
Curiosamente, hubo cierta decepción cuando en lugar del jefe de Gobierno bajó una mujer escultural. El grupo de periodistas debió reorientar lentes hacia un inconspicuo minibús de donde sí descendió el jefe de Gobierno porteño, quien visita por quinta vez China.
Uno de los conocedores de la intimidad de Macri identificó a esa atractiva mujer como Malala Groba. Ninguno de los periodistas internacionales le prestó atención. Sin joyas llamativas y con un ajustado pero sobrio vestido negro, balanceó su apariencia que bien podría ubicarse como un mix entre primera dama y funcionaria. Con el cabello suelto y un fuerte halo de seguridad, se esmeró por pasar inadvertida pero no lo consiguió. Entre tanto, personal del restaurante le dio la bienvenida al invitado especial y lo llevó en una recorrida por la cava, uno de los más exclusivos wine cellars de Asia. El Obelisco pertenece a un chino –uno de los anfitriones de la cena– que, de visita por Argentina, quedó cautivado por Buenos Aires, a punto tal que invirtió cinco millones de dólares para que Beijing tuviera un restó donde se pudiera ofrecer y disfrutar asado. Su amor a la ciudad porteña es tal que, además, hizo construir un obelisco similar al emplazado en Corrientes y 9 de Julio, pero de poco más de veinte metros.
Después de discursos y entrega de obsequios recíprocos durante la conferencia de prensa programada, Malala observaba desde el fondo del salón atenta al diálogo entre la prensa internacional y su pareja. Al final del encuentro, una torrencial lluvia obligó a ambos a acurrucarse bajo un paraguas. Entre la sala de la conferencia y el salón principal de la parrilla hay unos treinta metros. Fue una escena improvisada, en medio del estricto protocolo tan propio del país anfitrión. Pero el romanticismo le ganó a tan puntillosa pompa y la pareja aprovechó para dar una breve caminata bajo una lluvia estival.
De inmediato, siguió un tradicional asado con ensalada, aunque algunos funcionarios intentaron relativizar la presencia de Malala. Entre tanto, uno de los vinos tintos más reconocidos de nuestro país regaba una comida cuyo plato principal era una carne “tuneada” de Argentina, ya que si bien el corte sí lo era, su procedencia no era precisamente pampeana.
La noche progresó y la pareja aplaudió un impecable show de tango ofrecido por el dueño del restaurante, una muestra más de romance con Buenos Aires.
Prima donna. En todo momento, Malala se mantuvo atenta y callada. Ella tuvo una “alta escuela” protocolar, ya que ha viajado por el mundo junto a su ex marido, un diplomático italiano que, además, ocupó un alto cargo en la Embajada de Italia en Buenos Aires. Por eso, si algo se destacó siempre de ella es el bajo perfil que ha mantenido desde el comienzo de su relación con Macri. Aun cuando los dos participen de cenas de benefiencia “mediáticas”, Malala siempre se ubicó un paso por detrás del funcionario.
Al terminar la velada, ambos regresaron al Beijing Hotel, o “Beijing fandian” como lo llaman en idioma local. Este es un lugar tradicional donde el gobierno aloja a las visitas de Estado. En los últimos días, se lo vio al ex primer ministro británico Tony Blair recorriendo su lobby, y el listado de huéspedes ilustres y celebrities internacionales es, desde la apertura económica, interminable. Si bien el exterior del edificio tiene un estilo algo démodé, en su interior ostenta un lujo asiático y todas las comodidades de este siglo. La ubicación es estratégica, está a pocos metros de uno de los mejores centros de compras y las sedes del poder.
*Desde Beijing.
Apuntes de viaje a Oriente
For export. Viejo conocedor del fútbol y sus negocios, Macri se reunió con la firma deportiva Li Ning a quienes podría asesorar en su proyecto de abrir escuelas que enseñen ese deporte.
Bicentenario. En Shangai, se reunió con autoridades del Museo de Historia Antigua para concretar una muestra sobre Buenos Aires entre mayo y julio de 2010.
Imitación. De la empresa Suzhou, encargada del saneamiento del río en la ciudad más moderna de China, tomó un ejemplo para aplicar al Riachuelo.
Intercambio. Los alumnos de la Universidad de Nanjing, la más antigua, podrán cursar desde ahora una cátedra sobre Buenos Aires.
Polo-net. Macri visitó el “Sillicon Valley” de China en su paso por Shenzen, alguna vez deshabitada y hoy base del desarrollo tecnológico chino, para importar su modelo al barrio porteño de Parque Patricios.