
Con el claro objetivo de aleccionar y amedrentar a la tropa, la funcionaria dejó entrever que hay nuevas auditorias, como las que sirvieron de base para denunciar a los 31 militares involucrados en la megaestafa de las licitaciones a medida que se gestaron en tres unidades militares. En el auditorio no se escuchaba una mosca, sólo se oían los retos de Garré y los profundos suspiros de quien en ese momento era el jefe del Ejército, el teniente general Roberto Bendini.
El único que osó salir en defensa de la tropa fue el general de brigada Gustavo Gabriel Schurlein, hasta ese momento jefe del III Cuerpo de Ejército. Bastaron 19 días para que la ministra decidiera pasar a disponibilidad al oficial.
El comando que manejaba Schurlein era uno de los que estaban bajo la mira de la ministra. Ella lo sabía y el general también.
El planteo que realizó Schurlein, que tanto irritó a la ministra y que generó una tímida sonrisa de los oficiales, fue el siguiente: “Hay otros organismos del Estado, como la DGI o la SIGEN, que pudieron haber alertado todas estas irregularidades. ¿El Estado no tiene otros elementos para que se vean estas cosas antes? En las unidades del interior es muy difícil juntarse con toda la información”. Estaba claro que para Garré no se trataba de simples “irregularidades” sino de la existencia de “un núcleo que organizó la red, y se podría estar ante un caso de asociación ilícita”. Y así lo hizo saber.
La ministra frenó a Schurlein y disparó con artillería pesada. Pero el daño ya estaba generado, el general se había plantado frente a la jefa de la cartera de Defensa y con toda la tropa presente.
El miércoles último el Ministerio de Defensa denunció en la Justicia Federal a 13 militares y a 29 civiles que representaban a 11 firmas proveedoras. Los presuntos delitos fueron detectados en el Comando del III Cuerpo de Ejército y en el Comando de Aviación “en el mismo período, con idéntico modus operandi e incluso con la participación de algunos proveedores ya denunciados”.
A fines del año pasado el nombre de Schurlein sonó como uno de los posibles sucesores de Bendini. El general contaba con la simpatía de los Kirchner, que lo conocieron cuando sucedió a Bendini en la XI Brigada Mecanizada con asiento en Río Gallegos.
Pero se estima que la purga en la cúpula del Ejército continuará. Una de las nuevas auditorías, con formato de denuncia, que estaría por llegar a la Justicia es la del Comando de Arsenales. Pero no todas las investigaciones de los auditores de Garré tendrían el mismo final. Extrañamente, las licitaciones que se realizaron en el departamento Contaduría y Finanzas del EMGE, en el famoso quinto piso del Edificio Libertador, fueron devueltas por el jefe de la Auditoría Interna, el contador Jorge Argüello.