Lanzar un emprendimiento este año puede sonar demencial dado el panorama recesivo que se avecina tanto en el plano local como internacional. Sin embargo, así como algunas puertas se cierran, hay ventanas que se abren en plena crisis.
PERFIL entrevistó a cinco entidades especializadas en asesorar a emprendedores. Se trata de Endeavor, Fundes, IECYT, Vaneduc y Fundación General Pacheco de la UTN. Se les preguntó cómo emprender con éxito durante este año, y éstas fueron sus recomendaciones:
◆ Ir más despacio. Frente a un panorama recesivo, hay que “ir más despacio, pero no dejar de emprender”, aseguró Enrique Draier, del Instituto de Emprendedores Científicos y Tecnológicos (IECYT), quien recordó además que “tanto por parte del emprendedor como por parte del inversor no hay que tener una visión cortoplacista”, porque se trata de inversiones a entre 3 y 10 años.
En consecuencia, “la coyuntura no es decisiva si el proyecto es bueno, es decir, si, al cabo de cinco años, el inversor logra multiplicar por diez su inversión”, agregó.
◆ Evaluar el sector. “Hay sectores que no se verán afectados por la crisis y que, por el contrario, florecerán”, sostuvo Eduardo Amadeo, de FUNDES, quien citó como ejemplos al turístico y al vitivinícola a principios de la década.
“Es un mito que todo el consumo disminuya por la crisis, hay que saber analizar sectores que se ven favorecidos”, sostuvo Alejandro Mashad, de Endeavor.
◆ Las grandes dejan espacio. Amadeo consideró que, como en la crisis, la cantidad de consumidores disminuye pero no desaparece. “Para ciertas empresas grandes, ese nuevo tamaño del mercado puede no ser rentable, pero para compañías más pequeñas sí puede serlo.”
◆Aprovechar la tercerización. “Las empresas despiden personal interno y tercerizan los servicios disminuyendo los costos de estructura”, explicó Amadeo. “Eso implica la aparición de interesantes oportunidades”, agregó.
◆ Aprovechar los recursos baratos. Además de “los nichos que dejan libres empresas que desaparecen, la posibilidad de recursos más baratos (por ejemplo: alquileres más bajos) hace que los años recesivos sean buenos para comenzar o probar nuevos negocios”, aseguró Mashad.
◆ Redefinir estrategias de crecimiento. Esto en función de la capacidad de generar recursos propios, asumiendo una fuerte restricción de financiamiento.
Hay que “enfocarse en la generación de ingresos”, aseguró Draier, quien consideró además que “el desafío más grande es conseguir más clientes y venderles más”.
En consecuencia, lo ideal será emprender en donde haya un nicho nuevo con demanda expansiva (sin competencia) y satisfacer una necesidad latente.
◆ Cuidar la caja y los costos. Mashad recordó que “‘cash is king’ (la caja manda) siempre, y en estos tiempos, aun más”. Además, sostuvo que “la austeridad también es una condición sine qua non”.
◆ Reforzar el vínculo interno. “La renovación del afectio societatis entre los socios y el mantenimiento de un buen clima interno son clave en estos momentos”, consideró Mashad.
◆ Responder rápido a cambios en la competencia y en la demanda. “Hay que disponer de un alto grado de flexibilidad al cambio y así redireccionar acciones según los imprevistos que se den en el mercado”, sostuvo Cecilia Amstutz, de Vaneduc.
Agregó que “el emprendedor debe ser un tomador de decisiones permanentemente”.
En este sentido, Alejandro Esmerado, de Fundación General Pacheco, sostuvo que “habrá cambios en las prioridades y preferencias de los consumidores y hay que estar muy atento para responder con rapidez”.
◆ Emprender sobre la base de la experiencia laboral, familiar o personal. “Para quien emprende, siempre y particularmente en momentos de crisis, es recomendable que el emprendimiento esté asociado a su experiencia, tanto laboral como familiar o a través de un hobby”, sostuvo Amadeo.
“Cuando alguien se mete en un negocio sólo porque ‘hay negocio’, las probabilidades de fracaso crecen”, insistió el especialista.