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Los politicos segun tinelli

Cuatro expertos analizan la influencia de “Gran Cuñado” en la pelea del 28 de junio

Después de las polémicas desatadas por el comienzo del anunciado segmento del programa de TV “ShowMatch”, que conduce Marcelo Tinelli, y los posteriores llamados de los políticos involucrados para quejarse y hasta pedir que los saquen del mismo, PERFIL reunió a la socióloga e investigadora Graciela Römer, al publicista K Fernando Braga Menéndez, al psicólogo Federico González y a la publicista Doris Capurro para analizar el fenómeno y su incidencia.

Por Mariano Confalonieri

Frente a la pantalla. Los especialistas reunidos por PERFIL debaten. Detrás, el popular programa que ven 4 millones de personas.

Algunos políticos se preocupan si están, otros si no están. Ninguno de ellos ignora “Gran Cuñado”, la sátira política que se emite lunes y martes dentro del programa ShowMatch, de Marcelo Tinelli. En su primera salida al aire, “Gran Cuñado” midió 41 puntos de rating, lo que implica que 4 millones de personas estuvieron pendientes de lo que hicieron las figuras que representan a los dirigentes más mediáticos del país.

Falta poco más de un mes para las elecciones legislativas y la influencia de la sátira en el electorado es un enigma. PERFIL convocó a una mesa redonda a cuatro consultores políticos que intentaron echar luz sobre los posibles efectos en el escenario electoral del programa más visto de la TV.

—¿Qué busca la gente cuando mira “Gran Cuñado”?

Braga MenEndez: Habitualmente, en los colegios los chicos se burlan de la maestra, en una empresa ridiculizan al gerente, y acá ocurre lo mismo: es muy catártico reírse de las autoridades, de los que manejan el poder.

Capurro: La gente lo ve para entretenerse y divertirse, no porque le interese la política. Sólo que, de algún modo, esto los acerca a la política, y también los aleja.

Gonzalez: Diría también que busca diversión. La gente ve Tinelli, que hoy está mostrando la sátira de los políticos. Siempre hay un efecto liberador y catártico.

Römer: En primer lugar, la gente lo mira porque hay una tendencia a hurgar por detrás de lo que generalmente la caricatura expresa. Por eso la caricatura es estimulante como lenguaje político: permite mostrar lo que en un discurso más racional no se puede. Freud planteaba lo que el chiste significaba como expresión de lo que no podía decirse desde lo racional. Exponer lo mejor y lo peor de la gente en extremos es como muy excitante.

—¿Quiénes salen más beneficiados y quiénes más perjudicados?

G: En el caso de Néstor Kirchner está destacado el aspecto humorista, jovial, y queda como un loco lindo. En cambio en el caso de Cobos no se toma una característica estable, sino que se lo circunscribe a un momento, entonces aparece un Cobos dubitativo, al borde del llanto. Me parece que es asimétrico el uso en un caso y el otro.

R: Viendo los personajes más importantes, el que sale mejor parado es Kirchner. Entonces a mí me genera sospecha de cierto acuerdo entre Tinelli y Kirchner. Que se exacerbe el atributo de viveza, como se hace con él, lejos de posicionarlo mal lo posiciona muy bien, por esta cultura machista que hay en Argentina. En cambio, profundizar características de bobo, indeciso y timorato no es absolutamente para nada valorado en un político. Cuando uno ve lo que se exagera en Cobos me da la sensación de cierto acuerdo.

C: Hay personajes mejor tratados que otros, de un bando y del otro. Por ejemplo, al pobre Sergio Massa lo mataron, entonces no me da la sensación de una línea del oficialismo bien tratado o mal tratado. De Narváez está tratado bien como Cristina o Néstor. Pero sí es cruel lo de Julio Cobos, parece De la Rúa.

R: Massa no tiene la significación política que tiene Cobos.

BM: No creo que esto mueva el amperímetro. Puede ser que esté menos beneficiado Cobos, pero la gente evalúa por otros carriles.

—¿Y salen perjudicados De Narváez, Macri o Carrió?

R: Hay una clara vocación de definir a la oposición. Aparece Carrió encarnando a la oposición, no De Narváez o Macri. No es un dato menor.

—¿Este programa es perjudicial para la política?

R: Para la calidad democrática.

BM: Ojo, siempre y cuando si es el único vínculo de la gente con la política. Descalifica la política en general. Si 40 millones de personas depositan en los políticos sus fracasos, lo malo, lo mediocre, algo anda mal. Eso está pasando acá. Es una cosa muy inmadura de la sociedad.

—Hubo políticos que llamaron para ver si iban a estar o no.

R: ¡Claro! Porque la lógica es: “Estoy en Tinelli y luego existo”. ¡Es lamentable! Los políticos viven tras las encuestas, dependen de la comunicación, pero son profundamente ignorantes en términos de para qué sirve una encuesta y cómo leerla. Es cierto que “estoy luego existo”, pero no cualquier manera de estar te implica una forma de existir. Podés estar, entrar a los apretones, y ponerte al lado de los personajes centrales, pero esto no significa que en términos de imagen pública esto sea positivo. Puede ser todo lo contrario.

