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el observador

OBSTACULOS PARA instalarse EN EL PAIS

Invertir en Argentina, una empresa muy complicada

A pesar de que los sucesivos gobernantes convocan a las empresas externas a invertir en Argentina, las compañías afirman que deben pasar por extensos trámites burocráticos antes de poder instalarse en el país. Los especialistas señalan que además de las demoras en el papelerío, falta previsibilidad, reglas claras, seguridad jurídica y un panorama confiable para que la nación se vuelva un lugar atractivo para realizar nuevos y perdurables negocios.

Por Silvina Herrera

AROMA DE CAFE. A pesar de las dificultades, Starbucks abrió locales en Alto Palermo y en Belgrano.

Pese a la crisis financiera que afecta a los países desarrollados, con efectos sobre las naciones del tercer mundo, la Argentina sigue recibiendo millones de dólares de inversiones realizadas por empresas extranjeras. Sin embargo, a la hora de instalarse, las compañías externas alegan que sufren muchas dificultades para tener una filial en el país.

Durante 2007, el sector que concentró la mayor cantidad de inversiones fue el automotor, seguido por la agroindustria, la minería, la química, la farmacéutica y la fabricación de alimentos y bebidas. En el primer semestre de este año, el país recibió 3.659 millones de dólares en inversión extranjera directa, cifra que coloca a la Argentina en el quinto lugar en Latinoamérica detrás de Brasil, México, Chile, y Colombia, según el “Informe de las Inversiones en el Mundo 2008”.

A pesar de las cifras auspiciosas, las dificultades burocráticas y el tramiterio generarían que se retrasen las inversiones, y en algunos casos las empresas decidieran dar marcha atrás y colocar su dinero en países con un funcionamiento más eficaz. Según el informe Doing Business del Banco Mundial, Argentina ocupa el puesto 113 de 181 países con mayor cantidad de obstáculos para la creación de nuevos negocios. En el país se requieren un promedio de 28 trámites que necesitan 338 días, mientras que  hay otras naciones que precisan de apenas dos, como Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Además el fantasma de la corrupción está siempre presente, aunque nadie se arriesga a aceptar que alguien les haya pedido coimas.

HRsmart es una empresa de Estados Unidos dedicada al software de recursos humanos con 150 empleados en su país de origen. Pablo Fonolla es argentino, presidente de Operaciones Internacionales de la compañía, y hace tres años propuso a la empresa instalar una filial en la Argentina, tentado por las ventajas del cambio monetario, la casi equivalencia de los horarios y la fama de calidad de los profesionales especializados en tecnología. La compañía aceptó y comenzaron los trámites, pero nunca imaginó que iban a ser tan engorrosos.

“El tramite de inscripción es increíblemente tedioso para empresas extranjeras, lo que incluye un burocrático y lento proceso para avalar los socios de cualquier Sociedad Anónima que quiera establecerse como tal en la Argentina”, aseguró a PERFIL Fonolla.

La marca más esperada. Luego de años de amagar con instalarse en Argentina, Starbucks abrió este año dos locales en Buenos Aires. Los productos de esta cadena están dirigidos a sectores de alto poder adquisitivo, que conocieron a Sturbucks en sus viajes por Estados Unidos o Europa, y relacionan su café con cierta forma de nostalgia. La empresa no realizó publicidades masivas y sin embargo decenas de personas se lanzaron a hacer cola al local instalado en el Alto Palermo, sólo para conseguir un café o el famoso Frapuccino. Starbucks es la cadena líder del sector cafetero, con cerca de 16.000 locales distribuidos en 44 países.

Para instalarse en el país, Sturbucks decidió simplificar el tramiterio creando una empresa conjunta con la mexicana Alsea S.A. para formar Café Sirena SRL en la Argentina. La unión comercial se denomina joint venture, una alianza que supone compartir los riesgos y los costos, y también los beneficios. En su paso por Argentina, Jim Alling, presidente de Starbucks Internacional, había asegurado a Perfil: “Venimos acá como parte de un proyecto de largo plazo”.

Laberintos kafkianos. El comienzo del tramite, a primera vista, parece sencillo, sólo hace falta contar con un representante legal en Argentina, consignar sus datos personales y constituir un domicilio en el país. Pero en la práctica presentar toda la documentación supondría un trámite burocrático kafkiano, entre llamadas telefónicas que nunca contestan, formularios que se pierden en el camino, explicaciones que no se entienden y traducciones a las que siempre les falta algo.

Los que lograron traspasar todos los obstáculos, no tienen una visión positiva del funcionamiento administrativo y acusan a la burocracia estatal. Fonolla afirmó: “No recomiendo a ninguna empresa invertir en la Argentina, salvo que cambien las “reglas del juego” de como establecer una empresa en el país con todo lo que ello implica” y agregó tajante: “Tengo experiencia en la inscripción de sociedades en varios países del mundo, creo que la Argentina con la administración actual se ha convertido en uno de los peores en términos de burocracia estatal y trabas a la inversión”.

