
En los últimos quince días cinco casas fueron vaciadas por delincuentes que utilizaron distintos artilugios para sortear los controles, evitar las cámaras y escapar con un cuantioso botín (ver aparte). La seguidilla de robos desnudó una serie de falencias que distintos especialistas en seguridad consultados por PERFIL se encargaron de confirmar: hace tiempo que los countries dejaron de ser “un lugar seguro” y libre de robos.
Nadie asegura que la incorporación de tecnología en seguridad de última generación pueda espantar a los delincuentes, pero sí que ayudará a bajar el alto índice de robos, que preocupa a muchos de los habitantes. “Están poniendo de todo, desde barreras infrarrojas invisibles hasta sofisticados identificadores en los controles de acceso”, reconoce Edgardo Frigo, director del Foro Latinoamericano de Profesionales en Seguridad.
“Un punto importante para la seguridad en los countries y barrios cerrados son los sistemas de videovigilancia (CCTV), que pueden tener cámaras fijas o móviles, con un giro de 360º, de día-noche o con iluminación infrarroja para tener una visión nocturna y grabar sólo cuando hay movimiento”, explica el in-geniero Eduardo Capelo, presidente de la Cámara Argentina de Seguridad Eléctrónica.
Según Capelo estos modernos dispositivos permiten que las imágenes sean almacenadas en videograbadoras digitales, conectarse a Internet, y así pueden ser buscadas por día, hora y guardarlas hasta un mes.
No todo lo que brilla... Para Jorge Rodríguez Henríquez, miembro del Foro Latinoamericano de Profesionales en Seguridad, “el 50% de los countries que existen en la provincia de Buenos Aires no cuenta con las medidas de seguridad adecuadas como para controlar todo el perímetro”.
Entre las falencias más reiteradas destaca que muchos de ellos “no tienen la cantidad suficiente de sensores perimetrales” y que algunos “ni siquiera tienen un sistema de alarma de análisis y respuesta”. “Cerca del 80% no posee alarma”, advierte.
Los expertos aseguran que uno de los principales factores de peligro es “la cantidad de gente extraña que circula en un country”. “No sólo las visitas –refiere– sino también la gran ocupación de mano de obra, como parqueros, obreros, pintores, jardineros, mucamas, encargados de las actividades deportivas, servicios públicos (recolección de basura, bacheo, etc.), que en muchos casos no son controlados y terminan siendo un factor de riesgo.”
Según Capelo, muchos propietarios “suelen confiarse más de la cuenta porque creen que un cerco es sinónimo de
seguridad.”
Cinco robos en 15 días
El delincuente que roba en un country es uno de los nuevos exponentes del delincuente moderno, así como alguna vez aparecieron los expertos en salideras bancariaso escruches. Y como todos, tienen sus señas particulares: rara vez eligen a una víctima al azar y casi siempre cuentan con un informante que trabaja o vive en el lugar.
En los últimos 15 días al menos cinco casas fueron saqueadas por delincuentes que sortearon sin problemas los distintos accesos. El primero de los casos ocurrió en el exclusivo country Campo Grande, de Pilar (Panamericana, km 45), cuando un grupo de desconocidos entró al barrio en medio de la noche y saqueó cuatro casas deshabitadas de un mismo sector. Pero el más grave sucedió la semana pasada en la localidad de Víctoria, donde el escribano Rafael Jorge Asenjo fue secuestrado por dos delincuentes que lo abordaron cuando detuvo su BMW serie 14 en el cruce de la calle Arca con la vías del Tren de la Costa.
Según el informe policial, Asenjo ingresó al country Marina del Sol en su coche pero junto a los dos delincuentes.
Los guardias de seguridad que estaban apostados en el acceso principal no advirtieron la maniobra. Asenjo atravesó la barrera y después dejó que los sujetos se llevaran todo lo que consideraran de valor. Entre otras cosas, le robaron 2 mil dólares, 300 pesos, un celular, dos relojes y hasta un revólver. Así como entraron, se fueron sin levantar sospechas.