—Y en este caso, ¿conviene o no conviene para un político en campaña?

R: Si es un programa desbalanceado como el que acabamos de ver, hay personajes que están especialmente degradados como Cobos. Claro que no depende de él estar o no estar ahí.

C: Hay políticos a los que claramente les convendría estar porque no son conocidos, porque Martín Sabbatella, ex intendente de Morón, candidato a diputado, tiene el 5 por ciento de intención de voto; si lograse estar, lograría uno de los objetivos en la comunicación de una campaña política, que es hacerse conocer. A los que son por todos conocidos mayoritariamente no les convendría estar.

—¿Puede voltear a un gobierno un programa como el de Tinelli?

G: Merece un análisis más sutil. En la caída de De la Rúa jugó un efecto de permanente insistencia, no sólo del programa de Tinelli, sino también del programa de Hadad, que fue socavando la imagen presidencial. Pero decir que cayó por eso sería abusivo. Sería abusivo desconocer los errores estructurales que cometió el gobierno en el contexto que le tocó actuar y achacárselo al efecto tinellización de la ciudadanía, pero seguro le dio un empujoncito importante.

BM: ¿Te parece?

G: Creo que sí. Es difícil de cuantificar, pero sí.

BM: Acá cayó Perón porque decían que era ladrón. De Frondizi, que era comunista; de Illia, que era lento...

G: Sería abusivo decir que Illia cayó por la imagen de la tortuga. Pero me lo imagino a Illia caricaturizado hoy como una tortuga en lo de Tinelli y no te diría que caería por eso, pero que eso influiría, seguro.

R: Nosotros hicimos bastantes focus groups para la Alianza en la época de De la Rúa. A De la Rúa, después del impuestazo, los sectores medios le cerraron la puerta. Lo que hizo Tinelli, su genialidad, fue capturar y cristalizar en un personaje caricaturizado el tema más fuerte que vinculaba al personaje con la sociedad. Y esto es lo que presentó Tinelli. Pero cuando lo toma Tinelli, ese fenómeno ya estaba cristalizado.

C: Es una situación muy difícil de remontar. El programa de Tinelli es un medio de comunicación. Y los medios tienen influencia en el humor de la sociedad. Creo que De la Rúa no cayó por Tinelli, tuvo motivaciones propias por las cuales llevó el gobierno hasta donde lo llevó, pero los medios pueden potenciar el ánimo social. Cobos tiene una imagen positiva del 60 por ciento, y tal vez la mayoría no detectó su carácter no firme, y en el programa esa característica está todo el tiempo, entonces a partir de ahora se le va a notar. No sé si está bien o mal.

R: La prueba va a estar cuando midamos a Cobos dentro de 15 días. Su imagen positiva no va a bajar por “Gran Cuñado”. Esa es la medida de la realidad. Personalmente no creo que en 15 días me encuentre con una imagen mucho más debajo de la que está.

BM: A Cobos le satirizan un aspecto que ya tiene. Cuando dijo que había votado en contra de la 125, explicó que su hija se lo pidió porque si no las amigas se iban a burlar. Eso es no tener convicción. Se supone que si formás parte de un proyecto tenés que pagar algún precio.

G: No estoy de acuerdo. El problema de ese rasgo de Cobos es que es injusto ponerlo fuera del contexto. Se trata de una circunstancia extraordinaria que en ese programa aparece como un atributo ordinario. Yo no te podría decir que Cobos es así, tal vez. Pero me permito el beneficio de la duda. Respecto de si influye o no, imaginen si Cobos fuera candidato y compitiera con Kirchner. Si el personaje de Cobos sigue siendo así, Cobos perdería la elección por eso.

BM: ¡No! Es el vicepresidente de la República, la prensa publica su gabinete en las sombras y no lo desmiente, ¡está pagando el precio que se merece!

C: Y Cristina es espectacular.

BM: ¿Te parece? En Radio Mitre la sacan mucho mejor.

R: No está bien representada en términos de voz, ni en términos de su rostro, ella es más linda. Este personaje es un grotesco muy grotesco. Es más un travesti. A Néstor lo que se le agudizan son rasgos que son más naturales.

—Entonces, ¿”Gran Cuñado” va a influir o no en estas elecciones?

G: Si soy Cobos y me siguen con esa línea, me juega en contra.

C: Los medios son una parte más de la realidad que la sociedad toma a la hora de tomar posición. Yo creo que puede influir.

BM: Perón decía: “Siempre tuve los medios a favor y perdí; cuando los tuve en contra, gané”.

R: Entonces los medios no tenían la influencia que tienen hoy. El programa influye relativamente, la realidad es enormemente compleja. Profundiza una tendencia o la ratifica. Pero no hay soporte teórico que dé cuenta de una influencia tan clara de los medios sobre el voto.