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Toman parte de una plaza y crean huerta “orgázmika”

Se trata de una parcela de 10 por 50 metros junto a la plaza Giordano Bruno de Caballito, que fue tomada por un grupo de jóvenes autodenominados “anarquistas”. Hay frutas, verduras y hortalizas, la llaman “orgázmika” y aseguran que no hay drogas, pese a las quejas de los vecinos. El Gobierno porteño dice que los van a “integrar” al espacio verde. La gente, en contra.

Por Lucas Morando

Variedad. Uno de los tantos cultivos es la artemisa, planta cuyas hojas tienen efectos alucinógenos.

—Algunos vecinos dicen que ustedes plantan marihuana y otras drogas en un lugar que es público, cerca de donde juegan los chicos.

—¿Para qué nos vamos a arriesgar a tener problemas si podemos plantar todo eso en nuestras propias casas?

De esta forma se defiende uno de los jóvenes que mantiene y creó hace siete años la Huerta Orgázmika, una plantación comunitaria que funciona en un terreno estatal a un costado de las vías del Ferrocarril Sarmiento, a unos cincuenta metros de la estación Caballito.

Allí, una veintena de jóvenes de no más de 30, después de la crisis de 2001, usurpó, según el Gobierno, o recuperó, según ellos, una parcela de unos 10 metros por 50 donde de a poco montaron una huerta que se mantiene entre todos con más de cien especies de plantas, frutas, verduras y hortalizas. “Drogas no hay”, aclaran.

Se trata de un jardín desparejo que conjuga hojas de maíz de casi dos metros con aloe vera, todo tipo de hierbas medicinales (artemisa, romero, ajenjo, etc.)y hasta radicheta, zapallo y melones.

Según fuentes del Gobierno porteño, como parte del proyecto “orgázmiko”, también se improvisó un “baño seco”. Una especie de mingitorio de un metro por dos pisos de alto donde la materia fecal y la orina se convierten en humus por la acción de la naturaleza, depósito que disemina olores bastante molestos para los vecinos.

Allí, además, se proyectan documentales y películas porque la huerta opera como anexo de un centro cultural que queda a tres cuadras (en Avellaneda al 600), que dice tener bases anarquistas, vegetarianas y veganistas (respeto extremo hacia los animales).

Todas malas palabras para los vecinos de Caballito, uno de los barrios de mayor poder adquisitivo de Capital, que ya se quejaron varias veces en el Centro de Gestión y Participación Comunal.

Vecinos molestos. Algunas de sus imputaciones apuntan a que en la huerta muchas veces se pasan películas hasta altas horas de la madrugada, se producen ruidos molestos, que “hay olor a marihuana” y que no se respetan las más mínimas normas de limpieza, a pesar de que el lugar se emplaza a pocos metros de la prolija plaza Giordano Bruno. Además, que usurparon tierras que no les pertenecen.

La historia. La polémica empezó a mediados de junio, cuando el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, firmó un decreto que ordenaba desalojar el predio. La respuesta fue concreta y aún lo sigue siendo: “Estamos asesorados y sabemos que este espacio es del Gobierno nacional –del Onabne, que administra las tierras del ferrocarril–, no del Gobierno porteño, así que no nos vamos a ir”, adelantó uno de los jóvenes, que está sin trabajo y vive de la comida que arrojan junto a la basura restaurantes, panaderías y verdulerías de la zona. “Además, nosotros nos alimentamos con lo que sacamos de la huerta”, explica. Dentro del espacio “orgázmiko” también se toma mucho té de hierbas medicinales y se cocinan pizzas y tartas en el horno de barro que ellos mismo hicieron.

A pesar de bromear con que no tienen formación académica, se manejan como expertos en las terapias derivadas de uso de hierbas medicinales. La más recomendada es fumar las hojas de artemisa: si se lo hace antes de dormir, con mucha práctica, se logra tener un “sueño lúcido”. Es decir, es posible controlar el devenir onírico para decidir conscientemente mientras se duerme: “Podés soñar que te mirás al espejo o hacer lo que quieras”, enseña uno de los jóvenes que fuma hojas de artemisa y asegura poder controlar y recordar sus sueños. La artemisa, en realidad, tiene propiedades antiinflamatorias, analgésicas, desinfectantes.

¿El final? Los que mantienen viva la Huerta Orgázmika alegan que durante años el lugar fue un terreno baldío, abandonado, y que con sus propias manos lo trabajaron, que sacaron los escombros que había, lo limpiaron e hicieron una huerta comunitaria para que cualquier vecino la puediera aprovechar. “Acá vienen muchos a pedirnos unas hojitas de romero o alguna otra hierba digestiva”, refleja uno de ellos. Y por eso no quieren que tras siete años de tanto trabajo ahora el Gobierno los quiera “arrasar con topadoras”.

El temor no es del todo ficticio: hace unos meses el Gobierno porteño envió al equipo de la Unidad de Control de Espacio Público (UCEP), un grupo de “patovicas” oficiales que se encargan de evitar que las plazas se “inunden” –como dicen los funcionarios– de cirujas.

Pero no fue necesario usar la fuerza porque, según reconoce el Gobierno, tras varias negociaciones se estaría por llegar a un acuerdo. De hecho, ayer por la mañana se resolvió que el próximo 25 de febrero se firmará un acta entre ambas partes mediante la cual la huerta se integrará paulatinamente a la plaza Giordano Bruno. Y el Gobierno tratará de respetar al máximo las dimensiones actuales de la huerta.

“Queremos que sea parte de la plaza y conservar su vegetación y las plantas aromáticas”, confirma Marcelo Iambrich, director general del CGPC Nº 6, el que entiende en la zona. Pero advirtió que el lugar deberá “estar dentro de las condiciones de higiene y salubridad pertinentes”.

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Más obras en los espacios verdes

“Queremos que la gente vuelva a disfrutar del espacio público de su Ciudad”, resumió el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, durante una recorrida que realizó esta semana para ver cómo los vecinos aprovechaban las miles de sillas y sombrillas que el Ministerio de Espacio Público instaló en las plazas porteñas. Así, más vecinos se suman a los 220 mil que ya pasaron por las flamantes playas porteñas en Parque Roca y del Museo de los Niños. Además, anunció que en los próximos meses se lanzará un plan para reacondicionar más de 30 plazas por un valor de 250 millones de pesos, y recordó que las playas estarán abiertas hasta el 28 de enero.

Edición Impresa

Sábado 21 de Febrero de 2009
Año III Nº 0340
Buenos Aires, Argentina