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el bello “legado” de monaco

Con su parecido, Charlotte Casiraghi se afianza como la sucesora de Carolina

Nació en el seno de una de las casas reales más mediáticas de Europa. Sin embargo, ella eligió mudar su vida a Londres, donde trabaja como becaria en un periódico. Se dice que estaría conviviendo desde hace un año y medio con su novio, Alex Dellal, hijo –obviamente– de un millonario. Dueña de una belleza increíble, la joven de 22 años desafía el protocolo y se anima a las minifaldas hasta en los actos oficiales.

Por Brenda Yastremiz

Imponente. Con tacos altos y minifalda, la nieta de Rainiero participó de los festejos de Mónaco.

Pertenecer a la realeza podría ser sinónimo de refinamiento, pero no siempre es un seguro de belleza. Salvo para la familia de Mónaco, que desde la incorporación de Grace Kelly a la estirpe, las herederas del fallecido príncipe Rainiero podrían pasar por modelos top. Por eso, no sorprende que la hija de Carolina impacte con su look, bastante parecido al de ella cuando era joven y deslumbrante. A los 22 años, Charlotte Casiraghi logró superar el ideal de belleza: delgada pero no raquítica, alta de piernas interminables, piel de porcelana y una cara angelical hacen de esta morocha un combo explosivo que se asemeja a la perfección.

“Charlotte, relevo del ‘glamour’ en Mónaco”, titularon en Europa las notas sobre la heredera en las que la comparaban con su madre, una comunión de la belleza madura y la juvenil. Es que ambas se lucieron durante los festejos por el Día Nacional de Mónaco, sobre todo en el cierre de los actos, realizado en la Sala de los Príncipes de Foro Grimaldo, en el que se estrenó la ópera La Flauta Mágica, dirigida por Jean-Louis Grinda. Charlotte llegó al concierto con un vestido ligero tipo enagua color azul eléctrico que resaltaba su piel blanquísima.

Esa misma mañana, la hija de Carolina había aparecido con un vestuario más osado, con saco negro al cuerpo y una falda ultra mínima que combinaba a la perfección con sus altísimos stilettos y el cabello recogido.

Linaje y charme. Señalada por su elegancia, la joven bautizada como Charlotte Marie Pomeline Casiraghi de Mónaco asistió hace unos días a una gala benéfica organizada por Charlize Theron para recaudar fondos para la lucha contra el VIH en los países africanos. Allí, la heredera se convirtió en el centro de atención con un conjunto de mini y remera negra que resaltaba su silueta.

Enamoradísima, Charlotte se pasea por todos lados con su novio, el inglés Alex Dellal, hijo de un empresario multimillonario. El chico fue señalado por ella misma como “el amor de mi vida”. Junto a él, la heredera pasó sus vacaciones en Berlín primero y en París después. Y es por Alex que la hija de la princesa de Mónaco eligió una vida diferente a la de su familia y se instaló en Londres, donde decidió comenzar desde abajo y trabaja como becaria de moda y estilo en el diario The Independent. Después de casi un año y medio de noviazgo –los presentó la hermana de Alex, Alice, ex cuñada de Charlotte–, la nieta de Grace Kelly y Dellal no tienen miedo de mostrarse apasionados, como lo hicieron cuando viajaron a Alemania, y hasta hay rumores de que estarían viviendo juntos.

Pero Alex no es el primer chico con el que se la relaciona. Hace tiempo habían dicho que Charlotte estaba saliendo con Hubertus Herring-Frankensdorf, un noble austríaco emparentado con el clan alemán de los Schaumburg-Lippe. También dijeron que la frecuentaba Félix Winckler, hijo de un abogado que vive en Bruselas. Sin embargo, Dellal es el primero con el que la joven Grimaldi se animó a alejarse del ala protectora de su madre, en Mónaco, para vivir una vida más real.

Edición Impresa

Domingo 23 de Noviembre de 2008
Año III Nº 0315
Buenos Aires, Argentina