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Tiene 9 años, está enferma y se casó con su amigo de 7

Luego de luchar durante dos años contra la leucemia, los médicos le dieron a Jayla Cooper un diagnóstico poco alentador. Por eso, sus padres accedieron a cumplir su anhelo de unirse en “matrimonio” con un niño que conoció en la clínica donde está internada. Vestida de blanco, fue recibida por el joven novio en el altar y se juraron “amistad eterna”. En Estados Unidos, el caso desató una polémica, y la Fundación Make-A-Wish tuvo que salir a dar sus explicaciones.

Por Guillermo Heuber

Sueño cumplido. José y Jayla sonríen felices el día de su casamiento. “El es muy guapo y lo amo”, confió ella antes de dar “el sí”.

Se conocieron durante una fiesta de Halloween en el Centro Médico Infantil de Dallas y se volvieron una dupla inseparable. Jayla Cooper, de 9 años, y José Griggs, de 7, no pasan por un buen momento de salud, pero aun así, nunca dejan de sonreír. Ni de soñar. Por eso, cuando hace unas semanas los médicos dieron un implacable pronóstico a los padres de la niña, ella pidió cumplir con su anhelo de vestirse de blanco, pasar por el altar y “casarse” con él, su amigo y compañero en la batalla contra la leucemia. Y ellos no se pudieron negar.

La ceremonia, finalmente, se celebró el domingo pasado a través de la fundación Make-A-Wish –una ONG que se dedica a cumplir sueños de niños que sufren enfermedades graves– en Great Wolf Lodge, un parque turístico ubicado en Grapevine, Texas. De la misma participaron un total de 150 invitados que se emocionaron y celebraron el precoz enlace que no tiene validez legal ni religiosa, pero sí un gran valor simbólico.

Historia de amor. “Me va a poner un anillo. El es muy guapo y lo amo”, contó Jayla con entusiasmo y repleta de felicidad, poco antes de entrar del brazo de su padre para dar el sí ante el improvisado altar con flores que armaron para la ocasión. Y, como toda novia que se precie de tal, vistió íntegramente de blanco, con un top y una pollera con volados y una vincha con coronita. El derrochó simpatía en un pantalón gris, una camisa blanca, un chaleco y zapatos, y esperó pacientemente a que su amiga llegara hasta él al ritmo de la marcha nupcial.

“No esperábamos tener que hacer esto cuando tuviera apenas 9 años, pero ella nos ha dicho que tenemos que amarnos y ser fuertes”, comentó entre lágrimas Lisa, la mamá de la pequeña novia. Y es que, de acuerdo con los médicos que la atienden en el Centro de Cáncer y Desórdenes de la Sangre del Centro Médico Infantil de Dallas, la niña estaría a punto de sucumbir en su batalla contra la leucemia, y podría morir en las próximas semanas.

“El está más contento y más feliz desde que la conoció. Ella lo cambia todo”, expresó el papá de José , un niño que padece la misma enfermedad pero que posee un pronóstico menos drástico que el de su amiga.

Ambos chicos se enfermaron en 2006, por lo que solían cruzarse en los pasillos del sanatorio con frecuencia. Hasta que una fiesta de Halloween los acercó definitivamente y los llevó a fantasear con la idea de “casarse”.

Una vez frente al altar, la joven pareja se prometió amistad eterna, intercambió alianzas y besos en las mejillas que hicieron suspirar a los presentes y arrancó un aplauso generalizado ante el que respondió a pura sonrisa. Luego, llegó el momento de saludarse con los familiares y amigos presentes y de disfrutar de su día al aire libre en el parque acuático.

“No tengo palabras para expresar cómo me siento. Estoy contenta, pero al mismo tiempo estoy triste porque sé que mi pequeña se irá al Cielo con el Señor”, expresó con un sabor agridulce Lisa, mientras seguía de cerca la celebración.

Controversia. Luego de difundir las fotos y el video del simbólico enlace en Dallas, algunos sectores conservadores estadounidenses pusieron el grito en el cielo y desataron una polémica acerca de si era correcto o no que dos niños de tan corta edad hayan participado de un rito de matrimonio. Al respecto, el vocero de Make-A-Wish en Estados Unidos, Brent Goodrich, aseveró que “mientras que se trate de un deseo razonable y no algo controvertido”, la fundación da “luz verde’”para hacerlo realidad.

En julio del año pasado, un caso similar también causó debates en el mundo. En aquella oportunidad, Reece Fleming –un chico inglés de 8 años que había pasado más de la mitad de su vida luchando contra un cáncer– contrajo matrimonio con su amiga Elleanor Pursglove. Vestido con su pijama y con un rosa roja en el ojal, el niño recibió a su novia en una improvisada ceremonia en su habitación, se fotografió y celebró con su familia. Luego, él le expresó a su madre que ya estaba “listo para irse”, y apenas unas horas más tarde falleció.

“El y Elleanor han sido amigos por años, y él siempre dijo que quería casarse con ella. Era algo que tenía en su corazón y en lo que insistió hasta que ella finalmente aceptó. Su relación era realmente fuerte”, comentaba la dolorida madre, Lorraine Fleming, al Daily Mail. Lejos de cualquier polémica, ella aseguraba que lo de su hijo había sido “un acto de amor” y que nadie podía oponerse a eso.

También ajenos a cualquier controversia, Jayla y José disfrutan de su amistad y de sus días juntos, felices de haber cumplido con el sueño de estar eternamente unidos. A pesar de todo.

Edición Impresa

Sábado 28 de Febrero de 2009
Año III Nº 0342
Buenos Aires, Argentina