
Sin embargo, a pesar de estar impecable físicamente, los rumores dicen que emocionalmente no estaría pasando por su mejor momento. Los rumores indican que atraviesa una crisis muy fuerte con su marido, el cineasta Guy Ritchie, y que el matrimonio estaría al borde de la separación. Además, Christopher –uno de sus siete hermanos– escribió La vida con mi hermana Madonna, una especie de autobiografía en la que aprovecha para pegarle duro a la chica material: “Es una persona obsesiva del control, egocéntrica y autoritaria, que insiste en que la vida debe conducirse según sus reglas”, le espetó el menor de los Ciccone, desatando la furia de la reina del pop.
También los medios ya han comenzado a apuntar sus flashes hacia su hija Lourdes, de 11 años, quien heredó de su madre el gusto por la moda y por llamar la atención. Muchos dicen que ya es un referente en cuanto a vestimenta se refiere, y que en poco tiempo podría rivalizar con Madonna en el podio que la diva pop ocupa hace décadas como mujer que marca tendencia. Los paparazzi, que no dejan de perseguirla, lograron en los últimos meses mostrarla más demacrada y sin maquillaje pero la blonda sigue firme, a pesar del paso de los años. Para defenderse, siempre tiene a su lado a la publicista Liz Rosenberg: “Madonna se ve increíble, con una piel brillante y trabajando mucho en su show. Ella sólo se ve un poco más delgada de lo normal pero sigue bailando y cantando mejor que nunca, y comiendo sanamente”.
Festejo próspero. Para los festejos, la cantante se reunirá en Inglaterra con un grupo de amigos, ya que justamente allí es donde comenzará el 23 de agosto su nueva gira mundial Sticky & Sweet –Dulce y pegajoso, en español– donde presentará en vivo su última producción discográfica, Hard Candy. Acompañada por Lourdes, Rocco y David –el pequeño que adoptó en Malawi– y Guy Ritchie, Madonna prepara una fiesta en la mansión que tiene al oeste de Londres.
La ganadora de siete premios Grammy es la cantante más rica del mundo, con una fortuna que asciende aproximadamente a los 560 millones de dólares. Tan vigente como hace 25 años, cuando lanzó su carrera, Madonna lleva vendidos más 200 millones de discos en todo el mundo y sus conciertos se agotan aun cuando las entradas se cotizan a un promedio de 400 dólares. Según la revista Forbes, es la artista musical mejor paga y sus ingresos anuales rondan los 72 millones de dólares –estimado de junio de 2006 a junio de 2007–, y su último contrato, el del tour que la llevará por 47 países, fue por la friolera de 120 millones de dólares.
Icono viviente, Madonna ingresó en marzo de este año al Salón de la Fama del Rock, del que la siempre joven reina del pop se resistía a formar parte. “¿Qué es eso, el lugar donde ponen a los dinosaurios?”, espetó la blonda antes de aceptar que se incluya su imagen junto a otras leyendas de la música mundial.
Un largo camino. Nacida como Madonna Louise Verónica Ciccone el 16 de agosto de 1958 en Detroit, Estados Unidos, la chica material lanzó su carrera artística con Madonna, su primer álbum en 1983, después de probar suerte como bailarina. Con once discos editados, la mujer camaleón se reinventó en empresaria –tiene un bar junto a su marido–, escritora de cuentos infantiles –ya lleva cinco libros editados–, diseñadora –tiene una línea propia en las tiendas H&M– y hasta directora de cine, después de que estrenara su primer film a principios de este año con crítiticas nada gentiles. Su amor por el séptimo arte nunca le fue correspondido por los críticos, ni siquiera cuando fue actriz.
Fanática seguidora de la Cábala y amante de la actividad física y la vida sana –compró la casa de al lado de la suya sólo para construirse un gimnasio–, sentenció hace unos años: “Soy como una cucaracha, nadie se libra de mí”. Y en vistas de su éxito, parece que es verdad. Por lo menos por una década más, ya que según ella misma declaró luego de firmar su último contrato: “Quiero seguir en los escenarios al menos hasta los 60”. Larga vida a la reina del pop.
De Menem, Evita y breteles
En febrero de 1996, llegó a Buenos Aires para filmar la ópera rock Evita, basada en la historia de Eva Perón que escribió Andrew Lloyd Webber. Dirigida por Alan Parker, Madonna fue recibida con pintadas agresivas que rezaban “Fuera Madonna y Parker” y “Ojo, Evita vive”. Y no fue bueno el clima cuando se supo que el por entonces presidente Carlos Menem había ofrecido el balcón de la Rosada para una escena clave. Según contó tiempo después Madonna a la revista Vanity Fair, en un encuentro secreto que ella y Alan Parker tuvieron en una isla con Menem, lo convenció para que les prestara la Casa de Gobierno. También declaró que en esa reunión, el ex presidente no dejó de mirarle el bretel de su corpiño.