
Pero no excita a las masas como en los Estados Unidos, donde hubo colas tanto para adquirir su carísima versión inicial en 2007 como en su versión mejorada y más accesible (el “2.0”, ya con tecnología 3G). “Cada cliente que buscó el equipo se fue con él, sin aglomeraciones, y se los pudo tratar como personas”, resumieron en una de las dos empresas de telefonía que lo venden.
Posiblemente tenga que ver con el costo. Aquí se consigue a un precio promedio de $ 2 mil, según el tiempo de contrato y el plan o abono adquirido. La espera no se transformó en furor popular ni en la Argentina ni en ninguno de los otros nueve países de América latina en los que se lanzó al mismo tiempo (igual en la India), con la probable excepción de Córdoba (donde hubo colas nocturnas) y de Chile, donde sólo una de las compañías que lo ofrecen vendió 500 equipos en dos horas y tuvo colas en la fría medianoche de Santiago: con una población menor a la nacional, tenían 65 mil inscriptos previamente, contra unos 60 mil argentinos.
Datos. El iPhone es un teléfono de tercera generación (por eso 3G), con la cualidad de ofrecer conexión a banda ancha inalámbrica, cámara de video y geoposicionador satelital (o GPS), entre otros beneficios, entre los que se destaca la pantalla totalmente táctil. Sin embargo, algunos usuarios sostienen que no todas son rosas y que es inferior a sus competidores (ver recuadro). De cualquier modo, los líderes en el mercado de los teléfonos inteligentes o smart-phones son Nokia, en primer término, seguido de Samsung y Sony. En el terreno en el que el iPhone saca ventaja es en lo que se han destacado históricamente los productos de Apple, desde la Mac hasta el iPod: la estética, el exquisito diseño y el ser un producto “para elegidos”.
Pero la escasa repercusión posiblemente también tenga que ver con el desarrollo aún incipiente de las redes 3G en el país. Según un informe de la consultora Carrier y Asociados, en la actualidad hay unas 200 mil líneas con terminales 3G, lo que apenas es el 0,5% del total de 40 millones de líneas celulares. Igualmente, pronostican avances raudos, dado que en diciembre había apenas 30 mil.
Estrategias. De todos modos, la falta de efervescencia no dejó de ser un alivio para las empresas. Cristian Magnalardo, gerente de Marketing de Movistar, reconoció que si hubieran ido a buscar su equipo los 20 mil que hicieron reservas “no hubiéramos podido conformarlos”, aseguró.
La empresa tiene en stock unos 6.500 aparatos y recién de aquí a diciembre se importarán otros 14 mil. Respecto del precio al que se venden, Magnalardo sostuvo que la diferencia entre los US$ 200 que cuesta en los Estados Unidos y los costos nacionales tiene que ver con aranceles, fletes e impuestos, así como con los plazos del contrato, que allí son como mínimo de dos años. “Si lo vendiéramos a 24 meses, el precio sería $ 700, pero no existe el hábito en el mercado argentino”, dijo.
También lo critican
Cada uno de los celulares inteligentes tiene su porción del mercado y el iPhone, pese a todo el despliegue del que goza, no es más que uno de ellos. De hecho, el tope de las ventas sigue encabezado por Blackberry, que tiene más del 30% del mercado en todo el mundo.
“El iPhone es algo novedoso por el manejo de su pantalla, por la posibilidad de navegación en Internet. Está concebido para navegar, los botoncitos son conexiones a servicios que operan sobre Internet de alta velocidad”, señaló Fernando del Río, director comercial de Claro, una de las empresas que venden iPhone.
Y agregó que cada smart phone tiene su especialización: “El Blackberry es para mails, el Nokia N95 para mapas, el de Sony para música y contenido. Cada uno con su enfoque”, resumió.
A la hora de señalar las limitaciones del iPhone, Cristian Magnalardo, de Movistar, explicó que el producto de Apple no puede enviar fotos directamente sino que deben colocarse como adjuntos en un mail; que reproduce videos pero no graba, y que no soporta otro hardware.
“Tiene ese tipo de restricciones, pero a nosotros como compañía nos va a permitir captar un segmento de consumo vinculado con los envíos de datos”, indicó, ya desde un punto de vista empresarial. La idea es también no estar en desventaja competitiva y ofrecer el juguete va a permitir que no existan fugas hacia otras empresas. “Hoy, el 60% del consumo en celular es por voz, el 30% por sms y el resto por Internet. Nosotros queremos ampliar la participación del envío de datos en el gasto total”, concluyó.