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el observador

los estudiantes van al frente

Cómo son los chicos que tienen a Macri en jaque

La protesta comenzó en Buenos Aires por el recorte del Gobierno porteño en el número de becas a estudiantes de escasos recursos, pero no se reduce a eso. “El problema es de la educación en general”, coinciden tres líderes entrevistados por PERFIL. Militan en la izquierda, no van a las discotecas, no piensan en Dios, y hablan de sexo y de drogas.

Por Silvina Herrera / Silvina Marquez

Protesta. Nicolás, Florencia y María Eugenia, frente a la Municipalidad. Otra semana agitada.

Se levantan temprano, desayunan con sus familias y salen como para ir al colegio, pero desde hace un mes y medio sus vidas transcurren entre reuniones con compañeros de distintas escuelas porteñas, tomas de colegios, protestas en las calles, declaraciones a la radio y a la TV, charlas cargadas de política, sesiones en la Legislatura que suelen terminar a los gritos, y sueños simples de un país más justo.

El conflicto con el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, y sus funcionarios por la reducción en el número de becas para los estudiantes con pocos recursos les intensificó el compromiso político y las reuniones con sus compañeros de colegio. Pero la militancia en la izquierda ya era parte de sus vidas, al punto que es la actividad más importante que realizan fuera del colegio.

“Plan de lucha”, “cambio social”, “sistema injusto” son parte de su lenguaje común y de los intereses que comparten con sus compañeros, con los que formaron un grupo de “amigos militantes”.

PERFIL reunió a tres adolescentes que lideran la toma de colegios y que siguen de cerca la gestión del ministro de Educación, Mariano Narodowski. María Eugenia Estrin, “Maru”, del Manuel Belgrano; Nicolás Segal, del Colegio Nacional Buenos Aires, y Florencia Montoya del Mariano Acosta. Maru vive en un edificio con cancha de tenis, pileta y gimnasio, Florencia dice ser muy pobre. Vienen de mundos distintos, pero las unió la militancia y la convicción de que deben hacer algo ya para cambiar un orden social que les resulta injusto. El Nacional Buenos Aires, al que concurre Nicolás, no se vio afectado por el conflicto porque no recibe becas del Gobierno porteño, pero sus estudiantes acompañaron desde el primer momento las actividades en una especie de “asesoramiento militante”.

—¿Por qué militan?

Florencia: No milito sólo en un centro de estudiantes, porque no alcanza; al ver que todo está mal creemos que este sistema ya no nos sirve.

MarIa Eugenia: Todavía no milito en ningún partido, estoy viendo. La militancia desgasta mucho, lleva mucho tiempo.

NicolAs: Milito en el Partido Obrero para poner una alternativa a toda la miseria que se vive en la educación, en la salud y en todos los ámbitos de la vida. Creo que el PO hoy es una herramienta para poder transformar la realidad.

—¿Cómo empezaron?

ME: Desde primer año estoy en el centro de estudiantes. En un recreo, charlando sobre cómo se caía a pedazos el colegio, empezamos a marchar y cortar calles. Seguimos un plan de lucha, yo soy la coordinadora.

F: La caída del techo en el colegio despertó la militancia. Mi papá militaba en el PO, mi mamá no está de acuerdo y mi hermana se pone celosa. Tiene 9 años, es chiquita.

N: Mis papás no militaban; es algo que surgió de mí.

—-¿Alguien más grande los convenció?

ME: No hay gente grande, son todos compañeros de otros colegios. Pero escuchamos hablar a nuestros compañeros más grandes.

—¿Cómo se organizan?

F: Deliberamos todos juntos; no como esta democracia que es una democracia trucha...

ME: ... Con un Estado privado.

N: El Buenos Aires supera la tradición de lucha de otros colegios, pero fue muy interesante que con el tema de las becas muchos se organizaron de forma espontánea para salir a luchar.

—¿Cómo se resolvería el tema de las becas?

ME: Narodowski debería poner a alguien decente que se digne a dialogar con nosotros.

F: Que esté alguien que represente nuestros intereses, alguien que esté de nuestro lado, porque Narodowski no está de nuestro lado.

N: No sólo es el problema de las becas, sino de la educación en general. Desde el Buenos Aires somos conscientes de que es necesario resolverlo.

—¿Tienen un desagrado particular con el PRO y el macrismo?

ME: No es odio al PRO porque es el PRO. Porque si fuera del partido de Mongo Pichi y sigue haciendo estas cosas estaría todo más que mal.

N: Tenemos un desagrado con aquellos que atentan contra la educación pública y como estudiantes estamos profundamente en descontento con la política de Macri. Se nota en las protestas el descontento general con la política del jefe de Gobierno.

—¿Y del Gobierno nacional qué piensan?

F: Siempre remarcamos que no luchamos sólo por las becas, sino que luchamos por el presupuesto educativo que es algo que tiene que hacer el Gobierno nacional.

ME: Sabemos las diferencias y qué cuestiones se les adjudica a cada uno. A Cristina, con el tema del campo, la jugada política le salió espantosa.

—¿Qué hacen los fines de semana,?

ME: ¡Tenemos vida social!

F: Militamos pero igual salimos, no somos marcianos.

—¿A dónde salen?

ME: No vamos a boliches, son muy chetos. Vamos a fiestas de colegios.

N: Fiestas que organizan los militantes.

—¿Todos sus amigos militan?

ME: Mis amigos de colegios privados no tienen mucha idea de nada.

