
Algunas palabras, una mirada hacia el ambiente para planear las fotos, un mate apurado y más tarde un café. Facundo Arana está entusiasmado en lo profesional, en su vida personal y lo exterioriza.
A cuatro meses de ser padre de gemelos varones con la modelo María Susini, con quien ya tiene una hija, India, de un año, el actor expresa: “Estoy feliz con la paternidad, los nombres no los sé, se los dirá la madre cuando nazcan”.
Mientras, se prepara para protagonizar junto a Nicolás Scarpino la obra teatral Poder se puede, que saldrá de gira por todo el país con una una misión de concientización mediante una campaña para Fundaleu (Fundación para Combatir la Leucemia).
—¿Hacia dónde apunta “Poder se puede”?
—Es el hecho artístico, el espectáculo, la excusa, la razón, para una campaña de concientización. Ni la obra tiene que ver con lo que vamos a tocar en la campaña, ni al revés. Hay cosas que pueden ser contadas, como la ficción, y otras, como el mensaje de Fundaleu, que deben ser dichas. Incluido Argentores, que se comprometió a actuar como ente recaudador, retirando 10 pesos por cada localidad vendida para Fundaleu y otras fundaciones.
—¿Qué creés que podés aportar para concientizar?
—El gobernante te gobierna; el médico te cura; el abogado te defiende; el plomero te arregla las cañerías de tu casa, y nosotros te contamos una historia. Nos avala que la gente ya nos conoce y que tenemos un hecho artístico irrefutable.
Sin quedarse al margen de la realidad social que vive el país con la gripe A, ni alarmarse por lo que puede llegar a suceder en las próximas semanas, Arana explica sobre la gira que empezará el próximo 31 de julio en Montevideo y con la que recorrerá toda la Argentina: “Si mañana declaran la emergencia sanitaria, nosotros la vamos a acatar con el mismo orden que venimos ensayando la obra. Se parará un mes, dos, lo que sea, pero seguiremos ensayando mientras se pueda”.
—Es una apuesta fuerte en medio de la expansión de la influenza...
—Es salir a hacer algo que valga realmente la pena, ya que estamos en un momento donde pasan un montón de cosas y tenemos que estar atentos a muchas otras para saber, incluso, si vamos a poder hacer esta gira. Somos ciudadanos, estamos saliendo con una campaña de concientización junto con la obra y estamos atentos a lo que el ministro de Salud decida. Si dice que está todo bien, también lo vamos a hacer y tomaremos los recaudos necesarios. Se me ocurre repartir barbijos antes de las funciones y otras cosas que sirvan para prevenir. AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales) está hablando todo el tiempo para saber cuándo tienen que cerrar las puertas de los teatros, cuánto tiempo pueden seguir con las salas abiertas. Nosotros estamos con ellos, somos los que te contamos el cuento.
—¿Sentís la crisis económica en el teatro?
—Sabemos que hay una crisis a nivel económico que no sólo afecta al teatro, es mundial. Esto no es: “Vení a verlos a Scarpino y Arana, pagás 200 pesos y vas a ver el cuentito que cuentan”. Esto es otra cosa. Queremos que la gente venga y que, de esa entrada que pague, 10 pesos sean destinados a beneficio.
—Y a nivel nacional, ¿creés que cambiará el país por el resultado de las elecciones?
—Tenemos el país que nosotros queremos ser y hacer. Además, tenemos un país que es elástico. Lo que querramos romper, se rompe.
Después de varios protagónicos en televisión, ya nadie discute el rótulo de galán de Facundo Arana. Sedujo al público por su perfil bajo, su carisma, y sus papeles de héroe sencillo y caballero. Hoy Arana apuesta al teatro y, aunque este año está alejado de la pantalla chica, considera que la televisión “no está devaluada” y para dar crédito a eso enumera a los que define como grandes actores: Carla Peterson, Luciano Castro, Mariano Martínez.
Arana repite la frase que dice que “en la variedad está el gusto” y arriesga: “Cuando termine Carla, viene Natalia (Oreiro) con algo. Y cuando termine Nati, vendrá Nancy (Dupláa). Son actores de primerísima línea. No quiero salir en defensa de nadie, pero me parece que la televisión es lo mismo que fue toda la vida. ¿Qué querés ver, una novela? Tenés Los Pells. ¿Querés una tira? Tenés Valientes. ¿Querés un programa de noticias? Tenés TN, cientos de millones de cosas para ver. Opciones hay para todos”.
—Tus últimos trabajos fueron en el prime time. ¿Trabajarías a la tarde?
