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POLEMICA MUNDIAL

Un documental probaría el deseo de Borges de yacer en la Recoleta

La primicia publicada la semana pasada por PERFIL sobre un proyecto kirchnerista para repatriar los restos del célebre escritor, sepultados en Ginebra, abrió un incómodo debate entre María Kodama, familiares y los impulsores de la iniciativa. “Soy la única que puede decidir”, se queja la viuda, que rechaza un eventual traslado y asegura que la intención de su marido era nacionalizarse suizo. Sin embargo, un documental hecho para la televisión pública francesa probaría que era el deseo del propio Borges descansar en la bóveda que su familia tiene en Buenos Aires.

Por Ceferino Reato

DISYUNTIVA. Borges recorriendo el Cementerio de la Recoleta. Kodama quiere que siga en Suiza.

Jorge Luis Borges descansando a sólo unos metros de Eva Perón en el Cementerio de la Recoleta. La primicia de PERFIL del domingo pasado sobre la intención del oficialismo de repatriar los restos del gran escritor, un opositor irreductible del peronismo, armó un revuelo que descubrió a cada uno de los protagonistas de esta trama y trascendió rápidamente las fronteras de nuestro país.

La última esposa de Borges, María Kodama, heredera universal del difunto, salió rápidamente a expresar su rechazo al proyecto de ley que prepara el peronismo para repatriar los restos del cementerio del barrio de Plainpalais, en Ginebra, a la bóveda familiar, en la Recoleta.

“Borges se fue a vivir a Suiza y quiso ser ciudadano suizo. Soy la única que puede decidir sobre Borges. El poder simbólico es el de la obra, no el del cuerpo de Borges”, dijo Kodama al diario español El País.

Kodama lanzó sus dardos contra Alejandro Vaccaro, biógrafo de su marido, titular de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y uno de los impulsores del proyecto.

“¿Quién es el señor Vaccaro o el resto del mundo para decir lo que he de hacer con Borges?”, se preguntó. “No está a la altura ética ni intelectual de Borges, y sólo busca montar escándalo en los periódicos”, agregó.

Vaccaro, que, como se ve, se lleva pésimo con Kodama, le respondió con ganas: “La única persona que ha ganado notoriedad con Borges es ella. Ella dice que es escritora, pero no ha escrito nada; que es intelectual, pero no se conocen sus reflexiones; sólo se la conoce gracias a que 45 días antes de la muerte de Borges se casó con él, en Ginebra, a través del Paraguay, siendo que Borges se había separado de su primera mujer, Elsa Astete, y según la ley de entonces no podía volver a casarse”.

Vaccaro y sus amigos han juntado varios documentos escritos en los que Borges manifiesta su intención de que sus restos sean alojados en la bóveda de su familia. Lo mismo ya había sido señalado por la hermana del escritor, Norah Borges de De Torre, el 18 de junio de 1986 en una carta de lectores publicada en La Nación.

En realidad, esta polémica no era una novedad en el mundillo de la cultura, y en alguna medida se parece a otros intercambios con herederos de grandes artistas. Por algo los Estados limitan el alcance de los derechos exclusivos sobre la obra de estos creadores a 70 años.

El proyecto de ley para repatriar los restos de Borges todavía no ha sido presentado y su autora, la diputada kirchnerista por la Capital Federal María Beatriz Lenz, no quiere polemizar con María Kodama. Lenz busca un difícil equilibrio: a los amigos de Kodama les dice que es “sólo un asunto en análisis”; a Vaccaro le promete que nada ha cambiado y que la iniciativa parlamentaria será presentada a principios de marzo, cuando se reanuden las sesiones normales.

Uno de los argumentos es que lo mismo ya ha sucedido en muchísimos casos de argentinos que, por distintas razones, murieron en el exterior y cuyos restos fueron repatriados: José de San Martín, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Manuel de Rosas, Ricardo Güiraldes y Juan Bautista Alberdi, entre otros.

Más allá de los cruces verbales, El País agregó el jueves un dato importante al revelar que existe un documental realizado para la televisión pública francesa en el cual el propio Borges manifiesta que le gustaría descansar junto a los suyos, en la Recoleta.

La película se titula El pasado que no amenaza, pertenece a José María Berzosa y André Camp y data de 1969. Fue rescatada del olvido por el periodista y escritor español Ramón Chao, el padre del cantante Manu Chao. “Se trata de un documento muy importante que demuestra que el escritor quería que lo enterrasen en Buenos Aires. Borges es argentino y su obra es argentina; además, en la película de Berzosa queda claro qué es lo quería”, sostuvo Chao.

Mientras Kodama relativizó esos dichos de su marido al encuadrarlos “en los años 60”, Vaccaro se frota las manos: “Esto es muy importante; es el propio Borges el que habla, sin la mediación de terceros. Estoy tratando de conseguir esa película”, sostuvo.

No es nada raro que esta supuesta prueba sobre las intenciones de Borges provenga del exterior, de una película francesa y de un periodista español. Es que Borges sigue siendo un porteño universal, como él mismo pretendía que fueran todos los argentinos, abiertos al mundo. “Creo que nuestra tradición es toda la cultura occidental, y creo también que tenemos derecho a esta tradición. Debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo”, afirmó en una conferencia en los años 50.

Edición Impresa

Domingo 15 de Febrero de 2009
Año III Nº 0339
Buenos Aires, Argentina