
California y Alaska son los dos estados norteamericanos donde se registró la mayor cantidad de terremotos. En California, además, los daños serán incalculables. Esta zona, atravesada por la falla de San Andrés, experimenta miles de sismos de diferente magnitud todos los años. Ya pasaron casi 300 años desde el último gran temblor, y todo indica que pronto se repetirá la historia.
Futurología. Al hipotético terremoto se le asignó en forma arbitraria una fecha y una hora, y hasta las condiciones climáticas que lo precederán. Será un sismo de magnitud 7,8 en la escala de Richter que impactará en la falla de San Andrés.
Sin embargo, Kate Hutton, sismóloga de Caltech, pone las cosas en su justo término. “No se pueden precedir los terremotos. Nunca un científico pudo lograrlo, pero lo que sí se puede hacer, basados en datos científicos y probabilidades, es calcular el potencial de futuros sismos”, alertó una de las integrantes del equipo multidisciplinario que busca preparar el terreno para el próximo desastre.
Las jornadas de capacitación, planeadas para el mes de noviembre en la ciudad de Los Angeles, buscan reunir a todos los actores. En distintas acciones y dramatizaciones, ciudadanos, policías, bomberos y personal de emergencia simularán un escenario de catástrofe.
“Es increíble la cantidad de gente que puede predecir un terremoto después que éste ocurrió”, ironizó, en coincidencia, su colega Thomas Heaton, profesor de ingeniería y sismólogo. Pero aseguró que “un gran terremoto en la falla de San Andrés es altamente probable”. Según cálculos preliminares, el próximo gran sismo podría causar 2 mil muertes, 50 mil heridos y 200 mil millones de dólares en daños.
El Laboratorio Sismológico de California nació en 1921 y hoy es un importante centro de referencia para terremotos en Estados Unidos y en el mundo. Se dedica a la investigación, monitoreo y divulgación acerca de sismos. Una red informática le permite enviar información minuto a minuto (lugar, magnitud, futuros efectos, entre otros) y cualquier usuario puede acceder vía Internet a un mapa interactivo. También cuenta con un sistema informatizado abierto al público con estadísticas.
Daños colaterales. La mitología alrededor de los terremotos, aseguran los expertos, es infinita. Así, el imaginario popular construyó la idea de que, por ejemplo, los sismos suceden por la mañana bien temprano, que la tierra se abre o que hay una correlación con la temperatura y la humedad. “Lo primero que quiere saber la gente es la magnitud. Pero lo que no saben es que la intensidad es lo que realmente cuenta”, agrega Hutton. Para la experta, pasan a primer plano los verdaderos efectos en la población y no los guarismos científicos.
Una de las maneras que encontraron los sismólogos para educar y capacitar al respecto es crear un mapa interactivo que depende de los aportes de los propios damnificados. Mediante una serie de preguntas estandarizadas se va agregando y compartiendo información sobre los daños y cómo la población sintió el temblor.
La otra novedad, que está en sistema de prueba, es brindar información instantánea por mail o mensajes de texto. Así, es posible suscribirse al Centro de Notificación de Terremotos y recibir alertas o advertencias del barrio, ciudad o estado. Toda la energía está puesta al servicio de que el próximo sismo sea un desastre, pero no se convierta en una catástrofe.
*Desde Los Angeles.