F: Tengo amigos que se parecen a mí, con los que puedo debatir más política, y otras amigas a las que no les importa nada. Son “más normales”; mis amigas despolitizadas me consideran medio rara.

N: Tengo muchos amigos que militan y otros que no militan, pero siempre tratamos las diferencias con respeto.

—¿Qué piensan sus padres?

ME: Me dicen que me cuide, que siga estudiando y “sabés que tenés nuestro apoyo”. A mí papá no le gusta que milite en el PO ni que sea socialista. Mi viejo es un peroncho de aquellos.

F: Que el estudio está primero.

N: A mis papás no les gusta mucho que milite, pero entienden que protestar es importante para poder acceder a los derechos que corresponden.

—¿Qué opinión tienen de la dictadura?

ME: Que fue un genocidio, una atrocidad. Por fin se los empieza a condenar; es algo bueno.

F: Es algo muy importante. Fue una masacre. Pero todavía falta que la Justicia avance, falta mucho.

ME: El kirchnerismo es cómplice del aparato represivo de la actualidad. A los del campo no les tocan un pelo y reprimen a los trabajadores.

—¿No creen en la política de derechos humanos del Gobierno?

F: No, es una mentira. Julio López es un ejemplo.

—¿Fuman o toman?

ME: No somos barriletes que nos emborrachamos y terminamos inconscientes.

—¿Fuman porro?

F: No.

ME: Hay chicos más grandes que sí. Pero se ve en los adolescentes. Se fuma faso y está todo bien. Se arman rondas, pero no hacen cualquier cosa. La merca es droga de los chetos.

F: El porro es más barato.

—¿Cómo manejan el tema de la plata; les dan sus padres?

F: Yo soy muy pobre.

ME: No me importa ni el celular.

—¿Salen con chicas, con chicos?

ME: Estuve de novia hasta hace tres semanas.

F: Las chicas salen con chicas también. La homosexualidad está instalada, es algo normal.

—-¿No hay discriminación?

F: No, hay discriminación con las embarazadas.

ME: Sí, y hay muchas embarazadas. Los mismos profesores las miran todo el tiempo, las toman para el “churrete”. Algunos profesores dicen que lo único que queremos es encamarnos y no nos importa más nada.

—¿Tienen eduación sexual en los colegios?

F: Eso es algo fundamental.

ME: En el Belgrano estamos haciendo cursos nosotros, porque los profesores dicen que “lo mejor es la abstinencia”. ¿Qué se puede hacer con eso?

—¿Van a misa, creen en Dios?

F: No me lo pongo a pensar tanto, pero no estoy de acuerdo con la caracterización que hace la Iglesia de Dios.

ME: No me lo planteo.

—¿Se preocupan por el aspecto físico?

ME: Somos unas hippies roñosas y nos gusta comer.

—¿Quieren trabajar?

F: Yo sí, quiero trabajar ya.

ME: Yo trabajé en casas de ropa y atendiendo stands en La Rural. Me parecen patéticos los chicos que tienen 30 años y son unos mantenidos que siguen viviendo con sus viejos. Trabajo desde los 14 y cuando cumpla 18 me quiero ir a vivir sola.

—¿A qué personas admiran?

F: Altamira es un referente. El Che es un gran revolucionario, pero tengo mis diferencias.

—¿Hasta cuándo van a seguir la lucha?

N: Hasta que consigamos lo que queremos.

Sigue

Una pulseada que parece lejos de terminar

El conflicto entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y los alumnos de las escuelas porteñas comenzó a mediados de julio con el primer paro docente en los colegios.

Luego de las vacaciones de invierno, los alumnos se enteraron de que la gestión de Mauricio Macri había reducido de 30 mil a 15 mil la cantidad de becas que otorga a los estudiantes de pocos recursos. El Gobierno argumentó que su objetivo era otorgar esos subsidios sólo a quienes realmente los necesitaran, lo cual permitiría aumentar el monto de las becas de 125 pesos mensuales a entre 600 y 800 pesos mensuales.

El 23 de julio comenzaron las primeras tomas en los colegios en reclamo de que se otorgue la totalidad de las becas pedidas y no sólo el 50% de ellas. El conflicto se agravó a fines de aquel mes, cuando el ministro de Educación, Mariano Narodowski, amenazó con hacer una denuncia por usurpación en los colegios tomados y anunció que obligaría a recuperar los días de clase perdidos.

En agosto, lejos de llegarse a una solución, el conflcito se intensificó. Los alumnos cortaron calles frente a los colegios Mariano Acosto y Mariano Moreno, y marcharon a la jefatura porteña. El último día de agosto continuaban tomados nueve colegios.

Los estudiantes volvieron a embestir contra Narodowski luego de que el ministro afirmara que los padres propietarios de sus viviendas no recibirían becas para sus hijos. El ministro expuso dos veces en la Legislatura porteña para explicar a los legisladores la postura, y en ambas ocasiones fue abucheado por los alumnos. Días después, volvieron a parar los docentes y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires reclamó al Gobierno porteño que incorpore al programa de becas a más de 20 mil estudiantes secundarios de familias pobres e indigentes, cuyas solicitudes habían sido rechazadas.

El martes pasado, Narodowski volvió a la Legislatura y prometió ampliar el número de becas a otros 16 mil, pero la concesión no cayó bien entre los alumnos, que reclamaron la totalidad de los subsidios que se entregaban antes.

Edición Impresa

Domingo 14 de Septiembre de 2008
Año III Nº 0295
Buenos Aires, Argentina