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—¿Qué balance hace de 2008?
—Para la Fundación fue un año muy bueno aunque con un comienzo duro, porque la gestión de Macri no entendía los objetivos ni el potencial de nuestro proyecto de viviendas sociales. Mauricio llegó a la gestión rodeado de gente sin experiencia, empresarios buenos, otros malos y algunos tránsfugas, pero sin ideas de admintración pública. El pensó que la gente de Nicolás Caputo (empresario de la construcción vinculado a Macri) iba a poder monopolizar las obras.
—¿Por eso tuvieron problemas al principio del año?
—No nos pagaron en forma, hay causas penales abiertas y se tuvieron que parar las obras por unos días. Pero ahora se normalizó y todos están trabajando.
—El macrismo dijo que ustedes tenían la plata pero que se la gastaron.
—Eso fue una operación política. Cobramos el anticipo hasta que pusimos la obra en marcha. Ellos querían intervenir desde la estructura de empresas privadas dentro de las villas.
—¿Cuántos obreros tienen las Madres en todo el país?
—Tenemos unos 1.600 trabajadores que nunca habían tenido trabajo formal, muchos eran indocumentados, el 80 por ciento cartoneros y el ciento por ciento vivía de planes sociales.
—Algunos creen que así las Madres forman un “ejército” para controlar las villas.
—Creo que hay muchos prejuicios. Lo primero que ganan las personas que empleamos es libertad, dejan de tener que arrodillarse ante un puntero político por un subsidio, por un plan social. Hebe no quiere formar un partido político ni juntar votos. Lo que hacemos es bueno.
—¿Está avanzando la derecha en la Argentina?
—Sí, y lo hace sobre los errores de la izquierda, que tiene que repensar su rol. Siguen hablando de revolución; no sé de qué hablan. Creo que en la Argentina sólo ha habido cuatro grandes proyectos de país y el kirchnerismo es uno de ellos. La generación del 80, el peronismo, los militares –que fue un proyecto de mierda– y el de Kirchner. Fueron los cuatro momentos en los que se dejó de pensar en la coyuntura y se pensó a largo plazo.
—¿Cuál es su crítica al gobierno de Cristina?
—Creo que el principal problema del kirchnerismo es comunicacional. De Vido anuncia la mayor inversión en obra pública vial de la historia de los argentinos y la nota que sale es que aumentan los peajes. Es descomunal, ni siquiera Perón invirtió tanto. Se han construido escuelas como nunca, puestos de trabajo, obras públicas, hospitales. Nunca se hizo tanto. Pero cualquier anuncio que hagan es usado en su contra.
—Entonces, ¿es culpa de los medios?
—No, es culpa de los lobbies empresariales detrás de los medios.
—Pensando en el tema del error comunicacional y que usted es de izquierda, ¿no es contradictorio veranear en el parador más selecto de Pinamar?
—Vengo un fin de semana después de dos años sin descansar. Me invitó acá un amigo de la infancia y después de trabajar desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche todo este tiempo, me parece justo. No tengo cuenta en Suiza ni tengo fortunas.
*Desde Pinamar.