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Valeria Mazza, una víctima más de la ola de asaltos a ricos y famosos

Fue encañonada en el estacionamiento del Paseo Alcorta. Según informó personal de la Policía Federal, dos delincuentes interceptaron a sus custodios y le robaron joyas y tarjetas de crédito, pero ella decidió no presentar la denuncia. Su entorno niega el episodio y desde el shopping aseguran que “no les consta que haya sucedido”. Mas allá de las versiones, lo cierto es que en cinco meses ya fueron asaltadas doce personalidades del deporte, el arte y el periodismo. Especialistas en seguridad atribuyen este nuevo fenómeno al alto grado de exposición y el mayor nivel de impunidad de los delincuentes.

Por Leonardo Nieva/Erica Sanchez

Shock. Después del robo, Valeria Mazza sufrió una crisis de nervios.

Saben quiénes son. Dónde viven y qué hacen. Conocen sus gustos y hasta sus excentricidades. Si tienen que hacer tiempo, ya sea para sacar dinero de un cajero automático o para revolver la casa, hablan de ellos, de lo que todos conocen: su vida pública. Si la víctima es un futbolista conocido, entonces charlan de fútbol. Y aunque simpaticen por el mismo equipo y se tomen el atrevimiento de manguear un autógrafo, igual se llevarán todo. Desde las joyas hasta esos recuerdos que sólo tienen valor sentimental. Porque los delincuentes modernos, además de no tener códigos, no hacen distinción de clase ni de famoso. No les importa si enfrente está Diego Maradona, Charly García o Susana Giménez. A ellos sólo les interesan pocas cosas: el dinero, las joyas y esos cuatro minutos de fama.

La Policía prefiere no hablar de una ola de robos a ricos y famosos, pero admite una extraña seguidilla de casos que en los últimos cinco meses tuvo como víctimas a por lo menos doce personalidades del ambiente artístico, deportivo y periodístico, entre ellas a Valeria Mazza.

Según fuentes policiales, la modelo fue asaltada hace dos semanas en el estacionamiento del shopping Paseo Alcorta. De acuerdo con lo informado, dos delincuentes armados la sorprendieron cuando se dirigía a su auto. Valeria no estaba sola ni desprotegida porque dos custodios la seguían de cerca para evitar el acoso de la gente. Sin embargo, uno de los sujetos redujo a los hombres de seguridad y el otro encañonó a Valeria Mazza. Según la versión que se dio a conocer, le colocaron el arma en la boca y de esa manera consiguieron despojarla de sus joyas y tarjetas de crédito de distintos bancos.

El robo, que duró apenas unos segundos y ocurrió hace dos semanas, fue confirmado por el departamento de prensa de la Policía Federal, pese a que Javier Furgan, el representante de Valeria Mazza, desmintió la versión, y Carolina Lascano, vocera de Paseo Alcorta, dijo que al shopping no le consta que eso haya sucedido, ya que no hubo denuncias.

Según pudo saber PERFIL, un móvil de la Comisaría 53ª llegó hasta el lugar poco después de recibir una denuncia a la línea de emergencias (911). De acuerdo con lo informado, las víctimas brindaron algunos datos de los autores, pero después no se presentaron en la seccional a radicar la denuncia.

Así, la modelo pasó a formar parte de una larga lista de famosos que fueron víctimas de la inseguridad en los últimos cinco meses. Chiche Gelblung fue el primero, cuando en mayo pasado tres delincuentes se metieron en su casa del barrio porteño de Abasto. Después siguieron Luisana Lopilato, Guillermo Cañas, Moria Casán, Martín Liberman, Enrique Llamas de Madariaga, Pamela David, Gabriel Rolón, Chachi Telesco, Carlos Sánchez y Cristian Traverso.

Mala fama. Los últimos casos muestran un nivel de impunidad superior a otros tiempos. Para Gustavo Ruckauf, director de Capacitación del Centro Argentino de Seguridad, “un personaje famoso o mediático es una tentación para cualquier delincuente”.

“Cierta exposición pública puede llegar a generar envidia. Evidentemente no es lo mismo asaltar a una persona pública que a un desconocido”, reconoció.

Gastón Schulmeister, presidente de la Fundación Pensar, especializada en temas de justicia y seguridad, destaca dos cuestiones: “El hecho de que sean famosos y que estén asociados con un nivel socioeconómico y adquisitivo elevado los expone como no sucede con otra gente. Esto los puede convertir en posibles blancos de robos o secuestros. De todos modos, esto plantea un dilema porque no necesariamente es el más rico el que está expuesto”.

En tanto, un jefe policial de la Bonaerense y diplomado en seguridad atribuye esta ola de robos a famosos a un “círculo vicioso” de la nueva delincuencia. “El que le roba a un famoso es respetado por sus pares, tanto en el barrio como en la cárcel. En la jerga carcelaria significa ser más poronga; es un incentivo más”, entiende.

Mejor solo... Muchos famosos suelen mostrarse en público con custodios o patovicas, que intervienen cuando aparece uno de esos “pesados" que nunca faltan, pero que no están capacitados para terciar en situaciones de riesgo, como le pasó a Valeria Mazza.

Según Ruckauf, una custodia profesional cuesta cerca de 20 mil pesos mensuales y son pocos los famosos que pueden contratar esta clase de servicio. Por eso muchos deciden optar por una alternativa más económica, como por ejemplo un hombre de espalda ancha que suele estar en la puerta de algún boliche.

“Los artistas suelen contratar personal de protección, que no tiene el entrenamiento ni la logística de un custodio profesional”, explica Ruckauf.

Un custodio profesional entrena cuatro veces por semana y hace tareas de inteligencia, entre otras cosas. Además tiene permiso para portar armas. Para Ruckauf, contratar a un patovica puede ser un arma de doble filo. Como ejemplo, recuerda el caso de Chiche Gelblung, que fue entregado por uno de sus custodios personales. “Lo ideal es contratar personal idóneo, entrenado y capacitado”, admite tajante.

Edición Impresa

Domingo 12 de Octubre de 2008
Año III Nº 0303
Buenos Aires, Argentina