
—Quería conocer su opinión sobre los aportes de Sebastián Forza.
—Con respecto a los aportes hay que decir que lo que los hicieron fueron más de 300 y que se juntaron 15 millones de pesos. Nosotros chequeamos, minuciosamente, a cada uno de ellos para que no tuviesen ninguna inhibición referida a lo que marca la ley de financiamiento de partidos políticos. Y esta firma no presentaba ninguna y se aceptó la donación de buena fe.
—¿Los cheques se cobraron?
—Se cobraron, sí. Eran cuatro con distintas fechas. Nosotros hicimos un recibo de 200 mil pesos y el último se acreditó el 4 de noviembre.
—¿En qué se usó ese dinero?
No lo sé, porque todos los aportes que recibimos los depositamos primero y después emitimos pagos desde nuestra cuenta que era del Banco Nación. No es que nosotros recibimos un cheque y lo endosamos para pagarle a un proveedor.
—Lo que llama la atención es que la empresa de Sebastián Forza, Seacamp S.A. había sido dada de baja por Graciela Ocaña como proveedora del Estado
—No era proveedora del Estado. Graciela entra como ministra de la Nación el 10 de diciembre con el gobierno de Cristina. Creo que esta firma había tenido algunos contactos con el PAMI, no sé si directa o indirectamente, y en la gestión de Graciela –esto sí lo fui leyendo– le había dado de baja. Lo mismo sucedió como proveedora del Hospital Francés, y cuando se hizo un proyecto de estatización del Hospital Francés a manos del PAMI, también le dieron de baja.
—Pero eso fue antes de que esta empresa aportara a la campaña de Cristina.
—Claro. Lo que sí es cierto es que en el momento en que se hizo la donación, esta empresa no tenía ninguna inhibición, porque los cheques eran lícitos. Si hubiesen tenido alguna, tanto del Banco Central como del Poder Judicial, lo primero que embargan son las cuentas bancarias y esto fue un depósito bancario que quiero dejarlo claro, porque también si hubiese sido un importe en efectivo puede dar lugar a suspicacias....
—Estamos de acuerdo, pero en función de los negocios que tenía este señor y en relación de las denuncias y de las causas que tiene este señor, y las vinculaciones y relaciones que tenía este señor, no es un hecho menor que haya sido un contribuyente en la campaña de la Presidenta, ¿no?
—Mirá, lo podía ser. Para mí es preocupante el asesinato. O sea, Nora Dalmaso podía tener las preferencias sexuales que tenga.
—Estamos de acuerdo. Lo que pasa con Nora es que sus actos pertenecían a su profunda intimidad y éste no es el caso.
—Debió ser la Justicia la que debió actuar y la que debía decir si tenía condena o no tenía condena. Si hubiese tenido sentencia o hubiese sido condenado, no hubiese podido hacer la donación. O sea, todas las causas eran abiertas. Sin embargo, que uno tenga una causa abierta, no quiere decir que sea culpable.
—¿Usted nunca tuvo relación directa con esta gente? ¿No sabe qué dirigente lo acercó? Porque de 15 millones de inversión en la campaña, esta gente aportó casi un punto y medio, ¿no? Digamos, es dinero
—Es una suma importante. Forza tenía reservada una mesa en la cena de campaña en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la presentación de la fórmula Cristina-Cobos.
—¿No me diga?
—Sí, no asistieron, pero tenían una mesa reservada. Y en realidad, nosotros habíamos hecho muchas reuniones con empresarios de salud, a mi me tocó hacer reuniones con empresarios de medicina prepagas, que han estado en esa cena, yo compartí esa mesa. Nada puede hacer suponer que porque esos empresarios hayan estado en esa cena, nos obligue a nosotros, el Gobierno, a tener una ley a favor de ellos, ¿no? Son aportes de campaña y son voluntarios y libres, y no vinculan con ningún hecho posterior de gobierno. Y en este caso, es exactamente lo mismo. Lo debe haber traído alguien de buena fe. En mi caso particular, aclaro, no lo conozco. Si lo conociese, lo diría.
—Pero en principio esto puede significar un costo político importante para el Gobierno, ¿no?
—Para el Gobierno todo es costo.
—Este es el tercer episodio confuso en cuanto a la financiación de la campaña de Cristina, el primero fue el de Antonini...
—No, pero Antonini no financió la campaña.
—Porque la plata no llegó a entrar...
—Conozco lo que vos decís y lo que ha dicho la prensa nacional e internacional sobre el episodio este de la valija de los 800 mil dólares, pero tampoco lo he conocido nunca al señor Antonini Wilson. Yo no era responsable político o económico-financiero de la campaña. Sí era miembro de la Junta Promotora. Y el caso este de Antonini por la Junta Promotora no había pasado nunca. Si hubiesen hecho la consulta “¿una empresa transnacional puede hacer un aporte en la campaña política?” Nosotros hubiésemos emitido el dictamen de decidir. Y en este caso hubiese sido que no.
