Perfil.com

PERFIL.COM Google
turismo

san marcos sierras

Hippies con tonada

Por Laura Gambale

De bohemios. Sobre la calle Libertad, “la movida” sanmarqueña: peñas y sabor autóctono.

Un pueblo de artesanos y naturistas que se mantuvo invisible a los ojos de la última dictadura militar gracias a su estratégica ubicación, entre las sierras cordobesas del Cuniputo y en el km 112 de la RP 38. Un espacio donde el aroma de las flores lo envuelve todo y el sonido de la naturaleza se impone. Estamos en San Marcos Sierras, a 150 kilómetros de la capital de Córdoba, a 842 kilómetros de Buenos Aires, y a infinitos años luz de la desmesura. Este rincón del mundo de 700 habitantes es conocido como el lugar más hippie del país, aunque los lugareños prefieren ser reconocidos como bohemios. Atravesado por las cristalinas aguas del río San Marcos y el río Quilpo –uno de los pocos que todavía está libre de contaminación–, resulta como un “excelente spa” para aquellos que llegan cansados del ruido y el vértigo de la ciudad, o bien, como el lugar perfecto para los que buscan entrar en contacto íntimo con la naturaleza y aprender acerca de sus propiedades medicinales. Fue declarado territorio no nuclear y de protección a la naturaleza; por eso, las callecitas continúan siendo de tierra de acuerdo con una ordenanza municipal que prohíbe el asfalto, la electricidad es muy restringida para evitar la contaminación lumínica, y los alimentos, extraídos de huertas y sin conservantes.

En verano, el sol del mediodía no da tregua, y las opciones, por unas horas, son reducidas: tomar un descanso bajo la sombra de los árboles de la Quebrada del Río San Marcos es muy recomendable. Para quienes prefieren pasar por alto la siesta, los bares que rodean la plaza principal ofrecen variedad de licuados y jugos naturales, bien helados y a excelente precio. A pocos metros y desde 1734 se encuentra abierta la Capilla de San Marcos, un símbolo de la evangelización jesuita y, desde entonces, uno de los principales lugares de referencia para el pueblo sanmarqueño. Ahí mismo, los fines de semana se monta la feria artesanal con más de ochenta puestos que ofrecen la mejor miel, cremas a base de plantas, remedios caseros y tejidos aborígenes, entre otras producciones.

El valor del agua. Inspirar hondo, sumergirse en las aguas del río Quilpo y entregarse al silencio es una oportunidad que vale la pena aprovechar. Al llegar, luego de recorrer un camino de 4 kilómetros, solitario, rodeado de naturaleza y sobre la ladera de un cerro, se accede a tres piletas naturales y una playa con comodidades para pasar el día. Además, hay un camping con duchas y proveeduría, restaurante y, lo mejor, un cielo abierto al valle intenso, hipnótico.

A unos 6 kilómetros del centro del pueblo y dos horas y media de caminata remontando el río San Marcos, se encuentra el paraíso: Agua Mineral Grande. Se trata de una fuente de aguas hipotermales de una profundidad promedio de 1,5 metro y un diámetro que se aproxima a los 2 metros. Pura, cristalina, con una temperatura que promedia los 22 grados y cargada de sales de hierro, calcio, magnesio y metales alcalinos es un atractivo natural y el mejor lugar, según lugareños, para bañarse.

Entre las actividades programadas, las cabalgatas de luna llena entre los bosques de quebracho colorado sobre la Sierra de los Comechingones son únicas, y por eso, imperdibles. Para culminar con el descanso de la mejor manera, es aconsejable tomar una clase de reiki, yoga o unos excelentes masajes con aceites naturales con los especialistas del pueblo.

Edición Impresa

Sábado 7 de Marzo de 2009
Año III Nº 0344
Buenos Aires, Argentina