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Shangai popular y China

En 2010, la mayor ciudad del gigante asiático será la sede de la Expo Mundial, que recibirá a 70 millones de personas. Presa de la Guerra del Opio, aún persisten huellas del paso inglés y francés. En cada cuadra, kitsch, Budas y copias exactas de primeras marcas.

Por Aric Chen*

Pudong. El distrito, separado del barrio Bund por el río Huangpu, concentra numerosos rascacielos y oficinas de negocios. Entre ellos, el World Financial Center chino, con un curioso hueco en el piso 100 y un observatorio con suelo de cristal. Muy cerca, el Oriental Pearl Tower.

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Ahora que las Olimpíadas de Beijing son sólo un recuerdo, el foco en China se está moviendo hacia Shangai, porque es esa ciudad la que albergará la Exposición Mundial del año 2010. Con la expectativa de recibir unos 70 millones de visitantes y 200 países participantes, la feria de seis meses de duración será enorme por donde se la mire. A pesar de que la recesión y la crisis financiera global se han cobrado su parte, la hermana “atrevida” de Beijing tiene sus encantos intactos: desde los encandilantes carteles de neón y los rascacielos perlados con luces infinitas a los clubes nocturnos vibrantes, hasta las casas de la época del dominio extranjero escondiendo sus secretos decadentes. Pero más allá de los clichés, la ciudad más cosmopolita de la China continental ofrece todavía un abanico de experiencias.

Viernes, 7 pm. Viaje a lo kitsch

Vivir la noche en Shangai es, en parte, aceptar y abrazarse a lo kitsch. Así que para empezar a ponerse a tono, lo mejor es cruzar el Bund Sightseeing Tunnel, un cruce al estilo de un parque de diversiones de Disney que va del área histórica de Bund –hay que buscar el cartel frente al Peace Hotel, ubicado en la calle Nanjing Este– hasta el futurista distrito de Pudong. Comprando el ticket de 40 yuanes, una cabina plateada transporta a los pasajeros a través del río Huangpu, cruzando un flash de luces, muñecas inflables espeluznantes y algunas voces más tétricas aún, que repiten cosas como “infierno y paraíso” o “magma naciente”. No preguntar nada es lo mejor: sólo hay que sentarse y anticipar el cóctel que uno se tomará cuando termine la noche.

8 pm. Cenar en la cima

Más sobrecarga visual. Cuando se emerge del túnel en Pudong, hay que caminar hacia la Oriental Pearl Tower, una torre de televisión que sería la Estatua de la Libertad de Shangai si la estatua tuviese forma de cohete con luces de Navidad en la punta. Y el flamante Shangai World Financial Center, un impresionante rascacielos de 101 pisos. Si el estómago lo permite, la terraza del piso 100 espera con sus aterradores suelos de cristal. Si no, entre directamente a través del Park Hyatt Shangai y tome el ascensor a 100 Century Avenue, el restaurante del piso 91 con atrios de triple altura. Sus seis cocinas abiertas al público sirven de todo, desde ostras hasta pasta o sushi, pato de Pekín y bife wagyu. Para admirar, los suelos de mosaicos geométricos y bajorrelieves en remolino. Eso sí... si se puede sacar la vista de las impresionantes panorámicas.

10 pm. ¡Salud!

Ir a Bund no se puede evitar. Del otro lado del río desde Pudong, este paseo ribereño con edificios art deco es la marca registrada de la ciudad, y alberga un centro gastronómico de bares y restaurantes de primer nivel. A la noche, sus fachadas se reflejan y se convierten en un punto de visión inmejorable para admirar los shows de luces que ofrece Pudong. Así que hay que ir a tomar algo al Glamour Bar (Bund Nº 5, sexto piso), un lounge popular que no pasa de moda, con un estilo inspirado en la década del 30.

11.30 pm. Hasta que se termine

¿Una segunda oportunidad? Vaya al Bund Nº 18, que, dependiendo de la perspectiva, es tanto un semillero de bellezas con estilo o una pesadilla de expatriados borrachos y sobreproducidos con mucho perfume y camisas demasiado apretadas. Allí hay dos lugares pitucos: el Bar Rouge (en el séptimo piso) y el Lounge 18 (cuarto piso). Para algo más bohemio, no se pierda el Shelter (5 Yongfu Road), un lugar de prueba para los DJ emergentes. Sito en un antiguo refugio antibombas y pintado de negro, alberga a los que visten capuchas o casquetes.

