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descanso de 48 horas en pinamar

Schoklender dice que “ni siquiera Perón invirtió tanto” en obras como los Kirchner

El incondicional de Hebe de Bonafini pasó el fin de semana en el balneario más exclusivo de Pinamar, “invitado por un amigo”. Lejos ya del homicidio de sus padres, por el que fue condenado junto con su hermano, Schoklender habló con PERFIL sobre la disputa entre las Madres de Plaza de Mayo y Mauricio Macri por la construcción de viviendas en las villas. Dice que la derecha “está avanzando” en el país y elogia a Julio De Vido.

Por Lucas Morando*

Oleaje. Un relax en las playas más exclusivas. Lo “justo” por trabajar trece horas diarias.

Asegura que desde hace dos años no se tomaba vacaciones y que trabaja 13 horas por día para cumplir su rol de apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Para descansar después de un 2008 agitado, Sergio Schoklender aceptó la invitación de un amigo de la infancia y arrancó 2009 en CR, el parador más selecto de Pinamar. Ayer almorzó gambas a la milanesa y lenguado grillé, descansó un rato a la sombra en su carpa de casi seis mil pesos (la quicena) y hasta se dio el lujo de disfrutar del mar en sunga. Vino con su esposa e hijos por un fin de semana.

—¿Qué balance hace de 2008?

—Para la Fundación fue un año muy bueno aunque con un comienzo duro, porque la gestión de Macri no entendía los objetivos ni el potencial de nuestro proyecto de viviendas sociales. Mauricio llegó a la gestión rodeado de gente sin experiencia, empresarios buenos, otros malos y algunos tránsfugas, pero sin ideas de admintración pública. El pensó que la gente de Nicolás Caputo (empresario de la construcción vinculado a Macri) iba a poder monopolizar las obras.

—¿Por eso tuvieron problemas al principio del año?

—No nos pagaron en forma, hay causas penales abiertas y se tuvieron que parar las obras por unos días. Pero ahora se normalizó y todos están trabajando.

—El macrismo dijo que ustedes tenían la plata pero que se la gastaron.

—Eso fue una operación política. Cobramos el anticipo hasta que pusimos la obra en marcha. Ellos querían intervenir desde la estructura de empresas privadas dentro de las villas.

—¿Cuántos obreros tienen las Madres en todo el país?

—Tenemos unos 1.600 trabajadores que nunca habían tenido trabajo formal, muchos eran indocumentados, el 80 por ciento cartoneros y el ciento por ciento vivía de planes sociales.

—Algunos creen que así las Madres forman un “ejército” para controlar las villas.

—Creo que hay muchos prejuicios. Lo primero que ganan las personas que empleamos es libertad, dejan de tener que arrodillarse ante un puntero político por un subsidio, por un plan social. Hebe no quiere formar un partido político ni juntar votos. Lo que hacemos es bueno.

—¿Está avanzando la derecha en la Argentina?

—Sí, y lo hace sobre los errores de la izquierda, que tiene que repensar su rol. Siguen hablando de revolución; no sé de qué hablan. Creo que en la Argentina sólo ha habido cuatro grandes proyectos de país y el kirchnerismo es uno de ellos. La generación del 80, el peronismo, los militares –que fue un proyecto de mierda– y el de Kirchner. Fueron los cuatro momentos en los que se dejó de pensar en la coyuntura y se pensó a largo plazo.

—¿Cuál es su crítica al gobierno de Cristina?

—Creo que el principal problema del kirchnerismo es comunicacional. De Vido anuncia la mayor inversión en obra pública vial de la historia de los argentinos y la nota que sale es que aumentan los peajes. Es descomunal, ni siquiera Perón invirtió tanto. Se han construido escuelas como nunca, puestos de trabajo, obras públicas, hospitales. Nunca se hizo tanto. Pero cualquier anuncio que hagan es usado en su contra.

—Entonces, ¿es culpa de los medios?

—No, es culpa de los lobbies empresariales detrás de los medios.

—Pensando en el tema del error comunicacional y que usted es de izquierda, ¿no es contradictorio veranear en el parador más selecto de Pinamar?

—Vengo un fin de semana después de dos años sin descansar. Me invitó acá un amigo de la infancia y después de trabajar desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche todo este tiempo, me parece justo. No tengo cuenta en Suiza ni tengo fortunas.

*Desde Pinamar.

Edición Impresa

Domingo 4 de Enero de 2009
Año III Nº 0327
Buenos Aires, Argentina