
No sólo el estadounidense habría sucumbido a la neumática Mayara Rodríguez Tavares, de apenas 17 años, que trabajaba para Unicef. El reverso de la garota también habría raptado la mirada pícara del galo Nicolas Sarkozy. El presidente francés hasta agregó una sonrisa al festín óptico que pareció engolosinarlo por unos segundos. Pero la duda queda. En el video del episodio se ve a Obama mirar hacia abajo, sí, pero parece hacerlo para detectar un escalón antes de ayudar a su propia asesora, que también estaba con los presidentes, a bajarlo.
Las suspicacias, sin embargo, no opacaron la solemnidad de la que Obama hizo gala ayer en la Santa Sede. Todos olvidaron por un momento la imagen erógena cuando se supo que Obama le prometió a Joseph Ratzinger hacer todo lo posible para reducir el número de abortos en
Estados Unidos.
La promesa del afroamericano llegó tras meses de controversias entre la Casa Blanca y el Vaticano en temas como el aborto y las células madre. Poco después de asumir, Obama adoptó una línea más progresista en ambos temas que la de su antecesor, el republicano George W. Bush. Su primera medida fue anular una orden de Bush que prohibía ayuda financiera a organizaciones internacionales que apoyan o realizan abortos. El Vaticano lo criticó varias veces por esa decisión. El arzobispo Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida del Vaticano, calificó de “arrogancia” la medida
de Obama.
El Papa recibió al norteamericano en la primera reunión entre ambos desde que el mandatario llegó a la Casa Blanca. En un encuentro privado de 35 minutos en la biblioteca privada del Pontífice, Obama informó al Papa sobre la cumbre del G-8. El líder espiritual de 1.100 millones de católicos y Obama, cristiano protestante, posaron brevemente para los fotógrafos antes de ingresar en la biblioteca.
La reunión se centró en temas como la crisis económica mundial y la situación en Oriente Medio, pero también se comentó la política de desarrollo en Africa y América del Sur, así como la lucha internacional contra las drogas. Un día antes del comienzo del encuentro del G8, el Papa había pedido en su encíclica social Caritas in Veritate (El amor en la verdad) aplicar también al mundo de la economía y las finanzas los principios éticos reclamados a la política.
Que Obama le prometió al Papa esforzarse en disminuir el número de abortos en Estados Unidos fue algo que reveló el vocero pontificio Federico Lombardi. Obama va “en dirección a disminuir esa desgracia”, afirmó recientemente el cardenal suizo
Georges Cottier.
El Vaticano espera tener en Obama un aliado en la lucha contra el hambre y los problemas económicos y el diálogo interreligioso. También el conflicto palestino-israelí es un tema central para el Papa. Ambos comparten posiciones sobre la situación en
Oriente Medio.
“Es difícil prever cuál será la política de Obama frente al sentimiento religioso americano”, dijo a PERFIL el senador italiano Marcello Pera, amigo del Papa. “Es probable que Obama sea conservador en política exterior y radical en temas como el aborto y el matrimonio homosexual. Si Obama cede al ala radical del Partido Demócrata –alertó Pera–, tendrá varios cruces conflictivos con el Vaticano. Pero también tendrá problemas con la opinión pública de su país que, a diferencia de la europea, no acepta al liberalismo en estos temas sociales. Los negros y los latinos, votantes de Obama, ya rechazaron el matrimonio homosexual en California”. Pera es autor de ¿Por qué debemos llamarnos cristianos? El prólogo es de Benedicto XVI.
Tras el encuentro en el Vaticano, Obama partió ayer hacia Accra, la capital de Ghana, para concretar la primera visita de un presidente estadounidense negro a Africa. El jefe de la Casa Blanca es hijo de un keniata y varios de sus hermanastros viven aún en Kenia, además de su abuela paterna.