Perfil.com

PERFIL.COM Google
espectáculos

Fabio Posca

“No soy un capo cómico”

Dice que su público tiene entre 18 y 35 años y va desde abogados de clase alta hasta gente común. Se siente en el centro de la controversia por su personaje Pitito en el ciclo de Susana y está dispuesto a irse. Admira a Diego Capusotto porque tiene un estilo propio y a Fernando Peña por su capacidad para contradecirse.

Por Gustavo Méndez

Complicado. Por culpa de las quejas, Fabio Posca asegura que si no le queda otra se irá del programa.

Cuando tenía 18 años Fabio Posca decidió introducirse en el mundo artístico sin saber a dónde apuntar porque sólo sentía la necesidad de hacer algo con su imaginación. Estudió danza clásica, contemporánea, clown y artes circenses; condimentos que quizá determinan el resultado de su propio estilo humorístico. Dos décadas más tarde, Posca disfruta de su sexto unipersonal Los quiero muchísimo, que es un éxito en La Plaza y además ocupa el espacio que dejó Antonio Gasalla en el programa de Susana Gimenez con su personaje, Pitito. Su polémica creación generó rechazo en algunos espectadores que firmaron cartas de quejas y tuvo que intervenir la producción. “No estoy para la señora que se entristece, si eso pasa me tendré que ir”, aseguró.

—Bueno, un cómico debe hacer reír. ¿Quién para vos es hoy el gran capo cómico de nuestro país?

—(Piensa) No sé y no me importa. Si a mí me trataran de capo cómico no me sentiría identificado porque siento que hago reír desde otro lugar. No me cabe la frase, y si la aceptara, sería como empobrecerme. Tampoco soy humorista, soy un artista que cabalga en la cornisa ultrafina entre lo dramático y la risa. El capo cómico lleva todo a un remate y no me interesa quién puede serlo porque no me identifico con ello.

—¿Qué artista te gusta?

—Diego Capusotto: me parece que está muy bueno lo que hace en Canal 7 y creo que encontró un lugar, un espacio. La verdad que admiro a los artistas como Capusotto porque tienen su propio estilo y eso es respetable.

—¿Viste el show de Fernando Peña?

—No. Lo escuché un tiempo en radio pero después supe que se dedicó al teatro. Me parece que en radio es talentoso ya que tiene una locución, una capacidad de analizarse y de contradecirse envidiable.

—¿Te imaginaste ser el reemplazante de Gasalla?

—A mí no me convocaron como un reemplazo de Antonio sino porque querían un artista fuerte, que sea original, con personalidad y que le diera otro público a Susana. Ya es la octava o novena vez que me llaman y este año sinceramente tampoco quería estar en el programa. Me convenció Gustavo Yankelevich que es una persona de la que tengo los mejores recuerdos de cuando trabajaba en Nico y que la verdad es que lo quiero mucho. También influyó Susana, quien quería que esté a toda costa.

—¿Por qué creés que la gente se queja del personaje Pitito?

—Me parece que también tiene que ver con cierta discriminación, porque pregunto: ¿por qué no un psicótico en la TV? La señora que dice que le recuerda a su hijo o a algún pariente, significa que esa persona lo tiene en un altillo encerrado y que no lo quiere ver.

—¿Son ciertos los rumores que vas a dejar el programa?

—Hay una realidad: que la gente se asusta y se manifiesta en contra de este personaje, pero vamos a ver hasta dónde me banca la producción. La cuestión es que no entro en los cánones de un programa y que no estoy para la señora que se entristece... entonces, me tendré que ir.

—¿Darías un paso al costado?

—No quiero que nadie se ponga mal, simplemente soy un artista pero lamenteblemente y si el personaje jode, lo voy a tener que mandar al hospital. Si no me queda otra me iría con todo el dolor del mundo porque en este caso el que se sentiría discriminado sería Fabio Posca.

—¿Susana te banca?

—Es una de las que más ama el personaje, lo que para mí es un plus a favor que tengo y como ha llevado a Pitito, como lo entiende y como lo encariña. De todas maneras fui muy honesto con la producción y con Susana porque no es que los sorprendí haciendo mi personaje. Ellos me convocaron y les dije que iba a hacer un personaje heavy.

Sigue

No domestica su talento

—¿Cuál es el target de tu público?

—Mis seguidores son jóvenes de entre 18 y 35 años que poseen personalidades ávidas de ver cosas nuevas y de escuchar buena música. Vienen de todo tipo de clase social, desde abogados de clase alta hasta gente común de clase media y amantes del rock.

—¿Nunca te pasó que se te pusiera en contra?

—Sí me ha pasado en muchas obras de teatro como en Lagarto blanco, Boster Kirlok y en Perro que los parió. Pero en Mamá está presa directamente se paraba media sala más o menos y se iban porque en quince años de trabajo hice personajes muy fuertes y nunca cambié, mantengo mi autenticidad.

—¿Qué creés que piensa la crítica de vos?

—Que soy un desperdicio porque ven un gran actor pero no entienden por qué no hago una obra accesible que podría ser premiada. A mí no me interesa hacer algo tranquilo así gano un premio ACE y jamás me voy a amoldar a estar en calle Corrientes. Siempre hice la mía, seguí confiando en lo que soy y con todo el precio que tengo que pagar por eso, como que me alienen absolutamente de la consideración de un artista, que periodistas me barran porque me metí en otro camino o invente un lenguaje.

Edición Impresa

Sábado 9 de Agosto de 2008
Año III Nº 0284
Buenos Aires, Argentina