A su modo, Luca Prodan anunció la siguiente banda: “Ahora vienen los putitos”, lanzó, luego de un demoledor show playero de Sumo. Hablaba de Virus, que aguardaba detrás del escenario. La frase terminó de sacudir la modorra de la madrugada y las 2.500 personas de pie sobre la arena estallaron. Era enero de 1987 y aquel concierto conocido como Rock in Bali quedó en la historia del rock marplatense. Por eso Amado Boudou no quiso borrarlo de su currículum: él fue su organizador.
Un año después, Prodan estaba muerto, pero Boudou seguía organizando recitales y fiestas como DJ. El joven “Emé” –así lo llaman en Mar del Plata– combinaba su megalomanía con su pasión por la economía y la política. Lo sigue haciendo, pero el orden de prioridades ya no es igual.
Emé nació a la militancia al terminar el secundario en el San Alberto del barrio Los Troncos. En la Facultad de Económicas ingresó en la Unión para la Apertura Universitaria (Upau), brazo académico de la UCeDé, donde conoció al actual titular del ONCCA, Ricardo Echegaray, referente liberal en la Facultad de Derecho. Muchos de sus compañeros de andanzas políticas, entre ellos el actual jefe comunal, Gustavo Pulti, ayudaron a Mario Russak a ganar la intendencia en diciembre de 1991. Russak conocía ese puesto: lo ocupó durante la dictadura.
A diferencia de sus socios políticos, Boudou no ocupó cargos, pero visitaba el municipio con frecuencia: era el operador de la empresa de recolección de residuos Venturino Eshiur SA.
“Emé” había ingresado a la firma en 1990 e hizo carrera: dos años después era gerente general y novio de una de las hijas del dueño. La fama de Don Juan lo sigue desde entonces.
Su llegada a la gerencia coincidió, sin embargo, con el principio del fin para la empresa. Pocos meses después de asumir como intendente, Russak decidió partir la ciudad en dos zonas: Venturino sólo se quedó con una. Fue un desastre para la firma, y el golpe de gracia llegó 22 meses después cuando se le rescindió el contrato. Venturino fue a la quiebra y el caso llegó a la Justicia. La causa terminó en la Corte Suprema, que le dio la razón al municipio.
Desde 1995, Boudou no se alejó del mar, ni de la basura: trabajó en la empresa de higiene urbana Ecoplata y supo estrechar vínculos con Blas Altieri en Pinamar.
Luego se mudó a Buenos Aires, comenzó a dar clases en la UCEMA y a trabajar en la ANSES. Allí conoció a Sergio Massa.
Quienes lo conocen de sus años playeros siguen asombrándose de cómo aquel joven militante de la ortodoxia financiera mutó en kirchnerista intervencionista sin despeinarse.