partido de dobles (no estaba confirmada la presencia de Del Potro), aunque no decisivo, porque con el nivel de los singlistas, mañana puede revertirse cualquier historia.

El mánager del dueño del Clausura cree que, con Gareca como cabeza, el equipo puede afianzar el estilo de la década pasada. A pesar de que le cuesta disfrutar de los éxitos, se confiesa “recontra feliz”, y que a su historia en el club le faltaba un cierre. Defiende el rol que ocupa: “Ninguno de nosotros va a pifiar más de lo que puede hacerlo un dirigente”.
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