Sábado, 11 am. Bares y refugios

El antiguo distrito francés, donde los galos hacían sus negocios en la ciudad china, con sus viejas casonas y calles arboladas, tiene lugares como el Citizen Cafe & Bar (222 Jinxian Road, www.citizenshanghai.com). También hay boutiques de moda y tiendas de antigüedades como Lao Zhou’s (152 Jinxian Road), con muebles de la antigua Shangai; One by One (141 Changle Road), que trabaja con diseñadores emergentes de la ciudad; y Spin (758 Julu Road, edificio 3), que produce cerámica contemporánea en el centro tradicional de producción en Jingdezhen.

2 pm. Dumplings

¿Siente un poco de hambre? A pesar de las colas, que usualmente son largas, la espera en Yang’s Fry-Dumpling (54 Wujiang Road) bien vale la pena. Entre no mucho más que bancos altos, los dos locales adyacentes de esta verdadera institución sacan sin pausa sus sheng jian bao fritos –dumplings (bollitos) de cerdo empanados en semillas de sésamo y ciboulette, por un yuan cada uno, sólo centavos de dólar–, que son tan deliciosamente jugosos que habría que usar un babero. ¿El truco? Hacerles un pequeño agujero y tomar primero el jugo.

3 pm. Revolución cultural

Es tiempo de alimentar el apetito cultural, tras tanta comida. Y hay tres museos en la Plaza del Pueblo que permiten elegir: el Museo de Shangai (201 Renmin Avenue, www.shanghaimuseum.net), con un importante acervo de antiguo arte chino, incluyendo bronces, jade, cerámica, caligrafía y pintura; el Museo de Arte de Shangai (325 Nanjing Road), con muestras que van desde más caligrafía a pintura moderna y la Bienal de Shangai; y el Museo de Arte Contemporáneo (231 Nanjing Road, oeste, www.mocashanghai.org).

5.30 pm. Merecido descanso

Después de tanto trajín tras las bellas artes, es ideal descansar los pies en Dragonfly, una cadena internacional de spas con base en Shangai, donde los tratamientos incluyen un masaje de pies de una hora de duración. Hay uno muy cerca de la Plaza del Pueblo (458 Dagu Road, www.dragonfly.net.cn).

10 pm. Noche bohemia

Los fanáticos del jazz pueden aprovechar la noche en JZ (46 Fuxing West Road, www.jzclub.cn), un club nocturno con actuaciones en vivo. Otra opción es el Y.Y. Club (125 Nanchang Road), donde el público bebe y fuma –sobre todo, esto último– entre un piano de cola, cortinas de terciopelo y vieja propaganda maoísta. Está abierto las 24 horas.

Domingo, 10 am. Donde comenzó todo

Xintiandi, otra parada obligatoria en el circuito turístico, es un enclave popular de antiguas casas recreadas y restauradas –algunas en demasía– que ahora albergan algunos de los más lujosos restaurantes, negocios y bares de la ciudad. Luego, se puede pasear hasta el memorial que recuerda el Primer Congreso Nacional del Partido Comunista chino (76 Xinye Road). Allí se fundó el partido en 1921. Ante su presencia, uno no puede más que preguntarse qué hubiera hecho Mao con el Shangai actual.

*The New York Times Travel.

Traducción: Clara Fernández Escudero.

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La Salada china

La dinastía Han la puso en el mapa chino, en el siglo XII, y a principios del XIX, se convirtió en el principal centro industrial del país. Su río facilitaba la ruta de comercio con Occidente, y tras la primera Guerra del Opio, en 1842, los británicos exigieron que Shangai se abriera a los extranjeros, y porciones de la ciudad quedaron bajo dominio inglés, francés y estadounidense. Esa mezcla describe a la perfección el espíritu de una urbe híper tecnológica y antigua, donde conviven lo verdadero y lo falso con total naturalidad. De Shangai es posible –hoy menos “legítimamente” que hace tres años– traer las más variadas mercaderías de lujo que se imaginen. Hasta 2006, el famoso Mercado de la Moda y los Regalos de la Calle de Xiangyang era “el” destino de compras. Tenía 800 tiendas y cinco galpones gigantes donde uno podía perderse en un mar de consumo. Hoy, en algunas zonas subterráneas de Pudong y Longhua, se pueden comprar desde carteras de diseñador –es casi imposible distinguirlas de las auténticas– hasta cualquier tipo de implemento tecnológico.

Edición Impresa

Sábado 11 de Julio de 2009
Año III Nº 0381
Buenos Aires, Argentina