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Máximo Kirchner presentó en sociedad a su pareja, Rocío

Tiene 34 años, es odontóloga y trabaja en el Hospital Regional de Río Gallegos. Es la hija preferida de su padre, Marcelino “Chicho” García, quien fue diputado y, por un breve lapso, gobernador de Santa Cruz hasta que, en 1991, lo reemplazó Néstor Kirchner. Tiene tres hermanas pero ella es la única con militancia política. Por supuesto, en La Cámpora.

Por Brenda Yastremiz*

Trío. La joven pareja y la Presidenta entonan el Himno Nacional en el Teatro Argentino de La Plata.

No es la primera vez que tiene una novia, pero sí es la primera vez que elige presentarla en sociedad, en un evento político de la importancia que tuvo el lanzamiento de la campaña del Frente Justicialista para la Victoria (FJPV), el pasado jueves. Y así, acompañado, se lo pudo ver a Máximo Carlos Kirchner en el Teatro Argentino de La Plata; es cábala de su padre comenzar los períodos previos a las elecciones en esa ciudad. Aunque la presentación formal frente a la Presidenta y el actual titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, ya se había realizado, esta semana el mayor de los herederos del matrimonio pensó que el acto era un acontecimiento lo suficientemente importante como para no ir solo.

Corazón. ¿Pero quién es la nueva compañera de Máximo? Se llama María Rocío García, aunque todos la llaman simplemente Rocío, y tiene 34 años (el hijo de la mandataria está por cumplir los 32). Nacida en Río Gallegos, la morocha terminó la secundaria en el colegio “República de Guatemala”, el mismo al que asistió Máximo, aunque por la diferencia de edad no compartieron división ni grupo de amigos. “Era muy buena alumna”, dicen quienes la conocen.

Su padre, Héctor Marcelino García, alias “Chicho”, es abogado y el 6 de mayo de 1991 dejó su banca en la Cámara de Diputados de Santa Cruz, donde era vicepresidente cuando José Granero renunció a su cargo, aunque en la página oficial de la Provincia no consta la nómina de ex gobernadores. Por esa razón, fue el encargado de entregarle el mando a Kirchner, el 10 de diciembre de ese mismo año.

Rocío es la segunda de las cuatro hijas de García y la única que no estudió Derecho. Al igual que Máximo, “desobedeció” el dictamen familiar de convertirse en abogada. Y a pesar de que su decisión de elegir otra carrera universitaria sorprendió a la familia, sus padres finalmente aceptaron su elección porque es una chica con mucho carácter y fuertes convicciones. La novia de Máximo se mudó a Buenos Aires para cursar la carrera de Odontología en la UBA. Durante sus años de estudiante, Rocío vivió con su hermanas en un departamento ubicado cerca del shopping Alto Palermo, en Barrio Norte. En esa época aprovechaba las noches en las que no tenía que estudiar para ir a bailar. Como muchos de los chicos que vienen del interior, solía moverse dentro del circuito de “clubes” de estudiantes del Sur y en especial de los de Neuquén y Río Negro, ya que según los jóvenes estos clubes –ubicados cerca de residencias universitarias, en el radio de la Facultad de Medicina– suelen ser los que mejores fiestas organizan y tienen mucha convocatoria.

Sin embargo, el amor que la joven siente por su ciudad natal hizo que una vez recibida volviera a sus pagos. Allí, García ejerce su profesión en el Hospital Regional Río Gallegos, el mismo en el que trabajan el doctor Luis Buonomo, el médico personal de Néstor y Cristina, quien está a cargo del departamento de cirugía, y la licenciada María Cristina Kirchner, hermana menor del ex presidente y jefa del departamento de docencia e investigación.

De bajo perfil, García es amante de la literatura y seguidora de Los Piojos, la banda de rock que, muy a su pesar, hace poco anunció su disolución. A diferencia de su nueva suegra, la novia de Máximo no es muy fanática de la ropa y sus conocidos la describen como “muy austera”.

Encuentro. La conexión de Rocío con Máximo vino por el lado de los ideales. La morocha, la única de sus hermanas que tiene activa militancia política, siempre mostró su gusto por la política y por eso dicen sus conocidos que es la preferida de su padre, quien además le inculcó la necesidad de tener compromiso social.

Actualmente, García milita en la agrupación La Cámpora, de la que el único hijo varón de la Presidenta es impulsor. Y un año atrás, en medio de discusiones sobre política, nació el amor. “Creemos que ella se enamoró de la pasión y el compromiso que Máximo tiene con el proyecto de país de sus padres”, dicen. Según confiaron allegados al movimiento, esta romance fue una gran sorpresa para todos, ya que el heredero de Kirchner no tiene fama de “rompecorazones”. Sin embargo, el corazón del encargado de administrar las propiedades de la familia en el Sur nunca estuvo solo. Desde la adolescencia estuvo de novio con Tamara Mori, 3 años menor que él, nacida también en Río Gallegos. Con ella, Máximo vivió en Santa Cruz en una casa de 200 m2, pero después la pareja se instaló en la Quinta de Olivos durante un tiempo para que el “osito”, como lo llama su madre, estuviera más cerca de la familia. Pero la relación de tantos años terminó y al poco tiempo apareció Rocío.

Los amigos de la morocha la describen como una joven que ya desde chica mostraba un carácter fuerte, que siempre estaba dispuesta a defender a rajatabla sus pensamientos y no sólo en la política. “No es una ‘chica dócil del interior’, es culta, está muy formada y preparada”, cuentan. Dicen, además, que Máximo no es su primer novio y que no cosechó ningún amor porteño durante su estadía como estudiante en la Capital Federal. Otro de los puntos en común con el hijo de Cristina es que no le gusta mucho viajar a Buenos Aires: prefiere la tranquilidad de Río Gallegos a la vorágine porteña. Sin embargo, por amor, esta semana pidió licencia en el hospital para acompañar a Máximo.

*Colaboraron en esta nota Alfredo Ves Losada y Patricio Navarra.

Edición Impresa

Domingo 17 de Mayo de 2009
Año III Nº 0365
Buenos Aires, Argentina