—También hubo un suceso confuso que fue publicado por este diario el 23 de diciembre, en donde se había utilizado una empresa, supuestamente apócrifa, para hacer aportes a la campaña de Cristina, no sé si lo recuerda.
—Sí. En principio decían que habría una empresa que la pagaría un tercero. Lo que se llamaría financiación indirecta. Lo que sería...
—No, es la utilización de una empresa apócrifa para justificar aportes de otros, la firma se llama Housesix SRL.
—Lo leí, y la verdad, no tengo nada que opinar porque para nosotros no existió el hecho. Yo me enteré por las versiones periodísticas. Nosotros nunca le hemos pedido oficialmente a nadie que pague algo por afuera de lo que marca la ley.
—¿Cómo se explica que hay una importante cantidad de empresas vinculadas con el negocio de la salud como aportantes de la campaña? Se lo pregunto porque usted es superintendente de Servicios de Salud.
—Dentro de las cuestiones lícitas que marca la ley, hemos hecho reuniones con los grupos que podían aportar y han aportado. Yo, en la cena del Sheraton, estuve sentado con los empresarios de medicina prepaga. El sector de salud es uno de los sectores que no tiene incompatibilidades. En ese sector hay más sponsors... pero no hay ninguna cosa rara.
—¿Teme que esto tenga algún tipo de consecuencia sobre su futuro?
—No, no temo por mi futuro político, soy un hombre de este proyecto, vinculado e identificado desde la primera hora con este proyecto. Voy a trabajar en tanto y en cuanto los beneficios para el Gobierno sean mayor que el costo. Que un funcionario entienda que el costo de pertenecer en el Gobierno es mayor al beneficio que da, como es el caso de Moreno, que se tendría que ir.
—¿Por qué?
—Yo creo que el costo de que esté Moreno en el Gobierno es mayor al beneficio que da.
—¿Y no cree que ése es su caso?
—Tenés que ser exitoso para el bien de todos los argentinos. Lo primero que quiero es que le vaya bien a mi país, a mi ciudad, yo vivo acá.
—¿Habló con Alberto Fernández de este suceso?
—Su preocupación era cómo estaban las cosas. El es un hombre de bien, que quiere lo mejor para el país, para el Gobierno, y va a estar trabajando para tratar de recuperar el proyecto político, el Frente para la Victoria y el kirchnerismo...
—¿Este suceso es una piedra en el camino de ese éxito, no?
—Sí, es un obstáculo que hay que salir a aclarar. Hay otras piedras más grandes.
—¿Cómo cuáles?
— El tema de la inflación, me parece, que es el tema más preocupante de todos los argentinos.
—¿Cómo se explica que Forza aportó semejante cantidad cuando contemporáneamente le habían “rebotado” cheques por más de seis millones de pesos?
—Supongo que creerían que aportando a un proyecto político que a su vez mejore el país, mejoraría su situación.
—Es raro, esta gente tenía al menos 13 causas por falsificar –presumiblemente– medicamentos oncológicos, eso puede significar un homicidio masivo y desde ese punto de vista, es complicado explicar este aporte.
— Al momento del aporte no había ningún tipo de impedimento y si lo había, no lo conocíamos.
—¿Qué diría si la empresa de Forza termina siendo culpable?
—Diría: “Lástima que no pueda purgar su condena”.
“Lo de la campaña de CK lo manejó mi marido”
◆ “No sé nada del aporte a la campaña de Cristina. Esas cosas las manejaba mi marido. No creo que tuviera una gran relación con Héctor Capaccioli, a lo sumo lo habrá visto un par de veces”, sostuvo ante PERFIL Solange Bellone, la esposa de Sebastián Forza, quien el último miércoles apareció asesinado en General Rodríguez junto a Damián Ferrón y Leopoldo Binna.
◆ La argumentación de la mujer está vinculada a que Seacamp, un laboratorio del que era dueña junto a su marido aportó 200 mil pesos a la campaña de Cristina Kirchner.
◆ Ese aporte se realizó desde una empresa que estaba a punto de caer en concurso: el matrimonio emitió cheques por más de 6 millones de pesos. Todos fueron rechazados. No sucedió lo mismo con los $ 200 mil aportados a la campaña de la Presidenta.
◆ Además, la empresa de Forza fue proveedora del Hospital Francés, una institución manejada por José Luis Salvaterra y el mismo Capaccioli. Como publicó ayer PERFIL, desde el hospital se establecieron vínculos comerciales con la empresa fantasma Infiniti Group, la misma que fue utilizada por Skanska para ocultar coimas en una obra pública del ministro Julio de Vido.
◆ En el marco de esa causa, se realizó un allanamiento a una “cueva” de la calle Florida que era manejada por Horacio Héctor Tossi y Osvaldo Díaz. En el operativo ordenado por el juez Javier López Biscayart, se encontró documentación vinculada con el asesinado Sebastián Forza.