
La Gerencia de Gestión de la Información del INTA aseguró a PERFIL que como resultado de las pobres precipitaciones de esta campaña se cosecharán 17.500 millones de toneladas menos, sumando las mermas de producción de los principales cultivos: soja, trigo y maíz. No menos de $ 4.300 millones en pérdidas, calculadas en base al valor de exportación actual de esos cultivos.
La producción de soja no es de las más afectadas y muchos campos que hoy están sufriendo la falta de agua pueden continuar produciendo.
Pero teniendo en cuenta el impacto sobre los rindes que tendrá esta deficiencia hídrica, la campaña terminará arrojando un resultado de 45 millones de toneladas, 5,5 millones menos de las previstas.
El cultivo más afectado es el maíz, del que se esperaba una producción de 22 millones de toneladas y que, en realidad, llegará a sólo 14 millones. Las previsiones de cosecha para el trigo –que es levantada desde octubre– cayeron de 13 millones de toneladas a sólo 9 millones.
Estas pérdidas están calculadas en base a las estimaciones que existían al inicio de cada cosecha y las que el INTA calcula hoy, luego de meses casi sin agua. Pero, y sobre todo en lo que al trigo respecta, hay quienes calculan pérdidas mayores. “La intención original de siembra de trigo superaba en 700 mil hectáreas a la finalmente concretada y esto fue porque se estaba considerando la sequía”, explicó Jorge Ingaramo, economista y consultor.
Confederaciones Rurales Argentinas, por su parte, publicó esta semana un informe que calcula las pérdidas en US$ 7.800 millones, pero agrega a los factores climáticos otros de naturaleza política. “La influencia de la política se puede explicar por la caída en el área sembrada debido a la incertidumbre que generó la constante manipulación de los mercados de exportación”, explicó la organización en un comunicado.
Menos vacas. Por el lado de la producción ganadera, que también sufrió fuerte la temporada más seca en 60 años, los números no son aún claros. Sólo la Provincia de Entre Ríos estima las pérdidas en $ 263 millones, según aseguró a PERFIL Rubén Sarli, subsecretario de Producción Agropecuaria de esa provincia. Expertos consultados por PERFIL también aseguraron que el sector lechero, por menores rindes y costos resultantes de la menor cantidad de terneros logrados, sumará pérdidas por $ 630 millones.
“Es imposible hoy calcular las pérdidas, porque en esta época del año no existe precio para el ternero, y el apuro de los productores por vender antes de perder más cabezas altera aún más el mercado”, explicó Belisario Alvarez de Toledo, coordinador general de Aacrea. Este especialista es autor de un estudio que predice la necesidad de importar carne a partir de 2012 para abastecer al mercado interno, como resultado del retroceso del sector. “La reducción de hembras, del peso de la faena y la falta de incentivos, agravados por esta sequía, van a hacer que la producción se reduzca más rápido, vamos a necesitar importar antes de 2012”, aseguró.
Cómo afecta al bolsillo de todos
Las consecuencias de la sequía no se limitarán a las pérdidas de los productores agropecuarios y de la cadena de valor agroindustrial. Se trata de un fenómeno que impactará en los pilares del modelo económico K, a saber, los superávit gemelos, ya deteriorados por la desaceleración de la economía local.
Menos producción en el campo se traducirá directamente en una merma en la recaudación por retenciones e, indirectamente, por los impuestos asociados a la actividad (IVA, ganancias, etc.) limitando aún más la posibilidad de ejercer políticas anticíclicas del Gobierno.
Los analistas privados estiman para 2009 entre US$ 1.000 millones y US$ 1.750 millones menos de recaudación por retenciones respecto del año pasado. Además, incluyendo los tres niveles de Gobierno (nacional, provincial y municipal), el economista especializado en agro Jorge Ingaramo estimó para PERFIL que se van a dejar de obtener unos US$ 1.100 millones adicionales de recaudación. Así, la caída total de la recaudación sumará US$ 2.850 millones, es decir, un 0,95% del PBI.
También menos cosecha significará menos exportaciones. Según Ingaramo, la baja de exportaciones de trigo, maíz, soja y girasol representará US$ 5 mil millones menos, o sea, una caída de 20,7% respecto de 2008. Menos exportaciones se traducirá en un menor ingreso de divisas e implicará una mayor presión para el dólar.
Estas caídas de la recaudación y de las exportaciones no se deben sólo a la sequía. El conflicto con el campo y la caída de los precios internacionales redujeron la inversión y generaron una caída en la productividad y la superficie sembrada.