El Informe del Banco Mundial señala que los trámites que más obstáculos presentan son el pago de impuestos y el contrato de los trabajadores, ya que son innumerables los requisitos que se piden para inscribir a todos los empleados. Este impedimento legal genera que en muchas ocasiones las empresas comiencen a funcionar sin tener a sus trabajadores registrados, por lo que en algunos casos deben facturar. Dos cuestiones que generan menos problemas, de acuerdo al estudio, son el cumplimiento de contratos y la obtención de crédito.

Previsibilidad. La reciente crisis internacional provoca temores en los inversores, pero podría transformar a la Argentina en una alternativa.

El economista de la Universidad del Salvador, Juan Massot, consideró que el mayor inconveniente para las empresas que deciden instalarse en el país es “resistir las turbulencias de la Argentina”.

“Los proyectos tienen que dar una alta rentabilidad a corto plazo. En los noventa, las estrellas fueron las privatizadas; en los dos mil, el sector minero y pocas agroalimentarias –sostuvo Massot-. Ahora bien, entrar en los planes globales de las multinacionales exige un compromiso a largo plazo entre esas empresas y la dirigencia política local para estar sujetos a cambos económicos y legales acotados. Una cosa es el riesgo empresario, y otra el delirio”.

Consultado sobre los cambios que se podrían implementar para facilitar la inversión en el país, Massot sostuvo: “Tener una política de desarrollo económico y social de país clara y sustentable, en la que se comprometa todo el país. En otras palabras, previsibilidad en el sendero elegido. No se puede tener un atraso cambiario brutal durante diez años, luego tener congeladas tarifas por seis años, y encima de todo, una corrupción que corroe cualquier proyecto de inversión serio, sobre todo, cuando tiene relación con el Estado”.

Sigue

Cuáles son las trabas

Burocracia. Para instalarse en el país se necesitan casi 30 trámites, que llevan cerca de un año de demora.

Inscripción de trabajadores. Los trámites legales y bancarios para inscribir a los empleados son tantos que retrasan el comienzo de las actividades.

Imprevisibilidad. Algunos especialistas aseguran que hace falta previsibilidad, que incluye la volatilidad del tipo de cambio, las tasas de interés y el riesgo país.

Seguridad jurídica. Muchas empresas afirman que para invertir “es necesario seguridad jurídica”: reglas de juego claras, procedimientos regulares y normas preestablecidas.

Corrupción. Según un informe del Foro Económico Mundial, Argentina no es atractiva para invertir por los altos índices de corrupción.

Competitividad. Argentina ocupa el puesto número 88 de 134 en el Ranking Global de Competitividad. El nivel de endeudamiento y de inflación figuran como factores negativos.

“Hay problemas de confiabilidad”

Estanislao Bougain es abogado, consultor de empresas y director del posgrado de Asesoría jurídica de empresas de la UBA. El especialista contestó las preguntas de PERFIL sobre las dificultades para la inversión.

—¿Cómo es iniciar un trámite de inscripción de una empresa extranjera en la Argentina, en comparación con Brasil?

—Es más engorroso iniciar el trámite de inscripción en Brasil que en Argentina, pero allá es más confiable. Acá es más sencillo y más rápido, porque en Brasil hace falta mayor cantidad de autorizaciones. En nuestro país puede demorar un tiempo porque los registros demoran. Lleva tiempo traducir la documentación y legalizar, pero no es tiempo del registro. Puede demorar también porque depende de una decisión asamblearia en el lugar de creación. Pero el trámite es más rápido que en Brasil.

—¿Cuáles son los pasos que debería seguir una empresa para abrir una filial?

—La empresa que quiere instalarse acá debe presentar todos los documentos juntos. Debe traer todo. Antes el trámite tardaba 10 días, ahora puede demorar dos meses o tres. Puede tardar más si no presentan toda la documentación junta o si el abogado no pide a la empresa todo lo necesario. Al principio de la regulación no era tan claro, tuvieron algunos inconvenientes, pero ahora ya está todo claro.

—¿Cuáles son los principales problemas para las empresas extranjeras a la hora de invertir?

—En lo formal no hay muchos problemas, los inconvenientes tienen que ver con lo político y la confiabilidad. Viene menos gente a invertir porque el país está detenido.

Tiene que haber reglas de juego estables y permanentes y seguridad jurídica, lo que significa que las normas no se cambian y que los jueces hacen respetar esas normas. En la Capital funciona mejor pero en el interior donde son localistas y atentan contra el extranjero.

—¿Las empresas extranjeras están exentas de pagar algún impuesto?

—Las empresas extranjeras pagan lo mismo que las locales, salvo cuando son accidentales, que no están instaladas, que no requieren inscripción, ahí sólo hay retenciones especiales de ganancias.

—¿Pertenecer al Mercosur brinda ventajas?

—El Mercosur ayuda a la relación bilateral Argentina- Brasil pero no hacia afuera, donde se lo ve como un mercado en desarrollo. Muchas empresas invierten en la Argentina, pero sólo como una puerta de entrada a Brasil. Esto es claro en el sector automotriz. En sectores de distribución también. Fuera de eso, no hay ganancias concretas por pertenecer al Mercosur. El bloque regional falta desarrollarse, no es un bloque concreto, como pasa en Europa.

Edición Impresa

Domingo 30 de Noviembre de 2008
Año III Nº 0317
Buenos Aires, Argentina