—A ver, yo trabajo de actor, te cuento el cuentito: si te lo cuento a la una de la tarde, eso me da ciertas licencias. Si es a la media tarde, es otro tipo de color de cuentos...
—¿Y qué preferís?
—A mí me da lo mismo. Lo que pasa es que la noche te da prestigio. El número uno es la noche; el dos, la media tarde, el tres, al mediodía. A mí se me pueden colgar todos de los bolsillos, de donde se les cante, pero yo soy actor. Ya conté la historia a la una de la tarde, y ¿sabés qué? La gente por la calle me grita “Yago”, todavía. Conté a las nueve de la noche, a las siete de la tarde y después a las diez con Vidas robadas. Ahora en teatro vamos con una obra que la podemos meter en el Colón o en el living de una casa.
Vidas robadas, la tira de Telefe sobre la trata de personas que lo llevó a estar nominado a los Martín Fierro como mejor actor, fue su último trabajo en televisión. Aunque considera que el premio “no lo va a ganar”, Arana asegura que merecería el reconocimiento “por la apertura del programa que –dice– no la van a igualar en la re puta vida” y recuerda la escena donde estaba en la cumbre de una montaña y lo filmaron desde un helicóptero.
Sobre la relación con su personaje en la tira asegura: “La verdad es que le presté más mi jeta a un proyecto que iba de concientización que al personaje que pude hacer. Porque la historia, sencillamente, no pasó por ahí. Y uno tiene que hacerse cargo de eso también y decir: ‘OK, acompaño la historia’”.
El actor hace una comparación con el personaje de una de las novelas que dejó marcada una huella con su nombre y que protagonizó en Canal 13, y afirma: “Así como en Padre Coraje pasaba la historia por Coraje, acá, la verdad, la historia no pasó por Bautista Amaya, sino que pasó porque la gente pudiera tomar conciencia de algo verdadero”.
—¿Quién creés que va a ganar la terna?
—Creo que Jorge Marrale y Juan Gil Navarro han hecho dos papeles excepcionales. Y de hecho creo que, si fuera yo, le meto un Martín Fierro a Marrale, a Gil Navarro y otro a Adrián Navarro. Me parece que los tres hicieron el laburo de sus vidas. A Portaluppi, Pato Contreras, a Solita y a Virginia Inocenti también se los daría.
Una invitaciOn a bajar la guardia
Se conocen desde hace muchos años, pero es la primera vez que se encuentran en un mismo proyecto. Facundo Arana y Nicolás Scarpino estarán en las tablas protagonizando Poder se puede, una obra en la que dos amigos construyen un juego de espejos, donde la tragedia y el humor confluyen en un lugar que resulta familiar. “Nos mirábamos y nos dábamos cuenta de que estaba todo bien”, asegura Arana, y agrega que entre los dos “hay química pura”.
—¿Qué los tentó de este proyecto?
SCARPINO: Es inexplicable por lo que representa y modificó en mi vida sin haber empezado y habiendo hecho ya un montón de cosas. No hay opción. Y más cuando de verdad hay tanto para dar, tanto amor, en la totalidad.
ARANA: No hay manera de agarrar la historia y describirla. La obra en sí tiene que ver con la música, con la luz, con cada uno de los textos y personajes. Es la historia más linda de mi vida para contarla. Es una obra que te regala cosas lindas. Una sonrisa, un recuerdo, vas a tener a quién evocar, a quién dedicarla y a quién abrazar cuando termine. Eso tenemos todos, pero no se trata sólo de eso. Invita amorosamente al espectador a bajar la guardia, sea lo que sea que eso signifique eso para el espectador.
Arana dice que “mira y admira” a su compañero, quien tuvo dos grandes propuestas este año –trabajar en Niní, la tira infanto-juvenil que estará al aire por Telefe, y en cine, para hacer una película con María Grazia Cuccinotta y Geraldine Chaplin– pero las rechazó porque no le coincidían los horarios con la obra. “Hice lo que sentía”, afirma el actor. “Siempre digo que hay bisagras en la vida de uno, yo tuve varias bisagras y ésta es una importantísima en mi vida. Hay un antes y un después”, asegura Scarpino.
—Facundo, ¿vos también rechazaste propuestas?
—¡El, él! En la oferta del cine, tenía un quilombo y me metió a mí. Se quería ir y dejarme pegado con la Cuccinotta. Le dije: “Pará, no puedo. Si vos te bajaste del proyecto porque no tenías tiempo para hacer la obra, ¿querés que yo lo haga?”. También se bajó de Niní. Eso es admirable.