Perfil.com

PERFIL.COM Google
espectáculos

David Yates

“En la vida de Harry todo es divertido”

Director del sexto film del mago más famoso, anticipa que en el que estrena el 23 habrá más amor, pociones y rock and roll. Confiesa que disfruta del rodaje y que está contratado hasta 2011. Asegura que su joven elenco ahora actúa mejor.

Por Vanesa Ojeda / D.G.T. (producción)

A cargo. El director hizo dos películas de la serie y ya prepara las próximas dos. El personaje del profesor Dumbledore, según la autora, era gay. El actor Daniel Radcliffe probó dejar a Harry Potter e hizo un desnudo en teatro. Rupert Grint tuvo gripe A.

Si alguien piensa que un director de cine toma por modelos a David Lean, a Kean Loach y a Martin Scorsese y que en su filmografía –desarrollada casi íntegramente para la televisión– los temas centrales fueron la corrupción política, la prostitución forzada, los conflictos raciales y religiosos y la manipulación de las masas en la era de la información, lo más improbable es que uno deduzca que esa misma persona terminaría por dirigir una entrega cinematográfica de Harry Potter. Y menos aún que ese mismo director se convertirá en el único director que dirija entre tres o cuatro filmes de la serie (todo depende de la forma en que se haga la cuenta: a Harry Potter y la orden del Fénix –2007– y Harry Potter y el príncipe mestizo –que se estrena en nuestro país el 23 de julio, con una copia en las salas Imax donde se podrá apreciar el plus de algunas escenas desarrolladas en 3D–, se sumará Harry Potter y las reliquias de la muerte –que está basada en el último tomo de la saga pero, en su traslado a la pantalla grande, se dividirá en dos entregas, una en noviembre del año próximo y otra en mayo de 2011–). Ese hombre con un perfil inimaginable para hacerse cargo de la empresa consiguió, con Harry Potter y la orden del Fénix, el segundo film más taquillero de la saga, con ingresos que superaron los US$ 900 millones luego de haber manejado un presupuesto que rondó los US$ 150 millones –muy lejanos del exiguo monto con el que contaba para sus telefilmes–. Una vez que la inusitada prueba fue superada, que continúe a cargo del timón, entonces, parece, ahora sí, una consecuencia lógica.

—¿Cuándo decidiste volver a filmar una película sobre Harry?

—Estaba en posproducción. Acababa de terminar Harry Potter y la orden del Fénix y fuimos a mostrársela a la gente del estudio, y cuando nos íbamos a Chicago para el test de audiencia, me preguntaron si me sentía preparado para seguir. Obviamente, como podés ver, dije que sí (risas).

—¿No hubo ningún momento en que dijiste: “Basta, esto no es para mí”?

—Por supuesto. Fue cuando promediaba el rodaje de la película anterior. Pensé: “Sólo haré una de estas cosas, esto es una locura”. Pero en la segunda mitad cambié, me empezó a gustar.

—¿Cómo es dirigir por segunda vez una película de “Harry Potter”?

—Divino, ya me siento como en casa. Acá, en este set, hay una atmósfera tremenda, que al mismo tiempo me relaja. Te juro, es como estar en casa.

—Decís relajado, pero... ¿las expectativas sobre la película te relajan o te aterrorizan?

—Y... Hay un poco de las dos cosas. Esta vez, me siento realmente consciente de lo que estoy haciendo. En la película anterior, no pude ver cuán grande era todo esto hasta que llegó la hora de la premiere mundial, y cuando fuimos a Estados Unidos vi cuán masivo era el lanzamiento y cuán impresionante era la reacción del público. Creo que, por todo eso, cuando empecé con esta película fui un poco más cuidadoso con todo.

—¿Una película de estas dimensiones te permite desconectarte del trabajo cuando estás fuera del set?

—Por lo general, no me desconecto. Me resulta realmente difícil dejarlo de lado para dedicarme a otras cosas. Pero bueno, es un momento clave de mi carrera, trabajar a esta escala con este material... Sería muy difícil e ilógico alejarme de eso.

—El productor David Barron dice que tenés la energía de un niño de cuatro años...

—Y se olvidó de decir que como profiteroles todo el tiempo (risas). Todo lo que hice antes de llegar a Harry Potter me dejaba triturado, pero hay algo en estas películas y en el hecho de trabajar con chicos –más allá de que ellos ya no sean tan chicos– que me mantiene energizado. Me gusta, en serio. Disfruto de hacer estas películas más que todo el resto, quizá porque juego más. Por si fuera poco, te dan una cantidad de recursos tremenda, y tiempo para trabajar, y formé un equipo bárbaro. Tengo más tiempo para el rodaje que el que tuve

nunca.

—¿Cómo describirías esta película?

—Hay amor, pociones y rock and roll. Hay una poción que te brinda suerte perfecta: si la tomás, todo te sale bien. Pero agudiza tus sentidos, y quedás realmente despreocupado. Además hay una poción que te hace sentir más a todo el mundo. Es decir: hay muchos valores introducidos en forma de metáfora.

—¿Notaste alguna diferencia en el elenco infanto-juvenil entre un rodaje y otro?

—Sí, claro. Ellos crecen, y se convierten en mejores actores. Emma (Watson, quien interpreta a Hermione, la amiga del joven hechicero) se ve mucho más segura ahora, y todas las escenas le salen más fáciles. Y Daniel (Radcliffe, que personifica a Harry Potter), con la experiencia de haber hecho Equus en el teatro, pudo encontrar momentos que son sorprendentes, divinos. En líneas generales, puedo decirte que todos están mejores, más sofisticados.

—¿En el rodaje de la película anterior aprendiste cuestiones prácticas que pudiste aplicar en ésta?

—En el fondo, todo Harry Potter tiene que ver con el argumento, con la trama. Si tengo que serte sincero, en esta película hice lo mismo que hago siempre. Lo que sí, me siento un poco más seguro con los efectos visuales. Obviamente, cuando empecé con todo esto no había hecho un solo efecto visual en toda mi vida. Ahora, me parecen bastante fáciles de dirigir. Lo que tiene de bueno esta película es que es divertida. La trama llega al punto de la adolescencia en que en la vida de Harry Potter todo es más... rock and roll. Sí, hay más diversión y menos angustia adolescente.

—¿Sos consciente de que llegará el día en que todas las películas se vean de corrido, y no se diferencie cuáles directores las hicieron?

—Por supuesto. Me importa bastante eso. Me importa desarrollar líneas que luego tienen que ver con otras películas, o con anteriores. Introduje unos cuantos detalles en los personajes, que espero que la gente aprecie como guiños o desarrollo psicológico de los chicos. De hecho, en esta película hay un diálogo que resultará clave para el final de toda la serie.

Edición Impresa

Sábado 11 de Julio de 2009
Año III Nº 0381
Buenos Aires, Argentina