
Los especialistas aseguran que la historia de Darío Pérez, 29 años, separado, padre de una nena de 8, que el lunes pasado fue detenido cuando se encontraba enviando material pornográfico a menores de edad, no es un hecho aislado sino una práctica habitual en los pedófilos.
El modus operandi se repite una y otra vez de manera casi calcada: luego de contactar a la víctima a través del chat, logran captar su confianza y así obtener sus datos personales y fotografías. Casi siempre simulan ser un chico o una chica para lograr empatía con su “presa”. Luego los convencen para que les envíen fotos eróticas, y les hablan de sexo sin inhibiciones. El objetivo final es llegar a que se produzca el encuentro sexual, aunque la mayoría de las veces sólo queda en un juego virtual.
Tanto los expertos en seguridad informática como los psicólogos se refieren a este fenómeno como grooming, un término anglosajón que se refiere al acoso moral o psicológico de carácter sexual hacia un menor, con el objetivo de controlar emocionalmente al chico y posteriormente abusar de él. “Las redes de pedofilia suelen mantener su contacto a través de chats, o foros, y el intercambio con el menor se hace para lograr nuevo material”, explica Cristián Borghello, especialista en seguridad informática.
En el caso de Mar del Plata, la Policía detectó que el pedófilo invitaba a los internautas a visitar su sitio web, en el que se podían ver y descargar fotos pornográficas. Funcionarios vinculados a la investigación se mostraron sorprendidos por el material de alto voltaje que secuestraron durante el operativo, que incluía imágenes de bebés y niños siendo sometidos a abusos sexuales por mayores. Ahora la Justicia marplatense investiga si Pérez pertenecía a una banda de pedófilos y cómo obtuvo las imágenes.
Andrea Urbas, responsable de contenidos del sitio Chicos.net, explica que el fin de los pedófilos en la Web es el abuso sexual, y que se puede producir aun sin que se llegue al contacto físico. Para ellos, Internet se convierte en una herramienta que usan tanto para captar víctimas como para producir material. “Con la exposición a videos o fotos pornográficas se busca romper la inhibición ante el sexo. A través de Internet se intenta, bajo amenaza, que el niño o niña realice actos frente a la webcam para la satisfacción sexual del adulto”, explica Urbas.
Los especialistas aseguran que por lo general los pedófilos tienen apetencia por los niños que tienen entre 5 y 11 años. “El sujeto, con su mente perversa, debe conocer las costumbres y gustos de sus víctimas, la moda, el lenguaje –explica el psiquiatra Hugo Marietán–. Al pedófilo no le importa el chico como persona, sino como cosa para satisfacer su aberración sexual. Internet es un medio excelente para desarrollar esa perversión.”
Cómo prevenirlo
Los especialistas aseguran que hay ciertos consejos que los menores deben tener en cuenta para evitar caer en las redes de pedófilos que acechan en Internet.
*No aceptar la invitación para mirar videos o fotografías.
*No enviar fotos ni información personal por chat.Tampoco se debe aceptar desconocidos en las listas de contactos.
*Con respecto a los padres, se recomienda que controlen el listado de contactos y el uso del MSN y los videos publicados por sus hijos.
*En otros países hay organizaciones dedicadas a detectar este delito. Una de ellas, Crisp Thinking, creó un software para que los padres puedan vigilar la actividad de los chats.