
“Los que están enterrados no son ni dos ni tres cadáveres, son cientos”, confió a PERFIL Barrientos, que se desempeñaba como encargado de operaciones de jardinería los fines de semana. Según su testimonio, las autoridades del Botánico vendían por entre $ 1.000 y $ 1.300 una parcela de 40 cm x 60 cm, donde las familias depositaban urnas con cenizas.
“Acá se vendían cinco o seis lugares por semana, pero en los últimos meses estaba todo descontrolado y creció mucho”, confirmó, y aclaró que los precios oscilaban si la ubicación de la parcela miraba hacia la avenida Santa Fe o hacia Las Heras. “Los lugares más caros son los que daban a Santa Fe, frente a Plaza Italia, y en algunos casos hasta te ponían una plantita encima de los restos”, agregó.
Eso explica –según detalló– por qué los domingos en algunos sectores del Botánico cercanos a las rejas siempre había flores.
Barrientos aseguró que en el Botánico trabajan unos veinte jardineros que también conocen la situación, pero que nunca se animaron a hacer la denuncia.
Más pruebas. Juan Marcos Neyra es otro de los empleados que sí se animó a abrir la boca. Fue contratado en marzo de 2007 durante la gestión de Telerman y confirma lo dicho por Barrientos. “Vi muchísima cantidad de cenizas y de huesos triturados. Me sentía panteonero, no jardinero, y estoy seguro de que son de humanos”, denunció ayer durante una conferencia de prensa en la Legislatura porteña organizada por el diputado kirchnerista Juan Cabandié, que presentó un pedido de informes en la Legislatura y realizó una denuncia penal por este tema.
Neyra contó que, tras hacer la denuncia, fue automáticamente despedido. Durante la conferencia pidió que le devolvieran su trabajo para poder mantener a su familia. Barrientos el año pasado había realizado una denuncia en la Defensoría del Pueblo y ante la fiscalía contravencional a cargo de Marcela Dupuy. Culpó al director del Botánico, Carlos Cosentino, y a Roberto Oscar Logiúdice, jefe del área operativa. El mismo día fue suspendido por una semana y al tiempo lo trasladaron al Parque Roca, después de 37 años de servicio.
Desde la Dirección de Crematorio de la Ciudad explicaron que después de que un cuerpo es cremado no quedan más que cenizas, por lo que es difícil que haya restos óseos en las urnas.
A la denuncia por el presunto entierro de restos óseos se sumó una cámara oculta en el programa GPS, de Rolando Graña, en América TV, que mostraba cómo Logiúdice y su esposa, Graciela Baultrin, empleada administrativa del Botánico, “alquilaban” las instalaciones del lugar a productoras de cine y TV para permitirles filmar, sin el aparente permiso de las autoridades.
Según el caso, cobraban entre $ 400 y $ 1.000 –variaba con las necesidades de la productora (más gente y lugar ocupado, más plata)– y hasta se atrevían a pedir un canon por prestar recursos del Botánico.
En la cámara oculta se pudo ver cómo alquilaron dos bancos que descansaban en el Jardín por unos $ 200 y hasta los enviaron al domicilio pedido con una camioneta con la inscripción del Gobierno porteño. Como si se tratara de un “flete oficial”.
El jueves, ambos empleados fueron detenidos, acusados del delito de peculado, y quedaron a disposición del Juzgado de Instrucción porteño N° 47.
Este matrimonio, que lucraba con recursos públicos, habría alquilado en los últimos meses el predio para producir comerciales para marcas como Sedal, Carefree y producciones fotográficas como la que hizo Marcela Kloosterboer para la marca de ropa interior Sol y Oro.
Quizás a partir de ahora, los gatos dejen de ser el sello distintivo del lugar y comiencen a tejerse historias de fantasmas.
Echaron al director y a dos funcionarios
Más allá de las acciones legales que se iniciaron y la detención y despido del matrimonio de empleados que cobraba un canon por alquilar el lugar (acusados de “administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública y malversación de caudales públicos y privados”), el Ministerio de Espacio Público decidió despedir al director del Jardín Botánico, Carlos Cosentino, tras seis años en su cargo.
“Tiene responsabilidad operativa porque el Botánico no es un lugar tan grande como para que se le pierdan este tipo de detalles”, explicó a PERFIL Juan Pablo Piccardo, ministro de esa cartera.
Unas horas antes, la jueza Mónica Berdion de Crudo, a cargo del Juzgado de Instrucción N° 47, dispuso el cierre al público del Jardín para poder avanzar con la investigación.
Piccardo aseguró que el parque permanecerá cerrado al menos durante todo el fin de semana para que los antropólogos, médicos forenses y peritos puedan buscar pruebas y determinar si efectivamente, entre los árboles, hay enterrados restos de huesos humanos.
Cronologia
- Alberto Barrientos y Juan Marcos Neyra, dos ex jardineros, denunciaron haber convivido durante años con restos óseos y cenizas en los jardines del Botánico.
- Tras hacer una denuncia en la Defensoría de la Ciudad y en una fiscalía, Barrientos, con 37 años de servicio, fue suspendido y trasladado al Parque Roca.
- Neyra fue despedido y se prohibió su entrada al conocido parque de Santa Fe y Las Heras.
- El legislador oficialista Juan Cabandié realizó un pedido de informes en la Legislatura y una denuncia penal.
- Finalmente, fueron despedidos dos empleados que “alquilaban” las instalaciones y el Gobierno removió ayer por la tarde al director del Botánico.