
Hoy en día, y gracias al trabajo esmerado de la arquitecta Inés Boly, este hogar parece haber existido siempre. Como el living, un espacio cálido donde sofás antiguos se animan con almohadones coloridos, y un espejo antiguo con marco de madera maciza se roba las miradas. La modernidad se hace presente con vidrios de colores y cortinas que llegan hasta el piso. Lo mismo sucede con las telas que cubren las ventanas del comedor, donde los textiles también se lucen en el suelo, y en los tapizados de las sillas. Una consola antigua con platería y cristalería se corona con un cuadro que embelesa.
Una zona de escritorio decanta estética y confort. Hay cuadros realizados por amigos, cajas pintadas y objetos que configuran un espacio personal. Para la meditación, un ambiente con cortinas elaboradas con sábanas con monograma de hilo del ajuar de la abuela. En un dormitorio con dos camas individuales, mesitas de luz antiguas dan la nota.
La cocina es una de las aficiones favoritas de la dueña. Para que ésta no pierda detalle de las renuniones, comedor y cocina se vinculan por una barra. Afuera, a la parrilla se suma un horno de hierro fundido, quincho y estar con estructura de hierro y cortinas de gasa. Es un espacio distinto, donde el verde abriga a un banco de plaza y una hamaca paraguaya. Todo está pensado para el relax.
Agradecimientos: Arq. Inés Boly (tels.: 4660-0568 y 15-4248-6736), Urbani (Cazón 1218, Tigre) y La Mersa (www.lamersa.com).
Texto: Natalia Iscaro.
Producción: Maggie Benvenuto.
Fotos: Néstor Grassi.