
Restringirá la circulación vehicular, ensancharán las veredas y eliminarán los cordones de las calles Estados Unidos, entre Tacuarí y Perú y se hará lo propio con Defensa, entre Hipólito Irigoyen y Caseros, donde también restaurarán el empedrado. Reemplazarán los faroles antiguos con luminarias modernas y se prevé colocar bancos de hierro con cemento. “Como si fuera un futuro Puerto Madero contemporáneo”, acota una vecina del barrio que prefiere reservar su identidad. Esta sería la idea del ministerio de Desarrollo Urbano porteño para concretar el proyecto Prioridad Peatón (Expte. 2866-J-2007) en la zona de San Telmo. Según trascendió, la idea final es fortalecer el polo peatonal y la circulación turística, conectando la Plaza San Martín con el Parque Lezama.
Si bien las licitaciones de las obras de “restauración” avanzaron paulatinamente en otros barrios, como en Las Cañitas, Palermo, y Recoleta, entre otros. Asociaciones y vecinos de San Telmo intentan poner freno a las obras: “No está claro qué clase de planificación se hizo para reordenar el tránsito que será restringido, y por otro lado, la calle Defensa no es igual que Reconquista. Pertenece a un barrio con una historia impresionante y estas modificaciones le van a sacar la impronta histórica y cultural. La quieren convertir en una calle más”, acusa Lucrecia, vecina de San Telmo.
Mediante un comunicado de prensa y una carta dirigida al Jefe de Gobierno porteño y al ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, las asociaciones barriales solicitaron el pasado 2 de septiembre la suspensión inmediata del proyecto hasta que se respondan las inquietudes de la comunidad mediante una audiencia pública. Por su parte, la diputada Anchorena, de Patrimonio de la Legislatura, confirma las infracciones legales: “El proyecto aún no fue aprobado como ley y para peatonalizar una calle se necesita una. Infringen la Ley Nº 65 “Adoquinado de Calles”, que impide venderlos, y apunta a que se preserven para su reutilización. Además, para eliminar los cordones habría que modificar el Código de Planeamiento Urbano que establece el concepto de calles y aceras”. También, la diputada hace hincapié en la diferencia de criterio de lo que significaría embellecer una zona de la ciudad para el turismo y la gente: “Quien hizo ese pliego cree que al turista le gusta un espacio arregladito e híper aséptico. Y otro criterio indica que el turismo viene a buscar la identidad del lugar, lo histórico, lo que diferencia a una ciudad de otra. La gente está diciendo claramente que se preserve la fisonomía del barrio”. Sobre este punto, la legisladora convocó a representantes del Ministerio de Desarrollo Urbano y a Luis Grossman, director del Casco Histórico el próximo lunes o martes a una reunión en la Legislatura para discutir el proyecto y sus infracciones legales.
Por su parte, desde el ministerio prefirieron reservarse de hacer declaraciones hasta tanto no se reúnan con las partes.