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intimidades de salon

La perra Catalina y la voz de Núñez fueron las mayores sorpresas

Por Juan Cruz Sanz/Rosario Ayerdi

El vocero presidencial, Miguel Núñez, asumió su rol de moderador y se presentó ante los medios de comunicación acreditados en Olivos.

La atención se concentró en Catalina y Miguel Núñez. Ellos se encargaron de entretener a los periodistas antes de comenzar la conferencia. Catalina se llevó más risas. La perra boxer de la Presidenta jugó entre las mesas y se comió parte del catering preparado para los medios.

El vocero presidencial, en cambio, fue quien dirigió la orquesta. Los periodistas debieron anotar en un papel a qué medio pertenecían, el motivo es que, ante más de 150 acreditados, se especuló con que sólo iba a haber cuarenta preguntas, por lo que ese papel iría a un bolillero, para ser sorteado el orden. Núñez cambió sus propias reglas y designó a dedo a quienes harían las preguntas. De esta elección, PERFIL quedó fuera.

Es la primera vez que Núñez asume el verdadero rol de vocero. Pese a tener ese cargo desde la gestión de Néstor Kirchner, debió presentarse ante los medios: “Buenas tardes, mi nombre es Miguel Núñez” fue la frase que disparó desde el atril preparado exclusivamente para él.

Fue quien presentó las reglas del juego. “Sin repreguntas, y la conferencia durará una hora y media”, advirtió, aunque finalizó con un tono amable agradeciendo a los medios por haber aceptado asistir a la conferencia.

Núñez no pudo escapar del reto de la Presidenta cuando aclaró que, pese al apellido Cavallo de la periodista que haría la décima pregunta, ésta no tenía nada que ver con el ex ministro. “Me parece que no es una aclaración conveniente, si hubiera sido, igual podía preguntar”, le disparó Cristina Kirchner. Inmediatamente el vocero se sonrojó y evitó apuntar su mirada hacia las cámaras.

A la hora y media de conferencia, quiso finalizar las preguntas, aunque la Presidenta aceptó dos interrogaciones más. Al finalizar, el vocero presidencial debió tranquilizar a los periodistas que se quedaron con las preguntas en la boca, pero se fue tranquilo, había cumplido su objetivo