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disparador de ilusiones

Andrés Parrilla crea las máscaras de los políticos del reality show de Tinelli

Comenzó a trabajar en efectos especiales y maquillaje hace 20 años. Dio sus primeros pasos en publicidad y actualmente lidera el equipo que caracteriza a los habitantes de “Gran Cuñado”. En general, una sola máscara se realiza en una semana pero las nueve que creó para el programa se hicieron en dos meses. La de De Narváez y la de Cristina, las más exitosas.

Por Martin Artigas

Trastienda. En los camarines de Ideas del Sur, donde los personajes del reality show cobran vida.

Tiene 45 años y le gusta contar que llegó a los efectos especiales y el maquillaje por puro gusto, a pesar de un título que lo habilitaba a trabajar como publicista. “Fue como un juego”, repite en su taller, rodeado de máscaras, moldes y pegamentos que harían las delicias de cualquier niño con ganas de disfrazarse para interpretar a un personaje, ficticio o no tanto. Pero, más allá del hobby, Andrés Parrilla vio el negocio en 1989. “En ese momento, no había ningún lugar donde estudiar, ni tampoco llegaban al país materiales con los que trabajar, así que fui viendo de qué se trataba en publicaciones de afuera e inicié un camino autodidacta”, sostiene. Y su olfato no falló, como tampoco lo hizo el de Marcelo Tinelli, el hombre que trajo de vuelta el humor político al prime time vernáculo de la mano de “Gran Cuñado” y lo contrató para que que caracterizara a los habitantes de la casa “de la que todo el mundo habla”.

—¿Cuánto tiempo lleva hacer una máscara?

—Una sola máscara puede llegar a tomar una semana, sin incluir el tiempo en el que se le toma el molde al actor, que es el primer paso del proceso. A partir de ahí, uno empieza a darle las formas que se necesitan; es un laburo bastante grande en el taller con los moldes y contramoldes. Con “Gran Cuñado”, con mi equipo de trabajo teníamos que realizar 9 prótesis, entonces tuvimos que apretar un poco los tiempos en los dos meses que tuvimos para realizarlas.

—¿De qué material están hechas?

—Son de espuma de látex, un material muy flexible que está hecho específicamente para eso y que es el mismo que se usa en las producciones de Hollywood.

—¿Cómo se trabaja ese material sobre el molde?

—En base al personaje que se busca imitar, se busca material fotográfico, videos y, sobre el molde de la cara del actor, se va aplicando plastilina para compensar los rostros; es como construir la cara del imitado sobre la del actor.

—¿En qué medida creés que las caracterizaciones que realizás colaboran para hacer más creíble al personaje?

—Es como todo... Si estás imitando a un político o a un personaje reconocido por el público argentino, cuanto más parecido o más caracterizado esté, la gente lo compra mucho más. Lo que dicen los actores es que los ayuda mucho cuando necesitan encontrarse parecidos al personaje, porque es como un punto dentro del trabajo de elaboración del personaje, de cómo habla, de cómo se mueve...

—¿Recordás cuál de las caracterizaciones causó una mayor impresión en la producción del programa, antes de salir al aire?

—Las de la Presidenta, Kirchner y De Narváez. Creo que son por las que hemos recibido un mayor número de felicitaciones. Está bueno cuando se empieza a ver el personaje, perdés la cara del actor y se empieza a ver al político. Ese momento llega cuando se une todo, porque si bien la máscara se realiza en el taller, antes de salir al aire o grabar, esa prótesis se maquilla, se ensambla con el pelo, los bigotes... Cuando se une es cuando se produce la magia.

—¿Cuál fue la que más tiempo llevó realizar?

—Hay máscaras que de por sí nos han llevado más tiempo, como por ejemplo la de Cristina. Pero eso se debe a la magnitud que tiene el personaje en sí; su figura ya genera mucha exposición y expectativa, así que estábamos todo el tiempo poniendo y sacando cosas. Por ahí, en otro caso, hubiéramos acelerado el proceso pero esa máscara era como de mucha responsabilidad.

—¿Y alguna que haya salido más “de taquito”?

—La de Aníbal Fernández porque el actor que lo interpreta tiene rasgos parecidos, y entonces necesita menos cantidad de prótesis.

—¿Te encariñaste con alguna máscara?

—No, porque uno no se encariña con la máscara, pero sí con los personajes. Me pasó con el de De la Rúa, por ejemplo, porque lo que hace Freddy Villareal trasciende al político para ser un viejito que le pasan las mismas cosas que a una persona mayor.

—De hecho en ese momento generó cierta controversia esa imitación...

—Sí, y eso pasó porque la parodia del reality en 2001 tuvo una repercusión similar a la que tiene ahora. Fue un personaje muy bueno, tan bueno que hoy lo meten dentro de la casa de nuevo, aunque no tenga nada que ver.

—¿Esperabas que “Gran Cuñado” tuviera semejante repercusión al momento de ser convocado por Tinelli?

—Imaginaba que iba a tener una repercusión importante, porque hace mucho que no se hace humor político y después porque toca a figuras muy sensibles de la política... Pero la verdad es que no esperaba algo de semejante magnitud; nos superó a todos, me parece.

—¿Creés que el hecho de que muchos de los participantes del reality estén en campaña ayudó?

—Sí, creo que ésa es una variable más. Que Tinelli vuelva con el humor es una, que sea con políticos, que sea en época de elecciones es otra. Y, en ese sentido, creo que Tinelli, como nadie, tiene la capacidad de saber cuándo es el mejor momento para hacer las cosas.

Edición Impresa

Sábado 30 de mayo de 2009
Año III Nº 0368
Buenos Aires, Argentina